NICARAGUA: ESTALLIDO ANARQUISTA CONTRA UN GOBIERNO DE DERECHA

Por César Valdez

17 de julio de 2018

Gracias a la intermediación de una escritora mexicana contactamos a Alastorín, escritor y activista que se define como hombre de izquierda, crítico y opositor al régimen que por once años ha liderado desde la presidencia de Nicaragua Daniel Ortega al lado de su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo.

Reservamos la identidad de Alastorín debido la situación de riesgo en que lo coloca su actividad política, literaria y organizativa al lado de movimientos populares y campesinos, mismas razones que nos llevaron a recoger sus palabras en esta charla que ahora compartimos y que es la primera de cuatro en las que se busca retratar —desde la oposición como en este caso, así como desde el sandinismo como será en otras entrevistas—, el conflicto que vive esa hermana república a partir el estallido social iniciado en abril pasado y que ya ha cobrado, según nuestro entrevistado, más de 400 víctimas mortales.

 

SE ENCACHIMBÓ

EL ALMA DEL PUEBLO

 

¿Cómo sintetizas lo que pasó en Nicaragua a partir del 18 de abril?

Se trata de un estallido social que ha venido siendo incubado desde hace once años, desde que Ortega llegó por primera vez al poder en el siglo XXI. Porque resulta que durante el primero y segundo periodo, sobre todo a partir de 2008 según recuerdo, él empezó a desmontar la institucionalidad del país y prepararse para cualquier respuesta social en contra de este desmantelamiento de las instituciones. ¿Cómo lo hizo?, siguiendo una especie de guión muy conocido por nosotros la gente de izquierda. Ortega formó junto con su esposa a una especie de fuerza de choque a partir de la Juventud Sandinista y de los empleados públicos y de los ex militares que combatieron a la contra en los 80, ex policías y ex militares, gente que sabe disparar, sabe golpear, sabe torturar, etcétera. Esa fuerza de choque desde el año 2008 empezó a hacer el trabajo sucio desde la Policía Nacional.

En los 90 yo fui un muchacho activo de izquierda, y yo no recuerdo el papel de la Juventud Sandinista en esa época, pero el 2005, 2006 se convierte en la primera fuerza de choque, cuando Rosario Murillo se apodera de unos programas de inserción de los pandilleros de los barrios marginales de Managua, que estaban siendo insertados en la sociedad por medio de ONGs. Por medio de la Policía Nacional y las iglesias católica y evangélica los muchachos recibían formación sociológica para entender su situación, familiar, social y económica; se les enseñaban carreras técnicas como panadería, mecánica, etcétera, y cuando ella llega al poder quita el programa y convierte a los pandilleros, adoctrinándolos, en la nueva Juventud Sandinista. Y ahora ves a esa Juventud Sandinista en todos lados, en los barrios, dirigiendo los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), los Consejos de Liderazgo Sandinista (CLS), que son los grupos de civiles afines al gobierno que controlan los barrios pobres y luego se convierten en las fuerzas de choque. La Juventud Sandinista que salió de las pandillas de Managua, ¿adiviná a qué institución se fueron a engrosar las filas?, la Policía Nacional. ¿Cuál es el currículum de un agente de policía azulito?: pandillero juvenil, miembro activo de la Juventud Sandinista y luego miembro activo de la fuerza policial, y ahí tienes a los camisas negras y a los camisas pardas con total impunidad para golpear y abusar.

Durante once años eso lo hemos aguantado, es algo que se ha venido incubando una y otra vez, paralelamente de la destrucción de la institucionalidad con la complicidad de la empresa privada. Y curiosamente la institución menos democrática —esta es la gran paradoja en Nicaragua y por eso yo los comprendo a ustedes porque se van pa’trás y dicen “¿qué está pasando ahí?”—, la institución más antidemocrática fue la que denunció lo que iba a suceder, con un documento gruesísimo que le hicieron llegar al presidente en el 2014 (1). Fue la iglesia católica, la Conferencia Episcopal; le hizo un análisis de hacia dónde iba la nación con la quiebra de las instituciones: Corte Suprema de Justicia, Fiscalía, Consejo Supremo Electoral, porque lo que aquí hemos vivido durante once años no es un Estado de izquierda, ha sido un Estado premoderno. Es como si el Espíritu de las leyes de Montesquieu no existiese, como si la revolución francesa nunca hubiera existido, es un Estado premoderno porque el poder legislativo, el poder electoral, el judicial, el ejecutivo, están en las manos de la misma familia y de sus allegados. Eso es lo que hemos estado viendo.

