Ivermectina: ¿Doble discurso del Instituto Salvador Zubirán?

Por Cristina Sada Salinas

El pasado 31 de enero de este 2020 apareció en el portal del periódico Crónica un artículo titulado “La controversia de la ivermectina” (artículo), escrito por el Dr. Gerardo Gamba, en el que descalifica el uso de este fármaco para tratar pacientes con Covid-19. El autor —quien es Director de Investigación del prestigiado Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (ver), dependiente del gobierno federal (ver)— afirma que debido a la falta de “ensayos clínicos controlados”, el considerar a la ivermectina como un tratamiento efectivo contra Covid, “Es muy parecido a la creencia de que danzar promovía la lluvia o que habría que sacrificar doncellas para que saliera el sol”, así como también “es parecido a la fantasía de que una doncella común se convierta en princesa, solo vivido por una chica llamada Diana Spencer y que desafortunadamente, terminó en tragedia”.

Este mismo artículo fue publicado un día después, el 1 de febrero, en el portal del Consejo Consultivo de Ciencias, del cual el Dr. Gamba es miembro. (leer)

Sin embargo, en otra publicación —el artículo “COVID-19: la experiencia desde el Instituto Nacional de Salud reconvertido”, aparecido en la revista de la Academia Mexicana de Ciencias en septiembre del año pasado (leer)— de la que el mismo Dr. Gerardo Gamba aparece como coautor, se admite que la ivermectina se aplica en la atención a pacientes afectados por Covid-19 cuando no es necesaria su canalización.

Cito: “Muchos pacientes ni siquiera están canalizados; puede no ser necesario: en el esquema con azitromicina, paracetamol y ciertos medicamentos que parecen mostrar algún efecto benéfico (por ejemplo, la ivermectina o los antipalúdicos), entre otros, todos tienen ruta de administración oral”. (El número completo de la revista puede ser consultado aquí: revista)

Es sumamente grave que el directivo de un instituto de esta relevancia nacional caiga en tan flagrante contradicción al descalificar el uso de un medicamento que, según sus propias palabras, es usado en la atención de pacientes bajo el cuidado de su propia institución.

Pero más allá de esta contradicción inexplicable e injustificable, los argumentos que Gamba enarbola se vuelven contra él mismo porque ponen en evidencia que el departamento de investigación a su cargo no está cumpliendo precisamente con su función de investigar, o lo está haciendo selectivamente, lejos de las mejores prácticas.

Gamba dice en su reciente artículo: “Hay que reconocer que la mayoría de los estudios que apoyan a la ivermectina concluyen que se requieren ensayos clínicos controlados, pero quienes gustan de recetar parece que se saltan ese último renglón de la conclusión. A esto hay que agregar que han salido algunos ensayos clínicos controlados que no tienen la rigurosidad necesaria o que muestran un claro sesgo de interpretación”.

En nuestro país sólo el sistema de institutos de salud del gobierno federal —el Salvador Zubirán es el más importante de éstos—, tiene la capacidad para hacer grandes estudios aleatorios doble ciego como los que reclama Gamba para que la ivermectina cuente con el aval oficial, por lo que, si esos estudios no se han hecho, es precisamente por una falla grave —ante la circunstancia de la mortal y progresiva pandemia—  de estos mismos institutos nacionales de salud.

Si esto es así, nos preguntamos:

a) ¿Por qué mientras por un lado el autor descalifica a la Ivermectina, admite que se usa para los pacientes al cuidado de su institución?

Esperaremos a que sea el propio Dr. Gamba quien despeje esta incógnita.

b) ¿Por qué, si como veremos, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán ha hecho estudios aleatorios doble ciego con medicamentos caros y de difícil obtención, no los ha hecho para un medicamento barato y fácil de conseguir, libre de patente y que ha demostrado por cuarenta años ser seguro para su administración a seres humanos, como lo es la Ivermectina?

En el citado artículo, “COVID-19: la experiencia desde el Instituto Nacional de Salud reconvertido”, el Dr. Gamba y sus colegas informan que “se realizaban en el Instituto ensayos clínicos controlados y otros tipos de estudios clínicos con las siguientes drogas o intervenciones: hidroxicloroquina, remdesivir, tocilizumab, colchicina, piridostigmina, células mesenquimales, plasma de sujetos convalecientes y pirfenidona”.

Médicos especialistas consultados nos informan que tanto la hidroxicloroquina (que demostró su ineficacia), como el remdesivir y el tocilizumab, son medicamentos sumamente caros y muy difíciles de conseguir.

En este sentido fue que en julio de 2020 lancé en la plataforma change.org una petición dirigida a la comisión de salud de la Cámara de Diputados (petición), en la que se exige que se emita un exhorto a la Secretaría de Salud del gobierno federal para que inicie de manera inmediata ensayos clínicos con ivermectina y otros medicamentos baratos y de fácil acceso. Si bien la presidenta de la comisión de salud, diputada Miroslava Sánchez Galván, sostuvo con nosotros una reunión virtual y prometió tomar cartas en el asunto, hasta el día de hoy no ha habido respuesta, ni por parte de ella ni por parte de la Secretaría de Salud.

c) ¿Por qué el Dr. Gamba no toma en cuenta en su argumentación el hecho de que tanto el Instituto Mexicano del Seguro Social, como el sistema de salud del gobierno de la Ciudad de México ya avalaron oficialmente el uso de la ivermectina contra Covid-19 desde hace semanas?

Son numerosos los estudios hechos alrededor del mundo que demuestran la efectividad de la ivermectina contra Covid-19, aunque son estudios pequeños, pero que si se agregan, pueden ser considerados significativos. Esta parece ser la lógica del IMSS al avalar el uso de esta medicina mediante la publicación del documento “Análisis breve de la evidencia y recomendaciones sobre el uso de ivermectina en COVID-19”, fechado el 13 de enero de 2021 (documento), en el que se establece que una revisión de múltiples estudios realizados en Australia, Estados Unidos, India, Irán, Pakistán, Egipto, España, Perú, Paraguay, República Dominicana, Argentina y Brasil, arrojó que “existe evidencia que documenta los efectos positivos de la ivermectina tanto en la profilaxis del COVID-19, como en el tratamiento temprano en la fase ambulatoria del COVID-19”.

Ante todo lo anterior es que hacemos un llamado para que las máximas autoridades de salud del país, reconsideren su postura y se abran, no a admitir incondicionalmente las “creencias” o “fantasías” a las que se refiere burlonamente el Dr. Gamba, sino a emprender cuanto antes los estudios y pruebas necesarias cuya condición de posibilidad está únicamente en sus manos. Esta encomienda no es tan solo un imperativo ético, sino que es una obligación constitucional, pues son ellos quienes, en tanto autoridades, tienen la obligación de hacer efectivo el derecho a la salud de todas y todos los mexicanos.

¿Qué están haciendo ahora mismo el Dr. Gamba y su departamento de investigación para garantizar ese derecho a la salud, y así devengar su sueldo pagado con los impuestos ciudadanos?

Esperaremos sus respuestas. ¿Las habrá?

 

Foto tomada de: liga