Respuesta a un lector de Israel

Para continuar con el debate sobre el conflicto Israel-Palestina que se ha desarrollado en torno a mis contactos en redes sociales, les comparto la respuesta que formulé a uno de mis lectores de Facebook que me escribió desde Israel con observaciones muy críticas hacia los argumentos que plasmé en mi última publicación, la cual pueden leer aquí: Liga. El comentario de mi atento lector puede ser consultado aquí: Liga

El moderado optimismo que tenía cuando escribí el texto que dio origen a esta discusión se ha difuminado, pues hoy amanecimos con la noticia de que la tregua que se había establecido entre Israel y Hamás fue rota y los ataques a Gaza fueron reanudados, con el costo inicial de la vida de un niño de apenas 10 años de edad. Terrible.

Los dejo con esta contestación, algo extensa, que creí oportuno compartir con quienes han dado seguimiento al intercambio de ideas que se ha establecido en esta página en torno a la tragedia que hoy ocurre en Medio Oriente.

RESPUESTA:

Antonio de Carvajal:

Primero, agradezco tu opinión con respecto a que consideras que soy una figura de liderazgo, aunque sé que es inmerecida, pues más allá de tratar de aportar mis reflexiones en redes sociales, hasta donde sé, no tengo ninguna influencia con mi trabajo privado y lejano al mundo de la política, entendida ésta como ejercicio del poder o como actividad partidista. No pertenezco ni he pertenecido nunca a partido político alguno, y aunque en una sola ocasión fui candidata ciudadana por razones que he explicado en diversas ocasiones, no intento volver a serlo, pues aprendí con mi experiencia que la partidocracia en su conjunto es parte del problema de México, no una solución. Al mismo tiempo, de nuevo aclaro que no tengo ningún cargo público, ni pienso tenerlo.

Respecto a que trato el tema de Israel y Gaza con ligereza, entiendo que para ti es un tema muy fuerte, ya que vives en Israel, pero no por ello vas a ser necesariamente más objetivo que yo. Sinceramente siento mucho que seas objeto de los ataques de Hamas, los cuales también han ocasionado algunas decenas de víctimas. Debe ser terrible estar continuamente escondiéndose en fortificaciones para resguardarse. Menos mal que ustedes sí tienen una fuerte bóveda de hierro que los protege.

Aunque sé que seguiremos teniendo muy diferentes opiniones respecto a las causas de este terrible conflicto, debido a tu contundente comentario me siento invitada a contestarte. No por ello espero que lleguemos a un entendimiento, pero considero al diálogo como algo básico para toda honesta interacción humana, y más tratándose de temas que nos duelen y nos atañen.

Con todo respeto, pienso que nuestros puntos de vista diversos se conforman con opiniones basadas en apreciaciones, información de diferentes fuentes, bajo diferentes influencias, pero dudo que muchos de los que leen lo que escribo dejen de notar que sí hago un serio esfuerzo por documentarme y basar mis afirmaciones en fuentes que yo considero fiables. Puedo equivocarme, pero no por ligereza o incoherencia, como afirmas.

A tus preguntas “¿Qué desea provocar Cristina Sada? ¿Cuáles son realmente sus intenciones?”, te respondo (más adelante comento los puntos de los que dices que te nace esta duda): Deseo obviamente compartir mi indignación por la muerte de inocentes, como la he compartido respecto a las muertes de inocentes en México durante la irresponsable “guerra contra el crimen” que inició Felipe Calderón, quien los llamó despreciativamente “daños colaterales”. Mis intenciones son las que he declarado: tratar de despertar la discusión y que entre todos, aprovechando la herramienta de Internet, nos formemos un criterio más informado. Si alguien puede suponer que tenga yo otros intereses en gastar horas de trabajo y esfuerzo para mis escritos -de los que no obtengo más que la gratificación de saber que hay personas que me leen, y en ocasiones, algunas de ellas me aportan valiosa información que no hubiera obtenido fácilmente en otra forma-, esa persona que me juzga así está en todo su derecho, aunque debería pesarlo dos veces: ¿qué interés oculto puede tener alguien como yo a quien la “popularidad” que dices que busco no le sirve de nada?, ¿de qué me puede servir si no tengo ningún cargo público ni lo tendré, si no soy candidata ni lo seré? Tampoco soy periodista, menos intelectual, y obviamente no vendo ningún producto en la televisión.

