UNA LECTURA PERSONAL DEL FIN DE LA ERA DE “NORBERTO RIVERA EL PASTOR DEL PODER”

 

En medio de tantas luchas contra la injusticia que obtienen escasos resultados, hay una que sin duda contribuyó a un feliz desenlace: la batalla que emprendió Bernardo Barranco -el más importante sociólogo de las religiones en México- al coordinar el libro “Norberto Rivera, el pastor del poder”, en el que reunió diferentes aportaciones de periodistas y activistas distinguidos quienes pintan de cuerpo entero a este siniestro personaje de la política mexicana, más que de la fe.

Ya entrada la noche de ayer nuestra amiga periodista Maru Jiménez (1) dio un gran golpe periodístico al publicar en Milenio antes que nadie la noticia de que el papa Francisco había aceptado la renuncia que por ley canónica presentó Norberto Rivera Carrera en junio de este 2017 a su cargo de Arzobispo Primado de México. Mi reacción inmediata fue de alegría y orgullo, porque estoy convencida de que el libro de Barranco fue un aporte, así sea pequeño, para que el pontífice haya defenestrado con prontitud al polémico Rivera, pues por primera vez en ese volumen se reunían con sustento y de modo sistemático todos las acusaciones que a lo largo de décadas han pesado en contra del hasta ayer personaje más importante de la iglesia católica en México, entre las que destacan los señalamientos de su cercanía al poder y, claro, la protección a sacerdotes pederastas. “Norberto Rivera, el pastor del poder” seguramente fue leído en los cubículos del Vaticano, apoyando la determinación papal.

Tuve el honor de contribuir en algo para que este libro saliera a la luz y logré que se presentara el pasado 26 de octubre en San Pedro Garza García, Nuevo León, con la asistencia del propio Bernardo Barranco, Alberto Athié, Fray Julián Cruzalta y el Padre José Manuel Guerrero, Chema, así como la participación de manera remota del periodista Jenaro Villamil. Como público tuvimos a destacados personajes de la lucha social en Nuevo León, feministas, defensores de derechos humanos, intelectuales y hasta sacerdotes. Fue un evento inolvidable del que me siento muy orgullosa.

Pero mi posición respecto a la relación del papa con Rivera viene de mucho antes. Cuando Francisco vino a México, quienes tenemos oídos para escuchar entendimos que el duro mensaje que pronunció el pontífice en la catedral Metropolitana iba dirigido especialmente a Norberto. Habló ahí de príncipes de la iglesia que preferían acercarse al poder, a ser pastores del pueblo humilde; y porque desde entonces sabíamos que el decir y el hacer del arzobispo primado no estaban en armonía con la línea pastoral y política de Francisco, esperábamos que el máximo líder de la iglesia católica aceptara de inmediato la mencionada renuncia, lo cual sería una clara señal de que efectivamente Francisco no aprueba el desempeño y perfil retrógrado de este personaje, rompiendo con la tradición de tardar varios años en aceptar estas renuncias protocolarias (obligadas al cumplir los 75 años de edad) de los arzobispos y sobre todo, de cardenales. Para los usos y costumbres políticos del Vaticano, pues, la rápida aceptación de esta renuncia es una contundente señal de rechazo al personaje y su modo de ser pastor.

Sin embargo, si bien celebro que este hecho sea ya una realidad, al mismo tiempo me duele y confunde que la designación como sucesor de Rivera haya recaído en el nuevo arzobispo Carlos Aguiar Retes, quien tiene al menos un señalamiento bien sustentado de protección a un sacerdote pederasta, además de ser corresponsable de que hoy suframos a Enrique Peña Nieto en la presidencia, pues Retes acompañó al hoy ocupante de Los Pinos a Roma para su primera bendición papal y la presentación de su prometida (2). Si bien Norberto fue quien disolvió el matrimonio de “La Gaviota” con “El Güero Castro”, fue Aguiar Retes quien acercó a la pareja para el show mediático ante el papa y el Vaticano como telón de fondo.

¿Cómo debemos entender que sea un personaje de estas características a quien el papa supuestamente más progresista de las últimas décadas escogió como relevo de Norberto, presuntamente responsable él mismo de numerosos y documentados casos de encubrimiento de pederastia clerical?

Tal y como lo hicimos en el momento de la visita a México de Jorge Mario Bergoglio, nos seguimos preguntando: ¿Quién eres papa Francisco? (3)

Si tu discurso es liberal, y hasta “socialista”, ¿por qué designas a gente de derecha para seguir oprimido económica y moralmente al pueblo? Quien seas señor papa Francisco, te felicito por tu decisión de sustituir al arzobispo por uno “menos malo”, pero te invito a cuidarte menos de hacer enojar a la derecha de esta iglesia. En mi humilde opinión en pleno siglo XXI lo que se necesita es que se abran las ventanas y circule nuevo aire fresco de modernidad, de apertura a los Derechos Humanos y de defensa de las mujeres y los niños, de todas las víctimas del machismo y los poderes fácticos. ¿Es Aguiar Retes un personaje que cumpla ese perfil? Me temo que no.

Hace exactamente un año dije yo en este mismo blog: “Papa Francisco: por favor coloca en la Arquidiócesis de México al candidato que mejor defienda y represente la lucha del pueblo ofendido. No esperes a que tus amigos obispos dimitan por ser protectores de pederastas, sino que tú mismo destitúyelos. Te queremos creer porque eres una gran esperanza por tus palabras, pero ayúdanos a creerte con tus hechos”. (4)

Hoy digo: Papa Francisco, te felicitamos, pero esperábamos una señal más contundente de que te importa un cambio de fondo para llegar a una iglesia acorde a nuestra época, en seguimiento del carisma y mensaje profundo de los Evangelios, que hablan de ese personaje cuyo nacimiento se celebra alrededor de todo el mundo occidental en esta época.

A Norberto Rivera sólo resta decirle: Sembraste tempestades, que Dios te perdone.

 

Cristina Sada Salinas