Regreso de Cienfuegos, ¿camino seguro a la impunidad? Dura prueba para la 4T

Por Cristina Sada Salinas

Como la mayoría de los mexicanos, me tomó por sorpresa el anuncio de que el gobierno de Estados Unidos había solicitado el día de ayer a una juez en Nueva York que desestimara los cargos contra el general Salvador Cienfuegos para que pudiera ser traído a México, en donde sería investigado, y en su caso, procesado judicialmente.

Anoche el canciller Marcelo Ebrard dio una rueda de prensa en la que aseguró que esta decisión del gobierno estadounidense fue producto de un reclamo que él mismo hizo ante el embajador de Estados Unidos en México Christopher Landau por “la sorpresa y el descontento de México por no haber sido enterado con anticipación de que existía una investigación en contra de general retirado Cienfuegos”, de modo que el regreso del general a territorio nacional sería una forma de rectificar ese fallo del gobierno estadounidense, o sea, un triunfo del gobierno de la 4T.

Tengo más dudas que certezas de que esto sea así.

Pienso más bien que la tiene muy difícil el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pues si Cienfuegos no es procesado y condenado en México, se estará enviando sin duda un mensaje de impunidad, y si en cambio se hace efectiva una fuerte condena, se podría dañar la relación estrecha que el presidente tiene con las Fuerzas Armadas, a las que ha dado gran poder en muchos ámbitos de la vida nacional, tales como la seguridad pública, la construcción de mega obras, el manejo de aduanas, etc.

Hoy mismo Ebrard en la conferencia mañanera señaló: “Lo que procede es que el general Cienfuegos sea trasladado a México pero no en calidad de detenido, porque han sido desestimados los cargos, sino en calidad de ciudadano mexicano repatriado a nuestro país… ¿en qué calidad viene de Estados Unidos?: ciudadano en libertad, no viene como un detenido”. Luego aseguró que será la Fiscalía General de la República la que determine qué camino se seguirá, aunque es lo más probable que siga en libertad Cienfuegos, pues hasta el día de hoy no hay ninguna orden de aprehensión en su contra y apenas se iniciará la investigación correspondiente, en base a las pruebas que el gobierno estadounidense entregó al mexicano, según informó el mismo Ebrard.

Y aquí surge un “detalle” mayúsculo que en la mesa de análisis de hoy con Carmen Aristegui destacó Gabriel Reyes Orona, exprocurador Fiscal de la Federación, y que vale la pena citar ampliamente: “Aquí no hay una desestimación de los cargos, aquí lo que hay es un retiro de la acusación con reserva, con reserva precisamente de los cargos, lo que posibilita precisamente a los Estados Unidos a presentarlos cuando ellos quieran. Como claramente lo indica el documento [emitido sobre el caso por la Fiscalía de los Estados Unidos], entregaron pruebas, no el expediente sellado, esto es muy importante porque para que pudiera considerarse que hay una confianza en la investigación que se hiciera en las autoridades mexicanas o en el Poder Judicial mexicano, se estaría hablando de que se quitaría el sello del expediente, y éste se entregaría íntegro a las autoridades. No. Simplemente dicen que entregan algunas pruebas sin que realmente se pueda saber si éstas sean las sólidas a las que hace referencia el escrito”. (video)

O sea que es probable que las mencionadas pruebas no sean suficientes porque las más importantes se las reservaron los estadounidenses, y la FGR decida que no hay elementos para procesar a Cienfuegos. Una ruta segura a la impunidad.

Estos elementos, y otros que se están manejando, hacen que esta coyuntura, insisto, sea una dura prueba para AMLO y la 4T, sobre todo por la enorme expectativa que generó el arribo de su gobierno en cuanto a que se combatiría frontalmente la corrupción y la impunidad. Hoy, ante este extraño acuerdo con los Estados Unidos para el regreso de Cienfuegos en calidad de ciudadano libre, el propio Andrés Manuel tuvo que enfatizar en la mañanera, que “ya no somos lo mismo, ya somos diferentes”, pero dicho desde nuestro apoyo a la 4T la verdad es que no hemos visto en dos años ninguna acción contundente, fuera de aquel otro raro acuerdo del que ya nadie habla, mediante el cual Emilio Lozoya se fue a su retiro de lujo en su mansión, sin que hasta la fecha haya ningún resultado tangible de sus supuestas “revelaciones”. Otro caso es el de Rosario Robles, que más allá de que es ella mantenida en prisión, no se ha conseguido mucho en cuanto a tocar a sus cómplices y sus jefes, o en cuanto a que la Nación recupere lo malversado. ¿Alguien cree que Robles actuó sola?