Es un nivel de represión orweliana que tenemos en este país y la gente simplemente no soportó más.

El primer estallido fue por los ecologistas en el incendio de Indio-Maíz (2). Apalearon a los chavalos de la Universidad Centroamericana (UCA) a principios de abril, un par de semanas antes del 18. La manera en que el gobierno lo manejó es de lo más cínico, te imaginas que llevaron a toda la Juventud Sandinista para hacer un show diciendo que estaban apagando el incendio, y entrevistan a una de las chiquillas uno de los medios independientes, y le dice la chiquilla: “Estamos celebrando la tala del Indio-Maíz”, o sea, los chiquitos ni sabían por qué los llevaban, ese es el nivel de demagogia estrepitoso. Eso provocó una guerra mediática en las redes.

Luego vino el alza de las pensiones, que es una cuestión delicadísima.

Cuando el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) (3) quiebra, quieren sacar el dinero para salvarlo de la misma gente. Cinco por ciento de los viejitos, aumentar el siete por ciento al empleado normal, privados o públicos. ¿Qué sucede?, lo hacen sin consultar con sus grandes aliados en este Estado corporativista estilo fascista que hemos vivido, que es la empresa privada. Y ese fue el primer error garrafal de Ortega, porque él ya está acostumbrado a que lo que él dice se hace y no le consultó a la empresa privada, y por eso la empresa privada se va pa´trás y apoya la protesta estudiantil y la protesta de los viejitos, que es la de la masacre del 18 y el 19 de abril.

Ahora, él no estaba, estaba en Cuba cuidándose la salud y recibiendo al nuevo presidente en La Habana. Entonces es ella, Rosario Murillo, la que está aquí. Por eso mucha gente de las bases del Frente Sandinista pro gubernamentales la culpan a ella de lo que ha pasado, porque ella fue la que dio la orden de la represión del 18 y el 19 que llevó al estallido.

Ahí está el primer error de él porque el sistema corporativista entre la empresa privada y el Estado orteguista tenía ciertas válvulas de escape, pero esas válvulas de escape la señora las cerró para mostrar músculo y ser elegida en el 2021 como la sucesora de él, porque él está muy enfermo. Y cuando no le dejas válvulas de escape a los nicaragüenses eso estalla. Eso es lo que ha pasado, eso es lo que sucede. Es algo que no es de ahorita.

Mucha gente de izquierda en Latinoamérica todavía se come el cuento de que “es la CIA”, que es un “golpe suave”. Es el discurso de ellos a nivel público, a nivel nacional, internacional, lo puedes escuchar en la OEA, etcétera. Pero te voy a decir algo, ¿sabes por qué no lo hemos podido botar, no le hemos podido romper el brazo?, precisamente porque ni nosotros nos esperábamos el estallido, nadie lo planeó.

Lo que estamos viendo aquí es una insurrección cívica del más claro signo anarquista que vos te podás imaginar, ¿y de dónde viene?, de once años de opresión y de represión de todos los días, de mentiras, de cinismo. La lucha es contra el Estado, es anarquismo puro, por eso no han encontrado un líder para descabezarlo, por eso todo el mundo dice: “¿Para dónde va esta protesta?”. Es una mano invisible que la dirige y se llama encachimbamiento contra el estado y es puro anarquismo, y eso es lo que los tiene locos porque los barrios y las ciudades que se levantaron son los históricamente sandinistas, los barrios orientales de Managua, Masaya, Carazo, León, Estelí, son barrios tradicionalmente sandinistas, por eso no saben si es el Movimiento Renovador Sandinista, si son los liberales, si es la CIA, no hay a a quien culpar. Daniel Ortega no ha entendido que lo que encachimbó fue el alma del pueblo y ya no lo soporta más este sistema.

 

NO ES UN

GOBIERNO DE IZQUIERDA

(Ver anexo)

 

A propósito de la CIA. A diferencia de lo que ha pasado en Venezuela, por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos ha permanecido muy al margen, muy callado, no ha habido esa virulencia en contra de un gobierno de izquierda.

Porque no es un gobierno de izquierda que realmente atente contra los intereses de la política exterior norteamericana en Centroamérica, no lo es.

Los norteamericanos y la gente de inteligencia ¿qué es lo que manejan acá en Nicaragua?. “Ortega es un loco que se quedó en los 80, que habla contra el imperio yanqui, pero de ahí no pasa”, porque en la práctica, en realidad, Nicaragua es un Estado de derechas.

