Todos seamos autodefensas

En el país de la injusticia, cuando una organización o un individuo destaca entre toda la población adormecida y lucha por los derechos humanos, encontrará como respuesta de parte de los poderosos, primero, la descalificación, el insulto y las acusaciones engrandecidas por la complicidad de los medios de comunicación; luego, los intentos por acallar su voz con amenazas y “shows” distractores; y por último, la cárcel o la muerte.

Podemos estar o no de acuerdo con el camino que tomaron muchos michoacanos al fundar las autodefensas, y podemos apoyar o no las opiniones y acciones de uno de sus líderes más destacados, el Dr. José Manuel Mireles; pero lo que sí nos queda claro es que su detención, lejos de aportar soluciones a la difícil situación del hermoso pero violento estado de Michoacán, sólo enrarecerá más el ambiente, dejándonos a muchos mexicanos con la certeza de que se está cometiendo una injusticia, pues además del carácter arbitrario de su detención, se le ha humillado públicamente al raparlo y quitarle su emblemático bigote, y lo más grave, se le ha negado su derecho a que se le administre insulina, indispensable por su condición de diabético, lo cual pone en riesgo su salud y aun su vida.

El periodista Hugo L. del Río hace un interesante análisis de esta situación en un escrito publicado el día de antier en la página Monitor Político, por lo que me permito compartirlo con ustedes, esperando que entre todos podamos reunir más elementos de juicio, tan importantes en estos tiempos de ocultamientos y ausencia de transparencia.

Todos debemos de ser autodefensas ante este gobierno que encarcela a los michoacanos que se atrevieron a levantarse en armas contra el crimen organizado, para así permitir que el satatu quo de las ganancias que genera el duopolio gobierno-mafia continúe indefinidamente; mientras que la primera dama, junto a su hija, se exhibe cual modelo en las escalinatas de Los Pinos.

Cristina Sada Salinas.

(Fotografía de Gustavo Aguado, tomada de: http://michoacantrespuntocero.com/niegan-amparo-a-jose-manuel-mireles/)

HUGO L. DEL RÍO

Es muy posible que el doctor José Manuel Mireles haya pisado callos en Lázaro Cárdenas, Michoacán. El fundador de las Autodefensas (AD) fue arrestado en La Mira, un pequeño asentamiento en las goteras del puerto, donde descubrió una narco fosa en la que al momento se han contabilizado 210 cadáveres. Lo primero que hicieron las autoridades militares, al entrar a La Mira don José Manuel con cosa de cien comunitarios, fue pedirle que respetara los derechos humanos. Los mandos del Ejército y la Armada le mandaron decir que recibieron quejas de que los AD estaban allanando domicilios. Al parecer, no fueron así las cosas.

Los templarios y otros cárteles controlan Lázaro Cárdenas desde hace mucho tiempo. En La Mira vivían muchos de los jefes de las cuadrillas. Allá tenían, también, casas de seguridad para los levantados y bodegas con armas y droga. El señor Mireles dice que se limitó a informar a los comandantes castrenses de la existencia de estos depósitos. Pidió la presencia de tropas federales y agentes del Ministerio Público para los fines legales y jurídicos. Desde luego, el descubrimiento –nada sorpresivo- de armamento y narcóticos no les hizo gracia a muchos hombres poderosos.

El comisionado federal en el estado, Alfredo Castillo, ordenó el arresto, pero ya, del cirujano y sus ochenta o noventa milicianos. El pretexto: portación de armas de uso exclusivo de la SeDeNa y la Marina. Sí, es un delito que no alcanza fianza. Pero, en tal caso, sería necesario encarcelar por lo menos a la mitad de los pobladores de Michoacán. El arresto masivo más bien tiene un tufillo a corrupción y complicidad expuestas a la opinión pública.

En Michoacán, al igual que en todo México, se respira la corruptela. El ex gobernador interino, Jesús Reyna, está en el penal. Ayer los federales aprehendieron en Tlazazalca a quince polizones municipales y a siete presuntos narcos. En los 27 municipios actualmente controlados por fuerzas de la Federación, han sido apresados docenas de gendarmes.

Al margen de prevaricaciones y todo eso, la reclusión del señor Mireles es un error político que confirma lo que dicen los michoacanos: Alfredo Castillo no nos entiende ni le entiende a Michoacán. La burocracia política ya había logrado su objetivo más importante: dividir y enemistar entre sí a las AD. Estanislao Beltrán, “El Pitufo”, pasó de ser el brazo derecho del cirujano Mireles a convertirse en su más encarnizado enemigo. La Federación armó y equipó a los 300 hombres que siguen a Beltrán, quien un día sí y otro también, se dedica a amenazar al señor Mireles.

El gobierno federal jugó mal sus piezas. El galeno de Tepalcatepec es un personaje conocido y respetado en todo el mundo. Comete errores, desde luego, y con frecuencia habla de sí mismo en tercera persona, lo cual es un pésimo síntoma. Pero pesan más, mucho más, sus aciertos, su honradez y su valor, que las equivocaciones.

Ayer empezaron, otra vez, las marchas y manifestaciones en Morelia, donde don José Manuel está rindiendo declaración. Parecía que, en efecto, se estaba logrando el desmantelamiento de los templarios. Pero eso no les conviene a muchos altos personeros. Esta guerra, que dura ya seis años, es un gran negocio en lo económico y una jugada de alta estrategia en la geopolítica. El estamento militar, criatura que come de la mano de los gringos, y los globalizadores, se convirtieron, quizás, en el único apoyo que tiene el gobierno de Peña Nieto.

PIE DE PÁGINA: Duele la partida del ingeniero José Emilio Amores. Pero consuela la convicción de que cada día nos acercamos más la Otra Orilla, donde él ya mora.

hugoldelrioiii@hotmail.com