“Histórico” pago de deuda externa en la 4T: blancos, negros y grises.- Entrevista a Carlos Villarreal

 

Entrevista por César Valdez
en exclusiva para cristinasada.com

Una noticia que pasó sin pena ni gloria para la mayoría de los medios de comunicación “grandes” fue la que dio a conocer el coordinador general de Comunicación del gobierno de México, Jesús Ramírez Cuevas: “El primer trimestre del 2021, México realizó un pago de 4 mil 39 millones de dólares al pago de la deuda externa del país, unos 80 mil millones de pesos, lo que representa el reintegro más alto en los últimos 40 años”.  (Ver aclaración al final*)

Para Ramírez Cuevas este pago “es una muestra de la recuperación económica y fue gracias a que el país tiene finanzas sanas” (nota).

Debido a la relevancia de este anuncio, consultamos al consultor económico y miembro del Colectivo Nosotros, Carlos Villarreal, quien matizó esta información en el sentido de que si bien este pago es un avance en materia económica, debe ser ubicado en su justa dimensión: la deuda no ha parado de crecer en la administración de la 4T, aunque no al mismo ritmo que en los anteriores gobiernos, lo cual, más que un signo de recuperación económica como celebra el vocero presidencial, se trata de un buen manejo de las finanzas que ha sido posible, entre otros factores, gracias al aumento de la recaudación tributaria y a que no ha habido devaluación del peso frente al dólar.

Carlos Villarreal (CV).- Respecto a ese pago de 4 mil 39 millones de dólares, debo decir que no es algo extraordinario porque siempre se paga deuda externa, siempre, aunque se renueva. Y habría que ver qué va a pasar para finales de año, si esa deuda va a disminuir efectivamente en esos más de 4 mil millones de dólares, o simplemente se pagó ahora porque había un saldo en caja. Me explico: Debemos —en corte a abril de 2021— 232 mil millones de deuda externa bruta, y cuando Andrés Manuel López Obrador asumió el gobierno se debían 202 mil; es decir, la deuda externa ha aumentado en lo que va del gobierno de la Cuarta Transformación 30 mil millones de dólares, pero en alguna parte hay en cajas alrededor de 6 mil millones de dólares, con lo cual tenemos los 232 mil millones de deuda bruta, pero hay un concepto que se llama deuda neta, que son 226 mil millones, restando esos 6 mil millones en caja, que no se han utilizado, que se han pedido y por lo tanto se tienen dentro del concepto de deuda, de tal manera que si se vence un pago se tienen esos 6 mil millones para liquidarlo, ¿para qué los tienes estacionados?, mejor le bajas la deuda bruta y tiendes a igualarla a la deuda neta, porque la deuda bruta es lo que está documentado y la deuda neta es lo que está documentado menos lo que se tiene depositado de esa deuda en alguna caja, en algún bono o valor, etcétera.

Pero se habla de un crecimiento de deuda debido a que México la contrae en dólares y eso afecta por la fluctuación del tipo de cambio…

CV.- Pero no ha habido devaluación. El 2018 lo cerramos en $19.68 pesos por dólar y para abril de 2021 estamos a $19.97 pesos por dólar, es decir 29 centavos, no es nada. Entonces no ha habido, como dicen por ahí, un incremento de la deuda total bruta por el efecto devaluación, eso es claro.

Entonces, ¿qué de nuevo implica el pago anunciado por Jesús Ramírez?

CV.- No hay ninguna situación extra. Creo que lo extra más bien es el manejo que le está poniendo Jesús Ramírez a la nota al afirmar que es un síntoma de la recuperación de las finanzas del país. No quiere decir esto que no esté habiendo un manejo más o menos ordenado de las finanzas públicas, lo que estoy diciendo es que ese indicador así como está, de un pago de 4 mil millones de dólares, por sí solo no nos dice nada, porque cuando hay vencimientos de deuda externa o interna estás obligado a pagar, pero es en donde se hacen negociaciones de renovación de deuda: pagas con algo que tengas en caja y luego o al mismo tiempo pides más. Bajo este esquema es que podemos asegurar que en México en los últimos 30 años no ha habido pago neto de deuda en ningún año, ni creo que lo pueda haber ahora. ¿Por qué?, porque el déficit de las finanzas públicas está presupuestado en 700 mil millones de pesos este año y el año pasado fueron 600 mil y el antepasado 550 mil. México vive en déficit desde hace años y no se puede hacer desaparecer ese déficit de un año para otro.

