La crisis del Covid-19 y el presupuesto para el bienestar de la 4T

 

Por Carlos Villarreal C.*

 

I.- Los subsidios con destino social

 

Secretarías del bienestar, del trabajo, de salud, educación y la del sector agropecuario.

La cuenta de subsidios aprobados para las secretarías vinculadas a los programas sociales del gobierno de Andrés Manuel López Obrador alcanzó en 2020 —hasta antes del coronavirus— 489 mil millones de pesos, lo que representa el 69 por ciento del presupuesto total para esas secretarias, en contraste con 2018, cuando representaron el 64 por ciento del total.

Este presupuesto para subsidios en 2020 fue casi igual al de 2019, y 112 mil millones de pesos mayor que en 2018. El total de subsidios en esas secretarias pasó en estos dos años de 376 mil millones a 489 mil millones.

Casi todo el aumento al presupuesto total (Presupuesto de Egresos de la Federación) de esas secretarias se destinó al aumento a los subsidios directos a la población. Aunque el aumento a los subsidios de 112 mil millones en estos dos años es una cifra muy por debajo de los 828 mil millones que aumentó el presupuesto de los gastos totales presupuestarios (6.1 billones) de 2020 respecto a 2018. Estos subsidios sociales representan un 8 por ciento del presupuesto total.

En estos dos primeros años de gobierno aumentó el subsidio para los adultos mayores y se crearon nuevos apoyos para las personas vulnerables, así como para los programas “Sembrando vida” y  “Jóvenes construyendo el futuro”.

Esta política, dados los resultados económicos de 2019, no fue suficiente para tener un efecto contracíclico en el crecimiento económico, y tampoco lo será en 2020; en cambio, sí es un apoyo económico para aliviar en algo la penuria de varios millones de hogares mexicanos que, sobre todo en tiempos de crisis, de bajos ingresos y salarios, y con más de 15 millones de hogares pobres, contribuirá especialmente en este año de la crisis del coronavirus a disminuir un poco el estrés familiar y social que se avecina y que se extenderá a lo largo y ancho de la república.

Hay que resaltar también que la gran diferencia con los anteriores programas de los pasados gobiernos, es que los subsidios llegan directamente a los beneficiarios y dejan de ser la caja chica o grande de un sinnúmero de líderes y funcionarios corruptos de todos los niveles.

Estos subsidios, sin embargo, para el grueso de hogares son solo un ingreso digamos complementario en toda la extensión de la palabra.

El presidente afirmó el 5 de abril que al menos algún programa social del gobierno llega a 20 millones de hogares, o sea, al 95 por ciento de los pobres del país. Lo anunció con un tono de suficiencia ante la crisis en el esperado discurso cuando reivindicó estos programas sociales como parte central de las acciones para hacer frente a los efectos de la crisis en curso del coronavirus.

Por eso, en medio de esta pandemia vale la pena clarificar el alcance en la economía de los beneficiarios de estos programas, en el entendido de que todos estaban funcionando antes de la crisis; es decir, estos programas no fueron creados ni diseñados para atender los nuevos problemas asociados a la crisis del Covid-19.

 

II.- Los principales subsidios en los programas sociales actuales de la 4T

 

“Becas Bienestar”. Pueden ser 7, 8 o hasta 15 millones de niños y jóvenes en pobreza, desde preprimaria hasta la secundaria, que se benefician con $800.00 pesos al mes durante 5 bimestres escolares. No hay más de una beca por casa; hay aproximadamente 23 millones de niños y jóvenes estudiando en escuelas públicas.

“Beca Benito Juarez”. Destinadas a jóvenes de educación media superior (preparatoria).  En principio eran solo para los que “carecen de recursos” aunque se dice ahora que esta beca es para todos los jóvenes de preparatorias públicas, así que en teoría aproximadamente 4.5 millones reciben $800.00 pesos por mes durante 10 meses.

“Adultos mayores, niños y jóvenes con capacidades diferentes”. Son 9 millones —8 millones de adultos mayores más un millón de personas con discapacidad— que  reciben solo $1,275.00 pesos por mes. Para los adultos mayores de 68 años la beca es universal y se paga por bimestre.

“Jóvenes construyendo el futuro”. 740 mil jóvenes/hogares reciben un salario mínimo de $3,740.00 pesos mensuales durante un año.

“Becas de educación superior”. Se ha anunciado que la reciben 300 mil jóvenes de educación superior, con un monto de $2,400.00 pesos por mes. Sin embargo, tengamos en cuenta que hay alrededor de 2.8 millones de jóvenes estudiando en universidades públicas.

“Sembrando vida”. 200 mil productores del campo reciben $5,000.00 pesos mensuales y se anuncia como parte de las acciones de emergencia que buscarán inscribir a 200 mil personas más.

 

III.- ¿Qué nos muestra esta plataforma social de subsidios de la 4T?

 

Nos muestra lo precario de los alcances de las políticas sociales del gobierno, insuficientes para descansar en ellos la intervención requerida del gobierno de frente a esta inédita crisis sanitaria y económica global.

La gran mayoría de estos apoyos se encuentran muy por debajo siquiera de la línea de pobreza alimentaria, que es de cerca de $1,700.00 pesos por persona al mes; pero además, hay que insistir en que esos apoyos existen desde antes de la crisis. Este es el fondo del problema.

En el informe a la Nación del domingo 5 de abril, el presidente no le dio cabal y puntual respuesta a las nuevos problemas que México tiene enfrente.

Por eso afirmamos que, a la profunda crisis que está provocado el paro forzoso y la amenaza a la vida y la salud de millones de mexicanos, se le está subestimando, y que las “medidas” del 5 de abril anunciadas por López Obrador en el campo de asistencia social y económica, se quedaron cortas.

El menú actual (sin crisis del Covid-19) de apoyos sociales es, digámoslo así, precario, no por la cantidad de programas, sino por los montos definidos, propios de un país pobre. Baste decir que 19 de los 22 millones de hogares “beneficiados” con recursos de la 4T, reciben desde $800.00 pesos, hasta $1,275.00 pesos por mes. Ambas cifras están muy por debajo de la línea de la pobreza alimentaria, que está entre los $1,600.00 y $1,700.00 pesos.

Con este artículo se intenta demostrar cómo los subsidios actuales para apoyar los programas sociales establecidos por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no son suficientes para atender y aliviar el masivo y profundo impacto económico y social del paro forzado en millones de familias mexicanas; por lo que consideramos que se requiere que a través de este mecanismo de subsidios a las familias menos favorecidas, se les aumente al menos lo requerido para subsistir ante el paro forzado, como el que ya padecen miles de familias.

 

NOTA: En siguientes entregas estaremos analizando las implicaciones del paro forzado, tanto para las empresas como para los trabajadores, así como se estarán planteando posibles soluciones a esta difícil problemática económica y social.

 

 

 

*Carlos Villarreal C.

Egresado de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León, generación 1970-1975. Experiencia como Empresario industrial y comercial, como Director de planeación corporativa en grupos industriales siderúrgicos y como Asesor económico en la cámara de senadores y en el gobierno del estado de Michoacán, 2002-2008.