Robles, Meade, Herrera, Reforma. Mi “sospechosismo”

Los hechos y los dichos

 

Al mediodía de ayer martes 13 de agosto, tras la detención de Rosario Robles, circuló a través de diversos medios de comunicación lo que parecía un rumor que luego de confirmó: los exsecretarios de Hacienda José Antonio Meade y José Antonio González Anaya, fueron captados saliendo de Palacio Nacional (nota) después de reunirse con Arturo Herrera, actual titular de la SHCP. Esto desató una fuerte ola de interpretaciones y especulaciones, ya que el juez a cargo de procesar a Robles había sugerido que se investigaría al propio Meade, e incluso a Enrique Peña Nieto, por el escándalo de corrupción bautizado como la “Estafa Maestra” (leer).

Poco después de que se diera a conocer la mencionada reunión, Arturo Herrera negó que hubiera tenido lugar, afirmando que Meade y González Anaya “seguramente vinieron a hablar entre ellos” al palacio (nota), para, de manera inexplicable, unas horas más tarde dijera a través de su cuenta de Twitter que “siempre sí” se había realizado la junta, en lo que describió como “un encuentro de carácter informal sin agenda y con un diálogo abierto” (leer).

No salíamos de esta confusión por completo, cuando hoy miércoles por la mañana leímos con asombro la columna “Fricasé”, firmada por “El Abogado del Pueblo” en El Norte —y que se publica sin ese título y bajo la firma de Manuel J. Jáuregui en Reforma, diario de la misma empresa— (columna), en la que se da un tremendo giro a la línea editorial de ese medio, uno de los más críticos contra la gestión de Andrés Manuel López Obrador. La columna celebra la detención de Robles y no ahorra elogios para el mandatario de la Cuarta Transformación. Lo llama “adalid de la lucha contra la corrupción”, lo describe como un presidente que “no tolera la corrupción, le parece aberrante y la detesta por considerarla una traición al pueblo”; se refieren a él como alguien que “aplicará la Ley caiga quien caiga”, para cerrar afirmando: “No tenemos el menor empacho en reconocerle al Presidente López Obrador un ACIERTO ejemplar”. [Se agrega columna completa al final de este texto]

 

Mi “sospechosismo”

Como saben quienes me hacen el favor de seguirme en redes sociales, normalmente hago afirmaciones únicamente después de revisar datos, consultar referencias, preguntar, investigar. Hoy, contra esa norma autoimpuesta quiero entrar al terreno del “sospechosismo” (palabra inventada por el historiador Daniel Cossío Villegas y popularizada en años recientes por Santiago Creel), de modo que me atrevo a lanzar algunas preguntas que pueden resultar incómodas para algunas personas que apoyan a la 4T:

 

  • ¿A qué fue Meade al Palacio Nacional?, ¿a qué acuerdos llegó con Arturo Herrera?

  • ¿Por qué el actual secretario de Hacienda negó la reunión en un primer momento, contra la indicación de su jefe en el sentido de que “lo público debe ser cada vez más público”, y por qué corrigió más tarde?

  • ¿Es posible que se hayan jugado unas “vencidas” en las que la oposición prefiere “bajarle dos rayitas” a sus campañas antigubernamentales, pues ya saben que les arden los talones?

  • ¿Por qué este giro de El Norte-Reforma en su principal espacio editorial, precisamente un día después de la misteriosa visita de Mead a la sede del poder ejecutivo?, ¿será que este medio hasta hace poco opositor tiene algo de qué preocuparse al ver que AMLO va muy en serio, por lo que mejor “se endereza”?

     

¿Qué opinan ustedes amigas y amigos?, yo sólo pregunto.

 

Cristina Sada Salinas

 

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COLUMNA COMPLETA DE EL NORTE:

 

Fricasé / El Abogado del Pueblo

Y lo que falta…

14 Ago. 2019 / El Norte

Para quienes dudaban de la seriedad con la que el Presidente López Obrador se ofreció ante el pueblo de México como adalid de la lucha contra la corrupción, la detención ayer de la ex titular de la Sedesol, Rosario Robles, por cuantiosos presuntos desvíos del erario, debe disipar cualquier recelo.