Otro punto que tocas y que ilustras con la imagen de quien arroja un trozo de carne a los tiburones para “ver el show”, me parece mal intencionada de tu parte, pues estás suponiendo que gozo con provocar daño. Considero que es más que evidente que en mis escritos no hago ninguna afirmación racista (o antisemita en este caso), y que si revisas con cuidado, en muchas ocasiones respondo a quienes lanzan mensajes de odio. De pasada te informo que he bloqueado de mi página de Facebook a muchas personas que emiten estos mensajes de odio e invitan al genocidio, muchos de ellos que destilan antisemitismo, como otros radicales que echando mano de la Biblia argumentan que ya que Dios entregó a Israel las tierras de lo que hoy se llama Palestina, su propiedad es derecho sagrado del pueblo hebreo, y por tanto, no ven problema en la eliminación (asesinato) de los árabes. El hecho de que este tema desate comentarios irreflexivos y xenófobos es inevitable, precisamente porque están contaminados de lenguaje seudo-religioso y fanático, pero va para ambas posturas, no sólo la que critica al Estado de Israel. Si lees con detenimiento, encontrarás que en los comentarios a mis publicaciones sobre este asunto casi hay un equilibrio entre el número de opiniones o descalificaciones de uno y otro lado. No los he contado, pero sí me sorprendió mucho enterarme de la cantidad de fundamentalistas que navegan en las redes sociales.

Por otro lado, aprendí en estas semanas que el escribir sobre el tema de Israel y Palestina despierta fuertes pasiones. He decidido no borrar todos los comentarios fuertes, aunque esté en completo desacuerdo con ellos. No creo que responder con odio ante la violencia nos ayude a evolucionar hacia el potencial humano, el cual, estoy convencida, debe de implicar vivir en armonía tanto en familia como con nuestros vecinos y entre las naciones. Ahora mismo me declaro en contra de todas las guerras iniciadas por los gobiernos del planeta tierra.

Si con todas estas previsiones crees que no soy consciente de la responsabilidad que implica tener más de 22 mil lectores potenciales, no tengo mucho más que argumentar al respecto, y sólo me queda decir sobre este particular que respeto tu opinión y que la agradezco y la tendré en cuenta para en adelante, reforzar más aún todas mis argumentaciones.

Señalas categórico que no conozco la realidad a la que me refiero. Es obvio que no la conozco de primera mano como tal vez tú sí, ya que vives en la zona de conflicto, o muy cerca; pero si eso me descalifica para opinar, entonces todos tendríamos que dejar de opinar sobre lo que pasa, no en otros países, ni siquiera en otras ciudades de nuestros países, sino de lo que pasa en la colonia vecina a la nuestra, pues no estamos ahí para verlo. ¿Qué es “conocer” a fin de cuentas? Para mí es una búsqueda que mientras sea honesta, es válida, y no solamente como experiencia directa, sino como esfuerzo racional de procesar la información que nos llega por todos los medios disponibles, que en la actualidad son tan numerosos.

Te burlas, sin contra argumento alguno, de que yo llame “súper potencia armamentista” a Israel, y tomas a broma una declaración de la ONU (que desconozco y sólo he visto en breves notas periodísticas) llamando a Israel a compartir su “Iron Dome” con Hamás. Primero: Israel es una nación que tiene en su haber muchas armas nucleares, los temibles misiles Jericó 3 (que pueden llevar cabezas nucleares), muchos tanques, aviones y barcos pertrechados con cohetes destructivos, y en general uno de los ejércitos mejor equipados del mundo, por citar sólo parte de su arsenal. Mención aparte merece el “Iron Dome” que no deberías tomar a broma, pues más allá de la validez o pertinencia de un llamado de la ONU como el que comentas, la propia existencia de ese muy eficiente sistema de defensa es un argumento poderoso en contra de los incesantes bombardeos a territorio palestino, pues si el “Iron Dome” vuelve inservibles prácticamente todos los proyectiles de Hamás; ¿que necesidad hay de estar bombardeando por tierra, aire y mar a una población civil sin defensa alguna?