La empresa privada está feliz, la Cámara de Comercio Americana está feliz. Con decirte que el 70 por ciento de las zonas francas maquileras pertenecen a empresas norteamericanas, ya ni siquiera son chinos ni asiáticos, son empresarios millonarios norteamericanos los que están aquí y son los que están comprando tierras, hoteles. Vos te vas a Granada y el 80 por ciento de los bares y de los hoteles son de europeos y norteamericanos. Esto no es Cuba, no es Venezuela.

Incluso los mismos sandinistas han capitalizado culturalmente la revolución y vas a ver un montón de norteamericanos de izquierda que vienen aquí a turistear, y así te lo digo, discúlpame que suene fuerte, pero a echar un buen polvazo con un muchacho o una muchacha nica que ande una camisa del Che Guevara o de Sandino.

En todo ellos ganan, la empresa privada, la embajada gringa y Ortega, son amigos. Con decirte que el FMI se fue de aquí. Dos años tuvo sus oficinas en Managua y se tuvieron que ir porque dijeron, “aquí no hay nada qué ver, este hombre ha cumplido al pie de la letra todo lo que le hemos pedido”.

¿Cómo jodido vas a decir que eso es un gobierno de izquierda?

 

¿Puede decirse que el asunto de las pensiones y de la quiebra del INSS  fue por un acatamiento puntual de las órdenes del FMI?

Exactamente. Todo le han cumplido, todo, y lo que no han cumplido se lo iba a cumplir, porque él entendió que hay que estar bien con los gringos y la empresa privada y le va a ir bien. En su discurso va a llenar esa plaza, es una cosa muy megalómana la que él hace, llenar la plaza y hablar de los años 70 y de los 80 y del imperio yanqui para allá y para acá, y lo único que hace la embajadora en la toma del poder en 2006 cuando gana las elecciones —robadas como siempre, igual hace con las municipales—, cuando él empezó a hablar mal de Estados Unidos, se levantó y se fue. Pero el contubernio sigue.

¿Por qué la CIA y los gringos no están desestabilizando a Ortega ni antes ni ahora? Porque a ellos no les interesa. Son los más interesados en que Ortega esté en el poder, porque les garantiza lo que a ellos les interesa: concesiones mineras, concesiones de los recursos naturales, les regula los sindicatos y les promete que no va a haber ningún tipo de revolución ni nada en contra de la presencia de los norteamericanos acá. Incluso los ciudadanos norteamericanos aquí son muy bien cuidados; es como que estuvieran en la época de Somoza, viven en sus residenciales, en sus colonias, los cuidan y es bienvenido el dólar de ellos también para el gobierno de Ortega. Por eso es que has visto que Estados Unidos invisibilizó a Ortega, no así con Maduro, no así con Cuba, nunca lo ha hecho porque en realidad Ortega lo que ha construido aquí es un estado fascista, corporativista, donde él habla mal de los gringos en público, pero en secreto se sienta con ellos y firma acuerdos en que le están vendiendo los recursos naturales a las transnacionales canadienses y estadounidenses, sobre todo las concesiones de minas.

 

LA DERECHA NICARAGÜENSE

SE ACOSTÓ CON ORTEGA Y ESTÁ CON ÉL

 

¿Y cuál es el papel de la derecha nicaragüense?, ¿no está aprovechando este estallido social como acusa la izquierda latinoamericana que apoya a Ortega, que también asegura que la derecha está ejerciendo violencia, como efectivamente sucedió en Venezuela?

Te voy a decir una cosa. Me parece divertidamente injusto que la izquierda latinoamericana le dé un protagonismo que no se merece ni se ha ganado a la derecha nicaragüense, así de simple. Le están dando una heroicidad que la derecha nicaragüense no tiene ni ha tenido dentro de esta protesta anarquista, porque la derecha nicaragüense ha sido la mejor beneficiada por el Estado de la familia Ortega-Murillo.

Te voy a poner dos ejemplos muy simples. El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) tiene como líder histórico a Arnoldo Alemán. Él firmó un pacto con Ortega cuando el presidente Enrique Bolaños lo encarceló por corrupción (4), y ha sido uno de los presidentes más corruptos de la historia de Nicaragua en los últimos tiempos. ¿Dónde está?, está libre, ¿y cómo consiguió estar libre de cargos?, simplemente ir cediendo a través de su mayoría en la asamblea de diputados a un montón de leyes que le permitieron a Daniel Ortega llegar al poder y desmantelar la institucionalidad en once años.