Salta a la vista, aun para los escépticos, que la lucha contra la corrupción va muy en serio, hasta donde tope.

No en balde, curándose en salud, tanto Pepe Toño Meade como Pepe Toño González Anaya, uno ex candidato presidencial del PRI, ex Secretario de Hacienda y sucesor de Robles en la Sedesol, y el otro ex Secretario de Hacienda, se presentaron ayer tempranito en Palacio Nacional.

El Presidente López, como ustedes habrán notado, es bastante persistente, así que no dudamos ni tantito que este escandaloso caso de corrupción en la función pública no pare con Robles, y al igual que ha hecho la defensa del ex director de PEMEX, Emilio Lozoya, otro miembro del Gabinete peñanietista, va a involucrar a sus superiores para poder librar, o medio librar, los cargos transfiriendo la culpa a otros funcionarios, incluso -no se puede descartar- hasta al ex Presidente.

Quien si no está arrepentido ya de haberse placeado como marajá con su harem de libélulas y gaviotas, y ahora con la modelo Tania Ruiz, se arrepentirá mañana, pues con ese aire de frívolo y con las revelaciones sobre su campaña financiada por Odebrecht, la Casa Blanca y los casos de corrupción en su administración que investiga el Fiscal Gertz Manero, y los que ya son del conocimiento de la opinión pública nacional, suman para convertirlo en el prototipo nacional del servidor público corrupto.

Allá en Boston, donde se fue a esconder el también ex Secretario de Hacienda y artífice ejecutor de muchos de los abusos del Gobierno peñanietista, Luis Videgaray, quema mucho el sol y no dudamos que también este antipático y soberbio sujeto salga chamuscado.

Ya en Chihuahua el excelente Gobernador Javier Corral detectó y fincó acusaciones (a nivel estatal) en las que se documentan desvíos de fondos públicos hacia el PRI a través de la SHCP, siendo este sujeto mencionado Secretario de Hacienda.

No creemos que esta cruzada que saltó ante los ojos de la opinión pública nacional con la detención de Rosario Robles (miembro del mismo equipo) sea una “cacería de brujas”, sino que como nos dijo un muy bien enterado amigo, el Presidente López Obrador no tolera la corrupción, le parece aberrante y la detesta por considerarla una traición al pueblo que aporta -vía impuestos- los recursos de los que malos funcionarios se despachan ruinmente para su beneficio personal en perjuicio de la Nación.

Todo indica que se aplicará la Ley “caiga quien caiga”, de manera que todo aquel que participó en la pasada Administración federal encabezada por uno de los peores Presidentes que ha tenido México, Enrique Peña Nieto, debe andar tramitando ya su amparo.

Empezando con aquellos a quienes aún no los alumbran las candilejas de la Fiscalía General de la República, por ejemplo, el ex titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, quien con una escarbadita respecto a quienes adquirieron los terrenos adyacentes al cancelado NAIM-Texcoco tiene para tatemarse.

Y no hablemos siquiera de los contratos del mismo, de los costos de los trenes, de la “joroba” asesina y demás chuladas atribuidas a éste quien fuera el mozo de estoques presupuestal de EPN en Edomex y en la Administración federal pasada.

En esta lucha contra la corrupción, el pueblo de México apoya al Presidente López Obrador, que no quede la menor duda, y ello con la convicción de que un país en el que el erario se sifonea a manos de los servidores públicos es uno que padece la más denigrante de las injusticias: esto es, tolerar el enriquecimiento personal de una élite de poder en detrimento del bienestar no sólo de los más necesitados, sino de todo el pueblo mexicano.

No tenemos el menor empacho en reconocerle al Presidente López Obrador un ACIERTO ejemplar al aplicar la ley para hacer valer el imperio de ésta en este pobre País demeritado por la IMPUNIDAD en torno a la corrupción en el servicio público, uno de nuestros cánceres sociales más debilitantes.

 

fricase@elnorte.com