Aquí me detengo para hacer una comparación que acá en México se suele hacer: ¿qué pensaríamos los mexicanos si un día los Estados Unidos son atacados desde territorio mexicano por un grupo del crimen organizado (o de extremistas árabes infiltrados en México como especula hoy [ayer] “El Abogado del Pueblo” del periódico El Norte, haciendo eco a las posturas xenófobas y paranoides de algunos funcionarios estadounidenses), ¿estaríamos de acuerdo en que EU bombardeara ciudades enteras, como Monterrey, que tiene mucha presencia de los cárteles de la droga? ¿Estaríamos agradecidos de que se nos avise con minutos de antelación que nuestras casas y negocios serán bombardeadas porque el vecino es un Zeta, aunque caigan esos cohetes en el Hospital Universitario, o en cualquier escuela de la metrópoli? ¿Creeríamos, tendríamos confianza en que los soldados de EU vienen a hacernos el bien y que si matan a nuestros jóvenes o niños es porque son terroristas que apuntan con sus armas a nuestros salvadores? ¿Olvidaremos que ese país vecino ha emprendido a nombre de la “guerra contra el terrorismo” una enorme invasión contra Irak con el argumento de que ese país poseía armas de destrucción masiva, lo cual ha quedado demostrado es una mentira? Ponerse aunque sea imaginariamente en los zapatos del otro, en ocasiones ayuda a entender.

Me acusas de que me baso en “propaganda vendida” de CNN y el NYT, lo cual es un juicio muy parcial, pues si revisas mis publicaciones anteriores y no sólo ésta, podrás ver que he tenido el cuidado de citar a autores de origen judío, como el intelectual (disculpa si no te gusta la palabra, pero eso es) Noam Chomsky y el periodista judío residente en Israel Quique Kierszenbaum; pues pienso que estamos ante un problema de abuso de poder crudo y duro de un gobierno que como muchos, no representa cabalmente la postura de toda la ciudadanía, y no estamos ante un problema étnico, y mucho menos religioso. Insisto. Respeto a los judíos y a los árabes, así como a ambas religiones que en general profesan, aún que no las comparta. Sólo estoy hablando del comportamiento, a mi juicio imperialista y destructor, del gobierno de Israel. Mucha de la información la he encontrado, aunque no la cite, en otros importantes autores israelíes como Shlomo Sand, historiador israelí; o en videos como el realizado por el exsoldado, también israelí, Renen Berelovich. Te pregunto: ¿Estas personas pueden ser calificadas de antisemitas o se les puede acusar de que busquen la destrucción de Israel, o bien que trabajen para medios vendidos? Si me reclamas que no he atendido a fuentes que apoyen la postura israelí, te diré lo que les decía a quienes me reclamaban durante la campaña al Senado porque no hablaba bien de ninguna acción del gobierno calderonista: Para eso están los medios de comunicación como Televisa y TV Azteca, y para este caso, los medios de Estados Unidos, que en su mayor parte repiten la versión oficial del gobierno de Netanyahu y condenan a los palestinos como terroristas sin hacer distingos.