Otro ejemplo muy simple de lo que hizo. Aquí en Nicaragua la Ley Electoral dice que ningún partido político puede llegar al poder en primera ronda electoral con 38 por ciento de los votos. Alemán votó una ley propuesta por los sandinistas para cambiarla, porque Ortega sabe que con el voto duro para el año 2006, 2007 él nunca va a pasar del 38 por ciento de los votos, jamás. Los liberales estaban divididos porque estaban los liberales que apoyaban a Arnoldo, que son los diputados de la Asamblea, el PLC que se le voltearon a su propio presidente, que es Bolaños, y están los liberales que apoyaban a Bolaños. Entonces ahí tenés el 60 por ciento aproximado de los votos de Nicaragua divididos. O sea que Daniel Ortega ni mamando ganaba esas elecciones en segunda ronda porque los liberales se unían y le quebraban el trasero. Cambian la ley y dicen: en primera ronda un partido político con el 38 por ciento ya gana, y así fue como llegó al poder.

Es lo más surrealista porque te das cuenta que Daniel Ortega ganó contra Violeta Barrios con un 48 por ciento, perdió contra Arnoldo Alemán en el 96 con un 44 por ciento, perdió contra Bolaños con un 41 por ciento y llegó a la presidencia con un 38 por ciento. La derecha clásica nicaragüense se acostó con Ortega y está con él. O sea, si hay alguien que vos como izquierda latinoamericana podés acusar de ser un maldito traidor de derecha es a él, porque la derecha lo puso ahí para lograr la libertad de Arnoldo Alemán.

Todo eso que te puse es lo que hizo con las demás instituciones, con el Consejo Supremo, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía. Ahí puedes tú darte cuenta que eso desarma un poco el discurso de decir que es la derecha la que está atacando a Ortega, pues ha sido su principal aliada.

Segundo. La derecha por ese pacto perdió su prestigio a nivel popular. Por ejemplo, los mismos campesinos que votaban por el PLC, ven al PLC como el gran traidor de la historia de Nicaragua a inicios del siglo XXI y no quieren saber nada de Arnoldo Alemán. Arnoldo Alemán llegaba a las primeras protestas y la gente lo abucheaba y lo sacaba corriendo. No han aceptado nada de parte del PLC ni de ningún partido que tenga un curul en la asamblea porque toda la gente los ve como partidos zancudos, como diputados vendidos.

El otro aspecto es que también se acusa al Movimiento de Renovación Sandinista, que el mismo Frente Sandinista le quitó la personalidad jurídica para competir en en las últimas elecciones de 2016 y sólo tienen un diputado. Ellos mismos [el gobierno] siempre han dicho que es un partido que no hace nada porque no tiene poder de convocatoria, y es verdad, y ahora el gobierno dice que son los que están detrás del golpe. Es una cosa absurda. Le dan un protagonismo al MRS y al Partido Liberal Constitucionalista y los demás liberales de derecha, que no lo tienen.

Entonces, ¿qué le podría decir yo a un latinoamericano de izquierda que crea que es la derecha?, que la derecha está desconectada de las bases populares, que son las que han iniciado desde el estudiantado universitario, desde los barrios más populares, obreros y proletarios de Nicaragua y el campesinado, han iniciado la revuelta. Es más, te voy a decir, si la derecha realmente tuviera todos sus recursos armando todo esto, como ellos lo quieren poner, Daniel Ortega ya no estaría en el poder, estaría en medio de una lucha armada civil, porque a diferencia de Venezuela que son 20 millones de personas, aquí sólo somos 7 millones y el 80 por ciento de esos 7 millones quiere fuera a este gobierno. Si tuviéramos a la derecha bien organizada y unida y financiando un golpe esto sería una guerra civil, no la masacre que está ocurriendo ahorita.

 

LOS AUTOCONVOCADOS,

HIJOS Y NIETOS DE SANDINISTAS

QUE DERROCARON A SOMOZA

 

¿Cómo sintetizas este periodo de lucha del 18 de abril a la fecha?, ¿cómo se desarrolló?, ¿cuáles son las demandas?, ¿cómo ha vivido el pueblo nicaragüense estos meses?, ¿qué sigue?

La primera fase del 18 de abril para mí se llamó autoconvocamiento, por eso se llama autoconvocados del Movimiento 19 de Abril, el día de la masacre de los estudiantes, que es muy parecido a lo que pasó con Tlatelolco en el 68.

