La disputa por la filosofía en la 4T

Me pareció muy oportuno el artículo de Gabriel Vargas Lozano aparecido en La Jornada el pasado 16 de marzo bajo el título “Sin filosofía no habrá Cuarta Transformación” (columna), porque habla de la importancia de la formación humanista dentro del proceso de cambio que se impulsa hoy desde el gobierno de México. Es un texto que toca un tema sensible para mí y que debería ser uno de los asuntos centrales de la discusión entre quienes de manera honesta y desinteresada se han unido al proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador.

Me precio de haber tenido una educación de enfoque humanístico, sobre todo en las cuatro universidades donde durante cinco años y medio tuve el inmenso privilegio de cursar materias como ética, varias de filosofía, psicología, sociología, estudios latinoamericanos, geopolítica, etc. Más allá de la influencia de mis padres, que eran personas muy sensibles socialmente, considero que este tipo de educación aportó mucho para mi visión del mundo y para mi actual trabajo auto-asignado, sin ningún fin de lucro, en el que me desempeño y del que es parte esta página de divulgación.

Considero que efectivamente, como lo señala el autor, es muy importante que la Cuarta Transformación tenga en cuenta las voces de los intelectuales más sensibles de México para que se legisle no sólo en cuanto al contenido de la educación de todos los niños, adolescentes y jóvenes adultos de México, sino también en cuanto a una nueva Reforma Educativa que desde una visión filosófica que sustente la Cuarta Transformación, abarque también el combatir la chatarra ideológica que hoy en día alimenta aún a millones de mexicanos a través de las televisoras.

Felicito a Gabriel Vargas por esta contribución, pero debo señalar que le faltó hacer referencia a que la Cuarta Transformación ya tiene camino andado mediante un importantísimo esfuerzo por poner a la filosofía al servicio del cambio de fondo que este país necesita. Me refiero a la Escuela de Formación Política, a cargo del filósofo Enrique Dussel, que ahora se ha convertido en el Instituto de Formación Política bajo la dirección de Rafael Barajas, “El Fisgón”, quien es muy claro respecto a las intenciones de este organismo: “El Instituto de Formación Política de Morena tiene como objetivo contribuir a generar una ciudadanía más crítica y consciente, no a hacer adoctrinamiento en torno a la figura del partido o de Andrés Manuel López Obrador” (nota). Durante varios años la Escuela de Formación política jugó ese papel, con cientos de clases, cursos, conferencias y análisis que de manera muy inteligente usaron a las redes sociales para divulgar ese pensamiento crítico que ayudó a una toma de conciencia, que incluso desde un posición crítica, ayudó al triunfo de Andrés Manuel. (Aquí se pueden consultar los contenidos de la Escuela: ver)

Lamentablemente, por fuentes de primera mano estoy enterada de que este gran esfuerzo por lograr que la filosofía sirva para “ayudar a conformar una mentalidad racional, crítica y democrática desde la niñez”, como dice Vargas Lozano, está siendo obstruido desde los altos mandos de MORENA, en una pugna que busca desplazar a “El Fisgón” —y su grupo integrado por intelectuales y académicos de la talla del propio Dussel, Elena Poniatowska, John Ackerman, Armando Bartra, Lorenzo Meyer, Fabrizio Mejía y Pedro Miguel—, para colocar en su lugar a otras personas más afines a la intención de la dirigencia nacional de ese partido, que es convertir al instituto en una simple escuela de cuadros partidistas, en una especie de “centro de acreditación” para que quienes busquen una candidatura “pasen el examen” de adoctrinamiento respecto a los documentos internos del partido, y nada más.

Lamento mucho enterarme de que un proyecto ambicioso por llevar la discusión filosófica y el pensamiento crítico a nivel masivo, más allá de los límites del partido político del presidente, esté en riesgo por una visión muy estrecha y que no está a la altura del reto histórico que supone la Cuarta Transformación.

Espero sinceramente que dentro de MORENA prevalezcan los acuerdos y la visión de futuro por encima de los afanes de control grupales y los intereses de corto plazo, y que el Instituto de Formación Política sea una realidad plena, con recursos humanos y materiales para llevar a cabo la inmensa tarea que se han impuesto quienes lo conforman.

Gracias a Gabriel Vargas Lozano por tocar este tema, a la espera de que esta discusión se abra a todos los rincones de MORENA y llegue a todas las personas que entienden la importancia del pensamiento humanista, crítico, en los procesos históricos de transformación.

 

Cristina Sada Salinas