Considero que, conociendo el nivel de corrupción de los años del neoliberalismo, las medidas hasta ahora tomadas por la 4T son muy flojas y no hay resultados que en verdad nos satisfagan como sociedad, de ahí que se pueda comprender nuestro escepticismo ante las afirmaciones de que “ahora sí se va a hacer justicia” y de que el regreso de Cienfuegos a México no es un camino seguro a la impunidad.

¿Por qué debemos creer en que el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero —en quien AMLO dice confiar plenamente—, no dará garantías de impunidad a Cienfuegos, si sabemos, como lo han denunciado Edgardo Buscaglia y Anabel Hernández, que en la FGR y en las Fuerzas Armadas permanecen altos mandos ligados directamente a Genaro García Luna y al propio exsecretario de la Defensa Nacional?

Me quedo con todas estas inquietudes y dudas y con un mal sabor de boca que espero desaparezca anta una actuación contundente del aparato de justicia de la 4T, aunque debo decir que no albergo muchas esperanzas, sobre todo al escuchar voces autorizadas como la de la periodista Anabel Hernández, quien hoy cerró su participación en el programa de Aristegui Noticias con estas palabras que suscribo y con las que despido a mi vez esta reflexión:

“Tenemos claramente toneladas de información de cómo los militares, no de Salvador Cienfuegos, sino antes, durante y después de Salvador Cienfuegos, han estado negociando con los narcotraficantes, son parte de un problema fundamental, esencial del país; sabemos cómo ha actuado la policía federal, la policía judicial de los viejos tiempos, la AFI cuando estuvo a cargo de Genaro García Luna, etcétera, etcétera; ¿hoy vamos a decir que estos son buenos muchachos y que los americanos los tratan mal? Creo que lo más vergonzoso de esto es que todos estos malos muchachos no pueden ser juzgados en México, y me parece que este tema del que estamos hablando, de si Salvador Cienfuegos, no Salvador Cienfuegos, que si no se le han quitado todos los cargos, que si quedan con la espada de Damocles, etcétera, etcétera, realmente lo sustantivo, lo importante, es que hasta ahora el gobierno de México, el sistema de justicia mexicano, no ha podido llamar a cuentas a estos criminales: ni al Chapo Guzmán, ni al Mayo Zambada, ni a Amado Carrillo Fuentes, y podemos irnos por décadas atrás y en el presente. No somos capaces. Y es escandaloso que un gobierno, aún sabiendo que no es capaz, permita que un militar que tiene graves cargos por narcotráfico, regrese a México como si nada, cuando muchos de estos militares afines a Cienfuegos siguen todavía en la Secretaría de la Defensa Nacional. ¿Cuál es el mensaje?: No se preocupen muchachos, ustedes sigan siendo malos muchachos porque pues ahora ya no vamos a dejar que los gringos se los lleven y nosotros no los vamos a procesar porque nuestro sistema de justicia no funciona, así que cada quién haga lo que quiera. ¿Ese es el mensaje? Me parece que lo importante es, independientemente de juzgar o no juzgar severamente lo que hacen o no hacen los gringos dentro y fuera de México, es más prudente y urgente señalar todo lo que no se ha hecho ni se hace hoy en México, y que esto es justamente lo que lleva a que muchas veces sea allá en Estados Unidos donde se procesen casos como el Chapo Guzmán, como el de Genaro García Luna, como el de Salvador Cienfuegos, porque México no fue ni ha sido capaz, ni es capaz ni siquiera hoy de hacerlo”.