¿Nada nuevo bajo el sol?

CV.- Lo que llama la atención de esta coyuntura es que efectivamente no ha habido caída en los ingresos y en una crisis tan tremenda como la del Covid-19 todos hubieran esperado un derrumbe importante en los ingresos presupuestarios, ya que sufrió el país una caída de al menos 8 por ciento del PIB. Lo “lógico” ante este panorama habría sido que se recaudara menos ISR e IVA pero resultó que esa recaudación se mantuvo; o sea, ha habido un efectivo manejo desde el SAT en lo que se refiere a la política de recaudación, la gente ha pagado sus impuestos mejor que antes y junto con la posible caída hubo más fiscalización y se compensó lo que potencialmente era una debacle en la recaudación tributaria por efecto de la crisis. Una mejor fiscalización impidió una caída del ingreso. Eso es definitivo. Pero hay que hacer notar que los gastos no han disminuido sino que siguen aumentando, porque siguen creciendo los requerimientos del gasto público y van a aumentar más porque a partir de julio se va a ampliar el programa de apoyos monetarios directos a los adultos mayores de 65 años de edad, lo cual inevitablemente va a aumentar el déficit, y hay que tener en cuenta que los déficit anuales de 2018, 2019, 20 y 21 promedian alrededor de los 600 mil millones de pesos. López Obrador, pues, debe de precisar mejor cuando afirma que no ha ha habido déficit o que no ha habido deuda, porque, ojo, la deuda ha aumentado al mismo ritmo que el déficit, lógicamente, si no, ¿cómo pagas el déficit? Tú autorizas el presupuesto público, se autoriza el gasto y luego se dice, ¿cuánto dinero tenemos en impuestos, en aprovechamientos, en venta de petróleo, en cuotas del Seguro Social?, y lo que falte es, sin más ni más, endeudamiento neto autorizado por el congreso cada año.

¿En ese sentido seguimos exactamente igual que en los anteriores sexenios?

CV.- Sí, porque eso es una inercia imparable, que no puedes detener de un año para otro, podría ser un plan de cinco, diez años, como lo han logrado en otros países…

O sea, ¿el gobierno de Andrés Manuel López Obrador sigue contratando deuda al mismo ritmo que cualquier sexenio anterior?

CV.- Sí, se puede decir que sí.

¿Y por qué el presidente presume todo el tiempo de que no se está contratando más deuda?

CV.- Ese concepto está equivocado porque obviamente se endeudó de acuerdo a lo autorizado…

Sí, pero no hubo un endeudamiento extraordinario como en otros países que pidieron más a raíz de la pandemia, ¿o sí?

CV.- No hubo gasto extraordinario, adicional, ni hubo caída de ingresos, y por lo tanto no hubo necesidad de mayor deuda de la que ya se tenía prevista. Esa es la diferencia con muchísimos países, que en esos otros países debido a que hubo programas adicionales del tipo que quieras: directo a las manos de los ciudadanos como en Estados Unidos, directo a todo el sector turístico como en España, en gran escala, incluso como fue en Alemania o Francia, Italia, toda la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, todos tuvieron gastos adicionales en gran escala y por lo tanto endeudamiento neto adicional. Aquí no, aquí se contuvo, se gastó lo mismo prácticamente, aunque hubo proyectos adicionales por 50 mil millones para créditos a la palabra a pequeños empresarios y otros programas de Bienestar, y 50 mil millones es una cantidad que realmente no supone ningún problema. Y ojo: en Estados Unidos por ejemplo, el aumento fue 4 billones de dólares, o sea el 20 por ciento del PIB; nuestros 50 mil millones equivalen al 2 por ciento del PIB. Por eso es que hay mayor endeudamiento en esos países y el 2 por ciento nuestro es muy manejable.