Me descalificas por hablar de un “bloqueo (no bloque como tú escribes) comercial que no existe”. Te agradecería que me informes en qué te basas para afirmar que ese bloqueo no existe cuando ha sido condenado por muchos gobiernos y la propia Amnistía Internacional (preveo que desacreditarás a esta organización como desacreditas a la ONU y cualquier instancia internacional) ha declarado que desde 2007 “el bloqueo al que Israel viene sometiendo a Gaza es una flagrante violación del derecho internacional”. (Ver)

También niegas que los ataques de Israel sean indiscriminados y aseguras que buscan “proteger a los civiles”. Bonita forma de protección. El que los EU hayan querido ir por Sadam Hussein, pudiera estar bien; ¿pero por qué esa acción implicó el asesinato de miles de iraquíes? Si el ejército mexicano va contra los narcos está bien, pero ¿por qué debemos aceptar que en esa lucha maten a muchachos universitarios a los que luego se les siembran armas y se les llama sicarios, como lo intentaron hacer con los dos jóvenes del ITESM hace pocos años, entre muchos otros casos? ¿Los niños de brazos que han muerto en estos ataques a Gaza también eran terroristas? ¿Si Hamás los usa como “escudos humanos”, Israel no está obligado a usar otros métodos que seguramente su alta tecnología le permitiría? ¿Por qué -a fin de cuentas- Israel tiene derecho a defenderse y los palestinos no? Me gustaría mucho que me respondieras esta última pregunta.

Otra cosa que te agradeceré, es que me aclares en qué parte de mis escritos victimizo a Hamás.

Estableces que no es la primera vez que nos enteramos en tiempo real de las incidencias de esta tragedia y señalas que somos víctimas de “el bombardeo mediático amarillista despertado por Hamás como táctica bélica”. Ya que tú estás cerca de la zona de conflicto, te pido que investigues si el periodista mexicano Témoris Grecko (vienen ligas a FB y Twitter en el escrito) es parte de esa estrategia bélica de Hamás, pues yo encuentro sus reportes diarios muy convincentes, equilibrados y profesionales. Si estoy en el error, lo admitiré.

No tengo ninguna duda de que habrá grupos extremistas que estén incluso dispuestos a usar la vida de niños para sus fines políticos, pero, ¿eso justifica que un país que presume ser democrático se sienta con derecho a eliminarlos? La muerte de niños jamás tendrá una explicación ni justificación, y el abuso por parte de los extremistas islámicos no quita responsabilidad a los militares que lanzan los misiles contra ellos.

Usas luego una comparación que tú mismo aceptas como absurda, pero no en el sentido del absurdo que yo veo. Entrados en absurdos te pregunto: si Mike Tyson hace años sacó de su casa a tus abuelos, luego mató a tus papás, y tú, enojado, le lanzas una piedra o una bomba, pero no logras hacerlo que te regrese a tus padres porque ya están muertos, y ni siquiera la casa de tus abuelos; y por último Tyson entra a tu casa llamándote asesino para anunciarte que desalojes porque va a lanzar bombas, ¿seguiría siendo absurdo que lo ataques, aunque sepas que no podrás con él? ¿Alguien te podría pedir que seas racional y conectes tu cerebro con tus actos? NO creo en el “ojo por ojo”, pero los seres humanos tenemos aún instintos muy básicos que en ocasiones nos llevan a acumular odio de generación a generación. ¿Que esto debería de acabar? Por supuesto, pero se tiene que atender el fondo del problema, y no satanizar a todos los palestinos.

En el tema de los intelectuales (yo lo escribo sin comillas), te informo que Eduardo Galeano, Paco Ignacio Taibo II y Don Pablo González Casanova (por mencionar sólo a tres de los firmantes) han leído mucho más que tres libros y de hecho han escrito cada uno de ellos, muchos, muchos más. Y en el caso de la carta a la que me refiero en mi texto, no afirmo en ningún lado que sean personas perfectas que no tienen sesgos o errores, pero sí valoro mucho que tomen una postura clara, que obviamente no intenta ser imparcial, sino de abierto apoyo al pueblo palestino. El que alguien se sienta inferior respecto a las mujeres y hombres que realizan trabajo intelectual no es problema de ellos, sino de quien asume esa inferioridad, pues si lees la obra que ellos han creado, si los oyes hablar, si analizas sus palabras, podrás ver que un auténtico intelectual no suele asumir posturas de superioridad respecto a nadie, aunque hay excepciones, como en todo.