Es un movimiento de autoconvocación que se da por las redes sociales, que mucha gente dice, “es que las redes sociales las maneja la gente de clase media y la derecha”, eso no es verdad, aquí hasta cualquier obrero tiene un smartphone, paga Movistar y está en las redes viendo que se da un estallido social que viene incubándose durante estos once años de represión. Censuraron a toda la prensa independiente y dieron la orden de plomo, de disparar plomo contra las protestas, al mejor estilo de una dictadura de derechas. Es lo primero que hacen.

Esta primera fase ha sido un movimiento anarquista de los sectores más populares, dígase universidades públicas de formación de izquierda, toditas; ahí vos viste a esos estudiantes que murieron, que se mantuvieron en pie de lucha hasta el final en la UNAN, en UPOLI, son los hijos y los nietos de los sandinistas que derrocaron a Somoza y luego se fueron a combatir a la contra en las montañas, son los hijos y los nietos de ellos, tienen formación de izquierda, por eso hicieron todo lo que el sandinismo hizo al neoliberalismo cuando peleábamos contra los gobiernos liberales: barricadas, uso de morteros, armas artesanales, etcétera, etcétera.

Es un movimiento de tipo anarquista estos autoconvocados, que involucra al estudiantado de izquierda de las universidades públicas, al campesinado que ya viene de una tradición de cinco años por el movimiento anti-canal, pero que encendió a los campesinos de todos los departamentos a través del Movimiento Nacional Campesino, anti-canal, y luego tenés también a los barrios más populares indígenas, Sutiaba, en León, Monimbó en Masaya, Xalteva en Granada, Los Flecheros en Matagalpa, son pueblos de izquierda, de clase popular, de origen indígena, son los que se levantaron, son los que pusieron en jaque al gobierno. Al gobierno no lo puso en jaque la empresa privada, no lo puso en jaque la iglesia, les vale madre la iglesia, les vale madre los empresarios, lo que lo puso en jaque fue el movimiento campesino que trancó el país por toda esta semana, los estudiantes en la universidad y los barrios populares; por eso si te fijas en las estadísticas, ¿cuáles fueron las zonas más masacradas?, y con eso le das en la boca a cualquier intelectual marxista de salón en cualquier lugar de Latinoamérica: fueron los tranques en las carreteras y los campesinos que están siendo perseguidos en la montaña; los barrios populares indígenas, que son de izquierda, incluso el barrio de Monimbó Camilo Ortega, que lleva el nombre del hermano de él, ¡son barrios sandinistas los que se levantaron!, los barrios orientales de Managua son todos sandinistas, son los barrios del famoso repliegue, el último repliegue contra la guardia de Somoza, y es a los que más han masacrado: estudiantes de izquierda, campesinos y también los barrios indígenas, populares.

 

AL BORDE DE

UNA GUERRA CIVIL

 

¿Cuántas víctimas se contabilizan?

Ahorita según la Comisión de Derechos Humanos Nacional, la última cifra que vi arribaba a más de 415 personas, la última, y va en ascenso porque están yendo a sacar de sus casas en las montañas a todo el que estuvo en un tranque en una carretera. En los barrios populares a todo el que apoyó a una barricada lo están matando con los paramilitares. Entran a las casas, les disparan dentro, se los llevan y no aparecen, o aparecen en una cárcel en condiciones infrahumanas, si es que aparecen vivos, torturados. Los sodomizan, les ponen cigarrillos en la piel, los amenazan con dispararles, etcétera, etcétera. Ya te puedes imaginar, cualquier cosa.

Respondiéndote al tercer punto. ¿Qué va a pasar ahora? Los autoconvocados estamos ahorita en una fase de repliegue, ya de repliegue, porque se perdieron los tranques, se perdieron las barricadas, entonces todo el mundo se está replegando, esperando con esta conciencia: la sociedad civil nicaragüense, los autoconvocados y toda la oposición cívica contra este gobierno represivo y genocida, ya hicimos lo que podíamos hacer para que la comunidad internacional nos ayude, porque sólo hay dos vías que nos quedan si no nos ayudan: o una guerra civil, que mira, son 90 días de aguante para un pueblo como el nicaragüense que es dado a las armas, porque ha sido nuestra historia.

