El “Góber Precioso” y los demonios del Edén: “complicidad brutal” de Olga Sánchez Cordero

Por Cristina Sada Salinas

El nombre de Lydia Cacho se volvió un referente nacional cuando en 2004 publicó su histórico libro Los demonios del Edén. El poder que protege a la pornografía infantil (reseña), en el cual, como adelanta el nombre, denuncia públicamente la existencia de una red de pederastas y protectores de pederastas, compuesta por funcionarios públicos, desde legisladores federales hasta gobernadores y secretarios de estado, así como empresarios encumbrados y jefes policíacos corrompidos.

La publicación de ese trabajo periodístico trajo como consecuencia que el entonces gobernador de Puebla, Mario Marín —señalado en el libro como parte de la red—, procediera jurídicamente contra Cacho y ordenara, en 2005, en complicidad con el empresario textilero Kamel Nacif, el secuestro y tortura de la periodista, en un episodio muy conocido que tuvo como punto álgido la difusión de grabaciones de llamadas telefónicas entre estos dos personajes, en las que el empresario llamó al exmandatario con el mote que se hiciera tristemente célebre: “Góber Precioso” (video). El suceso completo es narrado con detalle por la propia Lydia Cacho en una conferencia de 2018 disponible aquí: video 

Tras su liberación de aquella detención arbitraria, Cacho no dejó de luchar para que los culpables de su secuestro y tortura fueran presentados ante la justicia. Pero no solamente lo hizo por el agravio que ella recibió, sino que —como ha declarado muchas veces y demostrado en los hechos— lo hizo también para buscar hacer justicia a las decenas de niñas y jovencitas brutalmente dañadas por esta poderosa red de pederastas. La batalla de Lydia llevó el caso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entidad que en 2008 desestimó la gravedad del secuestro y tortura contra la periodista y exoneró a Mario Marín de todo cargo. La hoy secretaria de Gobernación y en aquel entonces ministra de la Corte, Olga Sánchez Cordero, dijo enfática al votar a favor del exgobernador poblano: ”No se puede afirmar sin controversia alguna que (Marín) tuvo la participación que se le imputa” (nota).

Sánchez Cordero: Lydia “nunca pisó la cárcel”

Para quienes hemos dado seguimiento al caso, fue motivo de satisfacción el enterarnos de que quince años después de los hechos, el pasado 4 de febrero, fue detenido Mario Marín en Acapulco (nota). Por fin veíamos un primer asomo de que el Estado de derecho empieza a dejar de ser una ficción en nuestro país; aunque muchas y muchos teníamos y aún tenemos fuertes reservas, motivadas por los recientes casos de imputados de alto nivel, como Salvador Cienfuegos y Emilio Lozoya, que han sido exonerados o enviados a enfrentar sus juicios en casa.

Así, de la satisfacción pasamos a la indignación, cuando el 5 de febrero, un día después de la detención de Marín, Olga Sánchez Cordero aseguró, en plena conferencia mañanera en Palacio Nacional, que Lydia Cacho “nunca pisó la cárcel”, y desestimó la gravedad de la tortura recibida por la periodista (video). Esto, cuando la funcionaria fue cuestionada por la reportera Dalia Escobar acerca de declaraciones hechas por Cacho en el sentido de que Sánchez Cordero la había traicionado a ella y a las víctimas al votar como ministra a favor de la exoneración de Mario Marín.

De inmediato Cacho respondió a la funcionaria: “La secretaria de Gobernación le dijo al país ‘ni siquiera pisó la cárcel’. Miente, estuve en la cárcel, pero para mí no pidió nunca un juicio justo como lo pide para Marín. Desestima las horas de tortura que pasé al interior de la cárcel y el exceso de la fianza”. (leer)

Vale la pena citar ampliamente las palabras de Lydia en Aristegui Noticias, que fueron a las que hizo referencia la reportera Escobar:

