Videos sexuales, Luz del Mundo, 4T y Estado laico

El caso de la detención en Estados Unidos de Naasón Joaquín García, líder de la iglesia “Luz del Mundo”, y el descubrimiento de que tenía en su poder videos de abusos sexuales contra menores de edad, tiene para mí, que he dado seguimiento a muchos casos de pederastia clerical ocurridos en la iglesia católica, muchas lecturas.

La primera es que como hemos afirmado, éste fenómeno no es exclusivo de una denominación religiosa determinada. En todas las iglesias hay hombres que ocupan altas jerarquías y que utilizan su posición de presunta “superioridad”, incluso “santidad”, para abusar de los seres más indefensos, que son las niñas y los niños.

Aquí, la diferencia entre la institución “Luz del Mundo” y por ejemplo, la iglesia católica —en la que como muchos de ustedes saben, me he enfocado—, es que mientras que en la iglesia con sede en El Vaticano un jerarca como Naasón Joaquín García habría contado con todo el apoyo y la protección del poderoso papado y sus millonarias arcas —como lo hizo en casos tan graves como el de Marcial Maciel—, bajo la “Luz del Mundo” el ahora procesado debe defenderse solo, esperando si acaso el apoyo de sus seguidores o fieles que aún crean en su inocencia a pesar de las abrumadoras evidencias.

Me congratulo de que la detención y juicio de Nassón haya ocurrido en Estados Unidos y no en México, ya que allá es más probable que reciba una sentencia acorde a la terrible gravedad de sus presuntos delitos.

En ese sentido, hay otra lectura de este caso, que tiene que ver con la innegable cercanía que el gobierno de la Cuarta Transformación ha mostrado públicamente con grupos evangélicos y protestantes, así como la negativa expresa del presidente Andrés Manuel López Obrador a “confrontar” a las iglesias, incluso ante los repetidos casos de encubrimiento de sacerdotes pederastas (ver).

Es sabido que uno de los líderes evangélicos más destacados, Arturo Farela, ha repetido que AMLO “tiene una relación directamente con Dios. Yo he orado con él muchas veces en Palacio Nacional, en todo el país, he orado con él… no creo que esté prohibido hacer una oración…” (debate), mientras que el propio mandatario ha pedido que estas iglesias protestantes colaboren con la distribución de la famosa “Cartilla Moral” de Alfonso Reyes, impresa y promocionada por el gobierno de la 4T (nota). (Mención aparte merece la labor que contra esta medida realiza en Monterrey el colectivo “TODES”, a quienes aplaudimos su pronunciamiento, que puede ser consultado aquí: video)

A todo esto se suma el escándalo que protagonizó el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL), dependencia del gobierno federal, al permitir la celebración de un homenaje al ahora encarcelado Nassón, evento que contó con la asistencia de destacados líderes políticos muy cercanos a AMLO. Y como si esto fuera poco, el INBAL recientemente clasificó como reservada la información sobre este homenaje (leer). ¿Dónde queda la afirmación de AMLO en el sentido de que “lo público debe ser cada día más público”?

Estos son síntomas de que este gobierno, que tanta esperanza nos ha traído en muchas materias, está vulnerando uno de los principios básicos de la república: el carácter laico del Estado, la separación iglesias-Estado, esa por la que tanto luchó nuestro país a costa de muchas muertes, bajo la guía de quien AMLO dice admirar y califica como “el mejor presidente de la historia”, Benito Juárez.

Es urgente separar el discurso de la ética del discurso religioso, porque precisamente para eso existen las instancias gubernamentales encargadas de hacer cumplir la ley dentro de un marco ético estrictamente laico, no-confesional, pues hemos visto lo desastrosos que han sido los regímenes que usan los sentimientos y creencias religiosas para justificar sus acciones, confundiendo esas creencias religiosas particulares con una ética aplicable para todas y todos, independientemente de la fe de cada quien.

Tenemos claros ejemplos de lo anterior cuando las iglesias quieren presionar a los poderes legislativo y ejecutivo, para que se impongan leyes injustas contra las mujeres y las personas de la diversidad sexual, para violarles sus derechos en nombre de prejuicios religiosos presentados como únicos argumentos. Igualmente tenemos los casos en que los políticos se acercan a los jerarcas religiosos con la intención de obtener votos para sus fines electorales, lo que convierte a las instituciones religiosas que así actúan en una auténtica “mafia del poder”.

Así como la 4T afirma que una de sus misiones es separar el poder económico del poder político, el gobierno de AMLO no debe olvidar los principios juaristas que son el fundamento de una verdadera democracia, y dejar de permitir el amasiato que ahora vemos entre el poder político y algunas de las iglesias protestantes. Los peligros de esta amasiato son muy grandes, y como ejemplo tenemos el caso de la ultraderecha que llegó al gobierno en Brasil de la mano de los poderosos grupos evangélicos anti-derechos humanos (texto).

La gravedad de los delitos imputados a Naasón Joaquín García y la contundencia de las pruebas en su contra, deben ser un fuerte llamado de atención para la 4T, es una oportunidad de que AMLO rectifique y haga en los hechos un auténtico homenaje a su héroe, Benito Juárez.

 

Cristina Sada Salinas