No entramos en recesión. Buena noticia, no motivo para festejar: Entrevista a Carlos Villarreal

Ayer amanecimos con una noticia que tiene que ver con tu pronóstico respecto a la economía mexicana. El titular de El Universal fue “Economía no entra en recesión; PIB crece 0.1% en el segundo trimestre”. ¿Qué nos puedes comentar al respecto?

 

Ayer precisamente el presidente Andrés Manuel López Obrador arrancó su conferencia de prensa mañanera diciendo que traía una buena noticia: que la economía no cayó, sino que creció al 0.1 por ciento en el segundo trimestre, lo cual coincide con lo que habíamos vaticinado en nuestra entrevista anterior.

La primera impresión ante la afirmación de López Obrador podría ser que eso no es algo que se deba estar festejando, pues es un crecimiento cercano al cero por ciento, cuando él había ofrecido que crecería el país un 2% en este año. Ahora tendríamos que crecer un 3 por ciento en el segundo semestre para promediar todo el año en 2 por ciento.

Un repunte de esa magnitud es prácticamente imposible.

Sin embargo, creo que si bien no hay motivos para festejar, el anuncio es una buena noticia, pues es sumamente importante que el segundo trimestre no hayamos tenido un Producto Interno Bruto (PIB) negativo, como lo fue el del primer trimestre, que fue de -0.2 por ciento. No hubo entonces dos trimestres consecutivos negativos; por lo tanto, no hay una recesión técnica a pesar de que andemos muy cerca. La teoría nos dice que hay recesiones técnicas cuando hay crecimiento con signo negativo, aunque sea de -0.1 por ciento, dos trimestres seguidos; ahí ya se estaría declarado una recesión.

Una recesión profunda puede ser -2 y -2, -3 y -3 en trimestres consecutivos como sucedió con Argentina hace algunos trimestres, o con Venezuela no se diga. Una recesión moderada puede ser de -1 por ciento dos trimestres. Con estos parámetros, ni en teoría se confirmó la recesión técnica que algunos medios habían anunciado. Se interrumpió esa posibilidad, de modo que las calificadoras no pueden llamar a bajar por ese motivo la calificación del país, y por lo tanto, se conjura el riesgo de que haya retirada de los fondos internacionales, que están dentro de los dos billones de pesos de inversión extranjera aquí.

Cuando un país se declara en recesión técnica se prende un foco rojo en el tablero de los fondos, y sin decir “agua va” se retiran de ese país. Puedes tener 100 mil millones de pesos, o mil millones de dólares, o lo que tú tengas, y es en automático esa retirada, porque así se deciden las inversiones extranjeras ahora; no hay un análisis en una mesa como antes, hay simplemente algoritmos matemáticos y en función de ellos colocas o no inversiones. En un segundo se van los capitales, ¿por qué?, porque ya se declaró la recesión y la normatividad dice eso, punto. Eso puede desatar demonios, más aún cuando el gobierno es como en México del campo de izquierda, y que no le gusta a la derecha.

Sin embargo, hay un dato preocupante: No crecer en el PIB es igual a no crear nuevos empleos, lo cual genera en automático presiones. No crecer también ajusta a la baja la recaudación fiscal. No crecen los ingresos por IVA ni por ISR. Así que aunque hay una buena noticia, no tenemos motivos de celebración, porque sin duda es una buena noticia que no se haya declarado que México entraba a una fase de recesión, aunque no debemos olvidar que casi estamos en ella.

Hay que aclarar sin embargo que se está desarrollando paralelamente en este sexenio una política nueva de impacto múltiple. Insisto, como en anteriores entrevistas, que se cuenta con el nuevo programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro”, que es la capacitación de 2.3 millones de jóvenes por año con una garantía de salario y protección social que los prepara mejor para enfrentar los retos de ocuparse en actividades productivas.

Esa es una de las políticas contracíclicas centrales ante esta caída de la economía.

Por último está otra buena noticia: El propósito del gobierno federal de ejercer con eficiencia y eficacia el gasto público para el segundo semestre, lo cual se une a la posibilidad de que bajen las tasas de interés próximamente, alineándose a la baja que hace la reserva de los Estados Unidos.