“Olga Sánchez Cordero fue la ministra que nos traicionó, no solamente a mí en no reconocer que fui torturada, como ahora no ha querido reconocer esta mañana en su conferencia matutina… ella fue parte de una complicidad brutal en la Suprema Corte de Justicia, que impidió que miles de casos similares a los de todas estas niñas que yo había documentado; cientos de casos parecidos de una u otra manera al mío, de periodistas, comunicadoras, defensoras de derechos humanos perseguidas, fustigadas, amenazadas, etc., fuesen llevados ante la justicia y se convirtieran en precedentes jurídicos para México. Entonces sí, ella es responsable: la ministra que más hablaba de justicia para las mujeres y niñas, supuestamente la experta en género, que abanderaba los derechos de las mujeres, y pues en realidad nos abandonó. Entonces es curioso que ahora sea la encargada de la Secretaría de Gobernación y le corresponda salir en este momento a decir que habían detenido a Mario Marín. Yo creo que es ella una de las responsables de haber detenido la justicia durante quince años para miles y miles de víctimas en México, y que tiene una deuda con el país, una deuda moral y jurídica”. (entrevista)

Agregaría después Lydia, que la secretaría de Gobernación “dijo que yo había sido torturada, pero no lo suficiente. Lo estoy diciendo en palabras comunes, pero básicamente fue lo que dijo: ‘Sí la torturaron, pero no tanto’”. (nota) Y agregó algo de suma gravedad, al asegurar que el voto emitido por Sánchez Cordero en 2008 en la Suprema Corte, impidió la posibilidad de que Marín hubiera sido desaforado de su cargo de gobernador para poder ser juzgado (leer). Nada menos.

Hubo otras reacciones a la afirmación de Sánchez Cordero negando la prisión de Cacho, entre las que destacó el testimonio dado en el programa Los Periodistas, de La Octava, por el reportero Edmundo Velázquez, quien fue testigo presencial de la estancia de Lydia en el penal de San Miguel de Puebla en 2005.

“Varias personas vimos a Lydia Cacho en el juzgado, presa detrás de la barandilla del juzgado quinto de lo penal en Puebla, cuando la juez Rosa Celia González Pérez le dictó ese auto de formal prisión y aparte fijó una fianza de 108 mil pesos aproximadamente para dejarla en libertad. Todo fue cuando Lydia estaba detrás de la barandilla… Considero una declaración temeraria de Olga Sánchez Cordero porque se supone que es jurista y conoce exactamente cuáles son todos los términos y lo que le pasa a una persona que ingresa en el penal. Obviamente eso ya es prisión”, sentenció Velázquez. (video)

Es de extrema gravedad que una de las personas más importantes del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador quiera desestimar de ese modo la tortura sufrida por Lydia, y encima se atreva a negar que la periodista estuvo presa. No debemos olvidar que por mandato constitucional, quien ocupa la Secretaría de Gobernación es la persona que debe asumir la presidencia de la República en caso de que el jefe del ejecutivo llegara a faltar por fuerza mayor (Artículo 84: leer). De esto quedó una muestra en los días en que Sánchez Cordero sustituyó al presidente en las conferencias mañaneras, mientras Andrés Manuel se retiró para superar el Covid-19.

Por lo anterior es que preocupa mucho la ausencia de ética de Sánchez Cordero, pues su traición, como la califica Lydia, efectivamente no nada más es contra una periodista en lo particular, sino que afrenta a todo el gremio periodístico, pero sobre todo a las mujeres y niñas dañadas por la red de la que Marín forma parte. El aval de Sánchez Cordero como ministra a Mario Marín, posibilitó que éste siguiera intocable como gobernador y así dar continuidad a sus delitos de lesa humanidad contra niñas y adolescentes, en una dinámica que por desgracia recuerda mucho a la práctica sistemática de los altos mandos de la iglesia católica, que desde el trono del Vaticano protegen y premian a los sacerdotes pederastas y los dejan libres para que sigan dañando a más y más niñas y niños.

Aún sin Marín, su red de poder obliga a Lydia a seguir en el exilio

Un aspecto muy relevante y que pocos medios han destacado tras la detención de Marín, es el hecho de que Lydia Cacho permanece desde 2019 en un exilio forzoso al que tuvo que recurrir tras un violento atentado contra su domicilio que muchos analistas, y la propia periodista, consideran que fue un atentado contra su vida, el cual por fortuna no tuvo un desenlace fatal para ella por no encontrarse en casa en el momento de los hechos. En el allanamiento los sicarios mataron a una perra entrenada que Lydia tenía para su protección, lo que a todas luces es un claro mensaje sobre las intenciones criminales con las que esos sujetos perpetraron el ataque (nota).