Hasta ahora hemos aplicado el sistema Mahatma Gandhi por 90 días poniendo los muertos y los desaparecidos. Y yo te lo digo como nicaragüense y como hombre de izquierda y también como cristiano, claro que sí, te lo voy a decir: no es nuestra idiosincrasia, no vamos a aguantar 6 meses así. Se va a armar una guerra civil aquí si nadie interviene, en el peor de los casos; en el mejor de los casos, una crisis humanitaria de proporciones inimaginables en un país que es casi el centro de Centroamérica, con un daño terrible a todo el Istmo, inclusive en México y toda la situación que está a nivel de política exterior en Centroamérica, una crisis humanitaria que sería una especie de pequeña Venezuela, sólo que no con 20 millones de habitantes, sino con 7 millones, en donde te voy a decir quién va a querer agarrar peces en río revuelto, no es la derecha. A mí me da risa ese discurso de la izquierda latinoamericana, “es que la derecha se quiere aprovechar”, por supuesto que sí, recordad la revolución comunalista de 1872 en París, claro, el ala liberal se quiso aprovechar, hasta Víctor Hugo estuvo ahí, ellos quisieron aprovecharse de una revuelta que era popular, la derecha siempre se quiere aprovechar de eso, y los gringos también, pero han perdido el enfoque, no son los gringos ni la derecha quien se va a aprovechar, es el narcotráfico, es el narcotráfico el que se va a aprovechar y nos vamos a quedar jodidos toditos, porque el narco ha tenido un contubernio con Ortega también, “me dejas pasar por el Caribe porque es muy deshabitado”, y mira que el país es grande, más grande que Costa Rica, pero apenas tenemos 7 millones de habitantes, es la cantidad de gente que vive en Ciudad de Guatemala, y toda esa zona deshabitada y muy montañosa, el narco siempre pasa por ahí tranquilo con Ortega, paga su impuesto y pasa. Con la revuelta que está sucediendo, los más beneficiados son los narcotraficantes, que es la verdadera fuerza, no es la derecha ni los empresarios, porque los narcotraficantes tienen una ideología de derecha, la del empresariado, el dinero es lo que les importa, y ellos son los que van a salir ganando con todo esto, y nos va a afectar a todido el Istmo.

Estamos a eso, al borde de una guerra civil si no hay una intervención de acciones de la comunidad internacional, incluso de la izquierda latinoamericana que debe hacerse una autocrítica y decir: realmente el Frente Sandinista no es lo que era, Ortega no es el revolucionario que fue, es un empresario que está cuidando sus intereses. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de lo que ya se dio cuenta Podemos en España?, Podemos en España lo tiene clarísimo y hay muchas izquierdas en Europa que ya lo tienen claro; es la izquierda latinoamericana, romántica y mistificadora, la que no se quiere quitar las vendas de los ojos. Estamos ante un aparato estatal represivo de tipo fascista, no es izquierda eso.

 

LAS DEMANDAS

DEL MOVIMIENTO 19 DE ABRIL

 

Y en cuanto a las demandas. Es un movimiento anarquista según señalas, pero algunas demandas enarbola, ¿cómo puedes enumerar las demandas del movimiento popular?

Aquí es donde viene la parte filosófica de la cuestión porque este movimiento anarquista de autoconvocados es como una especie de estructura molecular que cuando vos te acercas a las células que está manteniendo la oposición cívica, no violenta hasta donde se puede, posee unos tintes diversos que afectan cuáles son esas peticiones, pero ya están, porque cualquiera puede decir, ¿qué es lo que les interesa a los católicos?, ¿qué es lo que les interesa a las feministas?, que están bien metidas en la lucha, incluso la LGTB; la LGTB ha sido tremendamente heroica en las barricadas, carne de cañón. La LGTB, el movimiento feminista, los católicos, es un híbrido que ideológicamente vos no te lo entendés, lo único que sabés es que todos quieren que esta situación de represión y de masacre y este desgobierno que tiene corrompidas a las instituciones en Nicaragua se acabe y regresemos a un marco democrático.

Entonces qué te puedo decir, ¿cuáles son las demandas? Mira, la gente, el grupo que está representando a estos autoconvocados como sociedad civil, es un híbrido, ahí tienes a AMCHAM [Cámara Americana de Comercio de Nicaragua], tienes a Alcocer , a la iglesia católica como mediadora, pero que de corazón están con la sociedad civil, no con el gobierno, y tienes otros movimientos, a líderes feministas, tienes a líderes indígenas y afrodescendientes. ¿Cuál es la demanda que ellos tienen que presentar en esa mesa?, lo que la gente quiere en las calles: Adelanto de elecciones y que este hombre no esté dirigiendo las instituciones, es decir, que haya un proceso de desmantelación, despartidarización del Consejo Supremo Electoral, de la Fiscalía y de la Corte Suprema de Justicia, para propiciar la libertad de los presos políticos.