¿Cuál ha sido entonces el monto del endeudamiento contraído por la 4T, y cuál el de los anteriores sexenios?

CV.-Este año el congreso autorizó 700 mil millones de pesos de endeudamiento nuevo. El año pasado autorizó 532 mil millones y el antepasado, 2019, 490 mil, y en 2018, el último año de la presidencia de Enrique Peña Nieto, 470 mil millones. En 2021 se aumentó el endeudamiento presupuestado a 700 mil millones, pensando que el precio del petróleo pudiera estar bajo, pero aquí la ventaja es que el precio del petróleo se recuperó más que suficiente. Así es que tenemos que para abril de 2021 ya tenemos 131 mil millones de deuda nueva, lo cual si lo multiplicamos por 3, podría llegar a 400 mil millones en vez de 700 a fin de año, ¿por qué?, por un buen manejo del gasto y de los ingresos, sí, y por el aumento de los ingresos petroleros.

Entonces, ¿dónde quedó la bolita de pagar los 4 mil millones?, pues en ese marco de que se recuperaron los ingresos petroleros aunque efectivamente no hay un sustancial aumento de la actividad económica, por lo cual aún no se puede cantar victoria. Yo creo que ese dinero que se pagó estaba en caja, se llegó el vencimiento y se pagó, con lo cual se tiene vía libre para si es necesario solicitar más deuda, y en ese sentido es importante mencionar que por ejemplo Standard and Poor’s, la calificadora, mantuvo la calificación en un nivel correcto. Si hubiéramos ido en picada pues pagar es muy riesgoso, es preferible que te quedes con el dinero que ya tienes, pero ahorita se pagó porque se sabe que se puede renovar la línea de crédito.

¿Con qué concluyes?

Hay que decir que el presidente genera confusión en las conferencias mañaneras al decir que no ha crecido el endeudamiento. Como ya vimos sí sigue creciendo pero esto es así obviamente por la inercia que mencioné, que no es al mismo ritmo que en los sexenios anteriores. Hoy debemos 2 billones de pesos más de los que debíamos al iniciar el actual sexenio, está muy claro; pero acordémonos que los anteriores presidentes duplicaron la deuda cada sexenio: de 2 billones y medio a 5 billones con Felipe Calderón y de 5 a 10 billones con Enrique Peña Nieto. Al ritmo que vamos puede ser que en el sexenio de la 4T terminemos, no de 10 a 20 billones siguiendo la lógica anterior, sino que si en dos años y cuatro meses llevamos 2 billones de aumento, a la mejor vamos a terminar en unos tres billones y medio, lo cual es una mejora en términos absolutos. No se duplicó. Eso es lo que se debe de informar López Obrador y no seguir con el manejo equivocado que ahora se le está dando el tema en las mañaneras.

 

*ACLARACIÓN: La entrevista que realizamos a Carlos Villarreal tuvo como base la nota de la redacción de Milenio con fecha del 17 de junio de 2021 titulada “México realiza pago histórico de la deuda externa por 4 mil mdd”, de tal modo que los elementos analizados en la primera pregunta se refieren en específico a esa afirmación de Jesús Ramírez Cuevas, vocero presidencial. El resto de la entrevista se desarrolló con plenitud el tema de la deuda pública.

En posterior evento incluimos el tuit original donde Ramírez Cuevas en el que anuncia que el pago “histórico” se refiere al monto de pago de “intereses” que no de “deuda externa”, lo cual también tiene por sí solo un significado negativo pero inevitable por el alto saldo de la deuda publica federal.

Ante ello, vale esta aclaración de la redacción.

Sin embargo, pensamos que la entrevista cubre aspectos por demás importantes que Carlos Villarreal nos explica con detalle y que adquieren en el actual contexto de la economía plena validez. Por ello vamos a dejar a que el lector lea la interesante entrevista en todos sus términos con esta aclaración pertinente.

Atentamente

César Valdez