¿Por qué es tan importante la ratificación del Convenio 98 de la OIT?

Por Eleocadio Martínez Silva*

 

Han tenido que pasar cuatro décadas para que el tema obrero vuelva a ocupar un lugar relevante en la agenda nacional. El olvido se debió, por mucho, a que la energía social de transformación se canalizó al cambio institucional para garantizar la democracia electoral en el país, así como también a la destrucción del movimiento obrero tras la bárbara desindustrialización del país a lo largo de seis sexenios neoliberales. Sin embargo, los trabajadores no fueron pasivos en esta etapa; combinaron periodos defensivos y ofensivos (Brachet, Dixit) logrando defender el sistema de beneficencia social (IMSS, INFONAVIT, etc.)

El activismo mostrado por el movimiento obrero en los últimos cuarenta años explica que en diciembre de 2015 el presidente Enrique Peña Nieto decidiera firmar el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo y que el Senado de la República, dominado por la izquierda mexicana, estableciera ayer 21 de septiembre de 2018, la ratificación de dicho Convenio, medida que ha sido ampliamente celebrada, pues coloca a México, al menos en el plano legal, en la ruta de otros países democráticos del mundo.

La ratificación del Convenio 98 de la OIT, que protege a los trabajadores asalariados frente a prácticas corruptas de patrones en contubernio con el gobierno para crear los llamados “sindicatos de protección” o “patronales”, que impiden la libertad de asociación y con ello la lucha para mejorar los salarios, aunque puede quedar como letra muerta, sin embargo es un documento al cual los trabajadores podrán acudir para presionar al capital en pro de sus intereses. Representa una fisura en los muros de contención de la transformación de las relaciones entre capital y trabajo.

Con la ratificación del convenio 98 de la OIT, la coalición de izquierda encabezada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha retomado la identidad obrerista del gobierno mexicano eclipsada a lo largo del período neoliberal. No obstante, la transformación no provendrá del gobierno, sino de la lucha de los trabajadores, dependerá de que los obreros se organicen y exijan sus derechos.

 

*El autor es sociólogo con doctorado en Sociología del Trabajo por el Colegio de México. Coordinador del Colegio de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Autor de “Convertirse en ex obreros”, sobre la experiencia de los trabajadores de Fundidora de Monterrey tras su desaparición.