Plan de vacunación de la 4T: contra toda lógica

Por Cristina Sada Salinas

 

Para nadie es un secreto que las principales ciudades de México, las más densamente pobladas, están padeciendo una alta incidencia de contagios de Covid-19 durante la presente segunda gran ola de la pandemia, lo cual está provocando, además de saturación de hospitales y muchas muertes, graves afectaciones económicas, para no hablar los daños psicológicos en personas y familias.

Ante esta realidad incuestionable, me parece muy alarmante que el plan de vacunación anunciado en la conferencia mañanera del 5 de enero por el presidente Andrés Manuel López Obrador y por Hugo López-Gatell, vaya en sentido contrario a toda lógica, ya que, una vez que se haya concluido con la vacunación al personal médico y del sector salud, quienes seguirán en el turno de recibir la vacuna serán los adultos mayores de “las zonas más remotas”, “las zonas socialmente más vulnerables”, esto es, las áreas rurales en las que hay menos población: 3 millones de adultos mayores en esas zonas alejadas, de un total de 12 millones 450 mil en todo el país.

Aquí las palabras textuales de López-Gatell en la citada conferencia:

“Empezaremos vacunando a los que tienen 80 y más años, después 70-79, 60-69, y así progresivamente. En conjunto, personas de 60 y más años son 12 millones 450 mil personas. Y vamos a vacunar prioritariamente, o empezando por, las zonas más remotas. Esto es importantísimo: generalmente los recursos de salud o los servicios de salud y muchos otros servicios sociales, históricamente llegan al final a las zonas socialmente más vulnerables. No va a ser así, ahora va a ser al revés: las zonas más vulnerables, las personas más vulnerables serán vacunadas prioritariamente, y a través de la infraestructura humana de los programas de bienestar vamos a poder priorizar el arranque en estas zonas remotas… vacunaremos a 3 millones de personas adultas mayores de las zonas remotas, enseguida otro bloque muy importante de las zonas urbanas de mediano tamaño, y finalmente las zonas metropolitanas donde existe la mayor densidad poblacional; todas las personas adultas mayores. En adelante seguiremos con todas las demás edades”.

Lo que indica el sentido común es que la vacunación debe empezar sí, por los adultos mayores, pero no en las zonas alejadas y menos pobladas, sino precisamente en los grandes núcleos urbanos en los que hay mayor hacinamiento, mayor movilidad, y por lo tanto, mayor tasa de contagios.

El iniciar en las zonas rurales dejará que esa alta tasa de contagios siga creciendo en las áreas urbanas, y por lo mismo, se provocará que los hospitales lleguen a su saturación total, lo que sin duda acarreará miles de muertes que se podrían evitar si es precisamente en esos sectores de alta densidad poblacional en donde se apliquen en primer lugar las vacunas de manera masiva.

Atendiendo a las palabras del presidente y de López-Gatell, no encuentro ninguna justificación razonable que avale semejante plan, por lo que desde este humilde espacio alzo la voz para hacer un llamado a que, como ciudadanas y ciudadanos, haciendo uso de las “benditas redes sociales” tan alabadas por el primer mandatario, exijamos que esta estrategia errónea sea revertida, pues costará cientos, quizá miles de vidas, las cuales se podrían salvar con una sola orden presidencial.

¿Qué opinan ustedes amigas y amigos?