Admito que la nacionalidad de origen de Sayeeda Warsi evidentemente influyó su decisión de renunciar a su cargo en el gobierno inglés, y no meto las manos al fuego por su calidad moral o política, pero la cité porque muestra una nueva realidad: que en gobiernos tradicionalmente pro-Israel, hay ya muestras de repudio hacia la política guerrera de ese país. (Ojo: no contra Israel como nación, ni contra los judíos, sino contra una política concreta de un gobierno que se comporta como el actual en Israel).

Para que entiendas la expansión territorial a la que me refiero: es la política de los asentamientos ilegales que Israel ha venido estableciendo desde hace décadas, en violación flagrante de todas las resoluciones de la ONU (Liga). El académico judío estadounidense Norman Finkelstein explica con toda claridad estas violaciones en este video que te recomiendo mucho: Video. También en el documental de Renen Berelovich que ya mencioné (Documental), Jeff Halper, antropólogo de la Universidad Hebrea, describe con detalle la agresiva política expansionista de Israel basada en la creación de los enclaves de judíos ortodoxos que consiguen aislar y estrangular a las poblaciones palestinas, lo que hace aún más precaria la situación de las ya de por sí reducidas zonas de vivienda palestinas. ¿Pretendes que creamos que los actuales ataques no buscan afianzar y justificar esos asentamientos que, otra vez, contravienen todas las disposiciones de la ONU?

No sé si reír o llorar porque me acusas de “un acto criminal contra la humanidad” por según tú intentar “ganar popularidad a costa de la verdad”. Todo lo que aquí he argumentado habla por sí solo de que, aunque pueda equivocarme, difícilmente puede hablarse de faltar a la verdad deliberadamente o con liviandad, sólo porque asumo una postura clara en un conflicto en el que hay dos partes, pero en la que una de ellas es notoriamente más poderosa que la otra. ¿Eso es faltar a la verdad?

Para terminar, te respondo la pregunta con que cierras tu aportación: “¿Cuál es entonces la diferencia entre usted [Cristina Sada] y Enrique Peña Nieto, o todos esos ‘Políticos’ de los que tanto pide usted que no se le compare?”. Mi respuesta es clara: no soy política como Peña Nieto, pues no tengo ni busco ninguna candidatura ni cargo público (si se considera a esta labor de escribir en redes sociales algo político, es otra cosa); a diferencia del inquilino de Los Pinos, con mi labor no tengo nada qué ganar, más allá del aprendizaje que implica recibir aportes, comentarios positivos así como fuertes críticas como la tuya, que me invitan a continuar con este trabajo que me he auto impuesto.

Hoy ví un documental sobre la infame guerra de Vietnam (“Sir, No Sir” de 2005, que también te recomiendo), en la que murieron alrededor de 58 mil jóvenes soldados norteamericanos y entre 500 mil y 1 millón de ciudadanos vietnamitas (las cifras varían mucho según las fuentes, aunque se sabe que hubo gran mortandad de civiles). En Estados Unidos, quienes se oponían a esta guerra por razones ideológicas, eran perseguidos por el gobierno e incluso fueron a dar a la cárcel de su propio país. Hoy, difícilmente alguien puede justificar esa carnicería aunque en el inicio del conflicto eran pocas las voces que se levantaban para mostrar su indignación.

Disculpa Antonio, pero al estudiar el trasfondo de este conflicto entre Israel y Palestina, y al ver las imágenes de las víctimas de ambos lados, personas como yo tampoco nos quedamos calladas. No sabemos qué consecuencias negativas pueda tener el oponernos y afirmar que es indignante y que urge encontrar una solución viable de largo plazo, pero lo hacemos convencidos de que el quedarnos callados nos convertiría en cómplices de esas atrocidades.

Sí tengo una gran responsabilidad al escribir sobre cualquiera de los temas que en esta página abarco, y no pretendo incendiar los corazones más que de indignación ante las injusticias, jamás de odio hacia quienes las perpetran. Odio respondido con odio nunca solucionará ni aliviará el dolor.

Pobres agresores…no saben que pierden pedazos de su alma que difícilmente se recuperan.

Cristina Sada Salinas.