El primer punto es éste: cese a la represión y a la persecución, eso es lo primero, no más violencia de Estado. Segundo, que se liberen a los presos políticos, a todos. Tercero, que haya una limpieza de la Fiscalía y la Corte Suprema para investigar a los causantes de la masacre, a los que dispararon y dieron la orden, investigarlos con organismos internacionales, con observadores, para que se haga justicia de verdad.

El cuarto es ese proceso de limpieza de las instituciones —con observadores— que permita adelantar elecciones presidenciales, por la simple y sencilla razón de que Ortega no puede gobernar sobre un país donde el 80, 85 por ciento se le ha volteado y no lo va a dejar gobernar, así sea que tengamos que morir con una bala en la cabeza, no lo vamos a dejar gobernar.

Esas son más o menos las demandas básicas: cese a la represión, investigación judicial transparente y contundente sobre los causantes de las masacres y las violaciones a los derechos civiles, a los derechos humanos y un proceso de purificación de las instituciones mientras se convoca a elecciones en seis o nueve meses, más o menos en marzo de 2019. Todo eso está en la mesa del diálogo, es lo que la iglesia le ha propuesto como mediadora al gobierno desde el sentir popular que está representado en la mesa contraria al gobierno, antagónica, pero el gobierno no quiere nada de eso porque ellos dicen que eso es un golpe de Estado.

 

HORROR

COTIDIANO

 

¿Es posible una salida a través del diálogo?

Lo que te puedo decir es que la sociedad civil no quiere renunciar al diálogo, porque es lo único que nos queda para evitar una guerra civil y para mantener la esperanza de que esto se termine pronto. Es lo que todos queremos pero el gobierno no quiere, el gobierno no ha mostrado ni el primer día ningún tipo de voluntad política y Ortega suspendió las negociaciones porque quería que se quitaran los tranques. Vos sabés que vos ponés una barricada como presión social, es autodefensa, si vos quitas eso ¿y qué viene?, la represión de casa en casa. Es lo que está pasando y es lo que la gente dice: “No, te vamos a quitar los tranques, es el último punto”, después de que él cumpliera con otros, desarme de los paramilitares, cese a la represión.

Los paramilitares son fuerzas ilegales que actúan con total impunidad. Aquí la gente le tiene más miedo a los paramilitares que a la policía, y te digo, ¿cómo ha sido el día cotidiano en los pueblos y en las ciudades como Managua, incluso en el campo?, mucho horror de que te lleguen a buscar, que te pateen la puerta, le metan un balazo a tu hijo porque ser joven en estos momentos y tener pensamiento crítico es un delito en Nicaragua. Ellos tienen a sus partidarios y a las bases populares que te denuncian quién anduvo en una barricada, en un tranque, y te llegan a desaparecer.

Entonces ahorita es un clima que yo sólo lo escuchaba de mis padres y de mis tíos, que fue lo que se vivió con Somoza en el 78 y 79, y lo que te cuentan los amigos chilenos viejos, o lo que hay en los documentales después del golpe a Salvador Allende, así es lo que estamos viendo, porque él ha desatado el terror de Estado para quebrar la voluntad al pueblo, es el ambiente que se vive.

Ahora, sin embargo, la gente yo no sé, yo me pregunto de dónde sacan la esperanza para seguir marchando a pesar que te van a balacear con francotiradores con fusiles Dragunov, y la gente sigue marchando, la gente sigue, la gente no va a tirar la toalla, la gente entiende que si a este hombre no lo sacamos ya, vamos a ser otra Cuba y otra Venezuela por los siglos de los siglos, y eso es lo que la gente no quiere, no quiere una crisis humanitaria.

 

MÉTODO ANARQUISTA

PROGRAMA SOCIALDEMÓCRATA

 

Y por último, ¿aunque sé que ahora es difícil, se podría vislumbrar qué proyecto de nación debería surgir de todo esto?, ¿una vuelta o una normalización del neoliberalismo que ya se vive, o una vuelta al ideario sandinista?

Mira, los nicaragüenses somos anarquistas por idiosincrasia. El nica, sea urbano o campesino, al Estado siempre lo hemos visto como el cabrón de la película, sea de izquierda o sea de derecha, porque tiene una tendencia a bajarse el calzón cuando se habla de corrupción, sea de izquierda o de derecha, los nicas al Estado lo vemos como el cabrón de la película, siempre. Eso hay que tenerlo claro, por eso el estallido anarquista del que te hablaba. Pero también somos conscientes de que el anarquismo no es la forma de gobernar, porque nadie se cree esa pantunflada de Bakunin, todo ese rollo, tiene que haber un orden social.

