¿Primero los jóvenes? ¿Con qué y hacia dónde?

Por José Cruz Ojeda González

 

Andrés Manuel López Obrador ha tenido diversos discursos a lo largo de su carrera política; entre ellos destaca la divisa de su primera campaña presidencial del 2006: “Por el bien de todos, primero los pobres”, que volvió a pronunciar con gran fuerza simbólica la noche del primero de julio en el zócalo capitalino al celebrar su victoria contundente sobre sus adversarios políticos en este año electivo del 2018. Ahora lo que resulta interesante es que en el curso de los sucesos electorales fue elaborando una nueva preeminencia sobre su idea original de atender con prioridad a los pobres. Ahora en sus planteamientos políticos su preocupación central son también los jóvenes mexicanos. Y eso quedó demostrado con su propuesta “Jóvenes construyendo el futuro” que recién ha dado a conocer.

El propio López Obrador explica así la propuesta: “Se les va a contratar [a los jóvenes] como aprendices, para que esté trabajando en empresas, en talleres, en comercios, se les va a pagar un sueldo [$3,600.00 pesos mensuales], pero para operar este programa con el Consejo Coordinador Empresarial, se va a crear una estructura de tutores, los empresarios van a ayudarnos como tutores, para que contraten a los jóvenes, estén pendientes de su formación, un programa que va a financiar el próximo gobierno democrático”. (ver)

Este anuncio retumba con fuerza por el contexto en que lo dio el virtual candidato electo a la presidencia de la República, en compañía de líderes empresariales y porque en la práctica ha sido su primera decisión pública después de su arrollador triunfo electoral. Las reacciones a ese anuncio fueron inmediatas: La CEPAL aprueba la iniciativa al declarar su viabilidad (2) y capitanes de empresas privadas se suman con apoyo económico. Al momento sólo se escuchan comentarios loables sobre esta proclama que deja el pacto entre grandes empresarios y el candidato presidencial ganador.

Ante todo esto viene a mi mente una frase que en este momento no recuerdo su autor pero que dice más o menos que “los pueblos sin memoria están condenados a volver a repetir sus errores”; hago ese parafraseo para no echar con enjundia “las campanas al vuelo” por este “nuevo” proyecto de atención juvenil y por lo mismo tenemos que ser objetivos y críticos ante ese pronunciamiento. Entrecomillo “nuevo” porque lo que se pretende ya se ha hecho desde hace tiempo con resultados erráticos y esencialmente burocráticos.

Antes de expresar mis dudas hagamos una breve descripción de esta oferta educativa de formación laboral: Este plan nacional de becas juveniles, donde incluye las ya famosas “becas ninis”, donde piensan cubrir a 2 millones 300 mil jóvenes y con un “salario” de 3 mil seiscientos pesos mensuales, también, se nos dice que para el funcionamiento de este proyecto se apoyará con un sistema de tutores bajo la inspiración del modelo dual de formación alemán.

Suena bien, pero la verdad hay muchas dudas ante este esbozo más allá de los pesos y centavos, lo que es preocupante es la improvisación conceptual y operativa en que se puede caer y lo que se puede avizorar es que si mantienen ese modo de operación el camino a un fracaso estrepitoso está asegurado, porque ya es visible que no han sabido incorporar a los jóvenes y sus comunidades como actores centrales de esta iniciativa amloísta, estoy seguro que con este involucramiento se desarrollaría un sistema formativo con una verdadera raigambre popular y con ello se lograría el alto impacto social que se busca, pero quizá me estoy adelantando, porque primero hay que despejar el panorama y aclarar ciertas dudas claves sobre esta propuesta:

– ¿Qué modelo piensan seguir sí el mismo que opera el Sistema Nacional de Empleo de la Secretaría de Trabajo del Gobierno federal? ¿Saben que desde la crisis de 1994 se trabaja un programa de aprendizaje en la práctica que nació en el área metropolitana de Monterrey? ¿Han evaluado sus límites y alcances?

– ¿Qué conocimiento se tiene del perfil del joven que piensan atender? ¿Conocen sus intereses, aspiraciones y necesidades educativas? ¿Cómo atender a jóvenes “rebeldes”, “ninis”, “pandilleros” y otros colectivos juveniles?

– ¿Qué cualidades debe poseer el tutor que se menciona en la propuesta? ¿El tutor es un emprendedor sin formación pedagógica? ¿Está el programa enfocado únicamente a la adquisición de competencias laborales? ¿Cómo auxiliar a los tutores para atender los otros factores de riesgo que operan contra el desarrollo humano del joven: violencias, drogas, exclusión y estigmatización?

– ¿Qué contrato educativo piensan desarrollar con los jóvenes y sus tutores solamente una capacitación meramente instrumental?

– ¿Qué papel pueden y deben asumir los jóvenes, comunidades, barrios y redes microempresariales?

– ¿Cómo integrar este esfuerzo al modelo de seguridad ciudadana que se piensa implementar contra las violencias sociales y criminales?

– ¿Este proyecto nace como una decisión puramente ejecutiva y centralizada? ¿No se realizará una consulta con expertos y líderes sociales, como sí se visualiza para el plan de reconciliación contra el crimen y sus secuelas? ¿Por qué sí o por qué no?

– ¿Por qué no empezar con proyectos regionales antes de hacerlo nacional? ¿Por qué no revisar lo que se ha desarrollado a nivel local sobre trabajo juvenil comunitario? Hay ejemplos como el de “El Mijis”, hoy famoso; pero así como él hay más. Aquí en Monterrey hay varios personajes similares qué saben lo que se ha hecho en Oaxaca, en Durango, etc., de modo que si se piensa desarrollar este plan con la actual estructura burocrática, como dice la raza, “ya estamos fritos”: otro proyecto a la basura de la historia. ¿Quien se acuerda del programa de “Primer empleo” de Felipe Calderón o “los changarros” de Vicente Fox? ¿Dónde está la memoria histórica? ¿Así piensan transformar al país?

De no responder con pertinencia estos cuestionamientos estaremos de nueva cuenta ante el horizonte de gestar una solución burocrática, que desde mi punto de vista para evitar eso se necesita una evaluación regional y nacional sobre lo que se ha hecho a favor de los jóvenes para tejer respuestas educativas no convencionales y con verdadero espíritu pedagógico social que México necesita más allá de modelo dual alemán que no fue diseñado para una sociedad como la mexicana con graves problemas de violencia, desigualdad, pobreza y con una creciente cultura juvenil fundada en la idea de que “prefiero vivir como rey un corto tiempo, en el crimen, que toda la vida como buey”.

 

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Autor del artículo: Pedagogo Social y Experto en iniciativas de desarrollo juvenil egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL, profesor universitario, creador de planes municipales de empleo juvenil bajo el modelo “Aprender Trabajando-Trabajar Aprendiendo” e impulsor de la “Declaración del Cerro de la Silla” en ocasión del encuentro nacional “Jóvenes mexicanos enfrentando la violencia”, evento realizado en el marco del Congreso Mundial de Criminología, en el mes de Agosto del 2014, Monterrey, N.L.

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