Entonces, el proyecto al que apunta este movimiento, y lo escuchás en los sectores campesinos, en los sectores populares, proletarios, incluso en los clasemedieros, que no son tan de izquierda pero que se han unido, se han sumado y han puesto carne de cañón también, todos apuntan a lo mismo: una socialdemocracia, un marco socialdemócrata donde todos podamos participar, incluso los mismos del Frente Sandinista que quieran todavía alejarse de los métodos genocidas que están usando, donde todos podamos participar en elecciones creíbles, elecciones transparentes, como les pasó a ustedes allá ahorita, que por fin se deshicieron de 30 años de neoliberalismo mafioso que tuvieron con el PAN y el PRI, pero, ¿por qué se logró?, porque las elecciones fueron transparentes, no se las pudieron robar, esa es la esperanza en México.

Acá el tipo de gobierno que queremos es de una socialdemocracia donde todos podamos participar con respeto y volvamos a recuperar el Estado de derecho, que ni eso tenemos ahora. Entonces, el método es anarquista, pero el programa es socialdemócrata. Vos y yo sabemos que un marco de socialdemocracia en un país que ha sufrido tanta represión estatal y de tradición de izquierda, en un marco socialdemócrata la izquierda se puede purificar y volver al poder, pero no con esos cabrones, no con esos cabrones. Porque el capital cultural del Frente Sandinista en los 70 no se lo dio Daniel Ortega, él ni siquiera estaba aquí, estaba en Costa Rica, se lo dieron los barrios populares, se lo dio el frente urbano con los estudiantes y se lo dieron los poetas y los escritores y los artistas y los campesinos que botaron a Somoza, y ese fue el capital cultural que ellos explotaron durante 40 años, pero ellos se lo expropiaron al pueblo, porque el botar a Somoza fue una cosa tremendamente anarquista también, y eso lo hemos vuelto a capitalizar con estos tres meses, o sea, Nicaragua, te lo puedo decir, jamás va a volver a caer en manos de ese neoliberalismo, ni en la práctica ni en la teoría, porque también nosotros sabemos que este gobierno es neoliberal sólo que con una máscara de izquierda, y está empotrado con la cara más perversa del neoliberalismo que tuvimos aquí, que se llama Arnoldo Alemán, que ha sido su cómplice mafioso. Es así como es el Frente Sandinista; en 40 años ha sido el PRI nuestro, el PRI que se robó la revolución mexicana, el PRI cómplice del asesinato de Zapata y de Pancho Villa, el PRI que se robó el capital cultural de la revolución mexicana y volvió a meter a los mismos burgueses del porfiriato, sólo que durante casi un siglo. Así lo veo, y eso ha sido el Frente Sandinista para nosotros, y eso es lo que no queremos que regrese.

Mira, dile a los amigos de izquierda que todavía están confundidos, deciles así: que la caída de Ortega no va a significar que el neoliberalismo vaya a ser un contrapeso en Nicaragua contra Andrés Manuel López Obrador, si ese es el temor que tienen, nosotros los de izquierda jamás vamos a permitir eso, al contrario, porque Nicaragua y México siempre hemos sido hermanos, siempre, y ahora es cuando más los necesitamos, pero necesitamos que desmitifiquen a Ortega, que se den cuenta que ningún gobierno de izquierda va a hacer con su propio pueblo lo que este hombre ha hecho, que más bien es una vergüenza para la izquierda latinoamericana. Y ustedes que están empezando y les espera una gran lucha por delante, porque no es fácil quitarse a ese cáncer que han tenido tanto tiempo, yo sé que lo van a lograr, pero con transparencia y honestidad aprendan lo que un gobierno de izquierda no debe de hacer cuando esté en el poder. ¡Y los necesitamos cabrones!, necesitamos que ustedes estén con el pueblo, no con el Estado, que se olviden de la cara de Ortega como una cara honorable de la izquierda latinoamericana, es una vergüenza total. Aquí hay otros liderazgos y juntos podemos luchar por México y por Centroamérica contra el dragón que ustedes ya saben, y contra el otro dragón que es el narcotráfico que está ahí jodiéndonos a todos. Ánimo.

 

FOTO: Reuters, tomada de liga