Así explicó Lydia su actual situación de destierro, en entrevista con Carmen Aristegui:

“Estoy aquí en el exilio… en un pequeño departamento. Yo tengo una casa que me costó muchos años construir, en un lugar muy bello, en un estado que amo, cerca del mar, y ahora estoy viviendo en una ciudad, en un departamentito como si estuviera empezando mi vida de nuevo. Vivo sola, vigilada y protegida por la Policía Nacional Española… muy protegida me siento. Pero estaba aquí en la salita de mi departamento cuando llamó el fiscal y yo acababa de tener una reunión justamente con uno de los jefes policíacos especializados en estos temas… y él me decía que no me preocupara, que Mario Marín y ellos estaban escondidos como ratas, sin acceso a recursos, y que los iban a detener eventualmente. Y yo no tengo ganas de pensar en que están como ratas, no siento deseos de venganza, es la situación de que hace falta justicia, que México recupere la esperanza” (video).

Para comprender por qué el riesgo para la vida de Lydia continúa siendo real, debemos tener en mente que gran parte de los miembros de la red de poder de Mario Marín siguen encumbrados y buscando más poder por la vía electoral, tal y como se lee en el artículo del semanario Proceso número 2310, titulado “El grupo político de Marín, vigente y en posiciones estratégicas”, trabajo periodístico que detalla, por ejemplo, que uno de los padrinos políticos de Marín, Guillermo Pacheco Pulido, fue presidente del Tribunal Superior de Justicia de Puebla, cargo desde el que no fue ajeno a la orden de aprehensión contra Lydia, lo cual no impidió que en 2019 el congreso estatal de mayoría morenista nombrara a Pacheco Pulido como gobernador interino de Puebla tras la muerte de la gobernadora Érika Alonso Hidalgo. Desde esa posición, Pacheco Pulido le abrió paso al arribo del actual mandatario poblano Miguel Ángel Barbosa. También nos recuerda el artículo de Proceso que otro impulsor de la carrera política de Marín fue Manuel Bartlett, actual director de la Comisión Federal de Electricidad, quien como gobernador de Puebla nombró a Marín subsecretario y luego secretario de Gobernación; así como se destaca que Ricardo Velázquez Cruz, consejero jurídico de Mario Marín como gobernador y su defensor cuando el caso llegó a la Suprema Corte, ocupa esa misma consejería jurídica en el mandato de Barbosa y “es considerado uno de los funcionarios más poderosos, pues designa a los titulares jurídicos de todas las dependencias estatales”. Cuando en 2008 la Suprema Corte exoneró a Marín, Velázquez Cruz declaró: “Yo siempre aduje que el gobernador era inocente, realmente no fue mucho batallar para que se comprobara su inocencia. Él siempre ha sido inocente”.

Muchos otros ejemplos del actual poderío de la red marinista son detallados en este largo artículo cuya lectura recomiendo y que anexo completo aquí: leer 

También es pertinente revisar la amplia descripción que de esta red de poder hizo Leopoldo Maldonado, director de Article 19 México/Centroamérica, en el programa Momentum, de RompevientoTV, el pasado 12 de febrero (video):

“Quienes están al frente [de la red de poder en torno a Mario Marín] ahora son estos señalados desde hace quince años, pero está muy protegido Kamel Naccif por Emilio Gamboa, [y] Miguel Ángel Yunes Linares; y Emilio Gamboa pues ya sabemos que también tiene sus redes hacia otros políticos… nos llama mucho la atención que el ex director de la policía judicial, Hugo Adolfo Karam… tiene empresas privadas que incluso le daban servicios de protección y de seguridad al gobierno de puebla, todavía muy, muy al inicio de la gestión de Miguel Ángel Barbosa. Él se ostenta como asesor de seguridad de Grupo IUSA, en donde está Alejo Peralta y donde está como director adjunto Raúl Salinas. Entonces, ahí se cierra el círculo. Están también el abogado Arsenio Farell, que es un operador muy conocido del priismo, que es operador de Kamel. Pacheco Pulido ex gobernador interino, en aquel entonces, en 2005, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Puebla, aceptó ante la comisión investigadora de la Suprema Corte, que recibió en su despacho a Arsenio Farell, previo a que se giraran las órdenes de aprehensión en contra de Lydia. Y entonces pues es esta red que se mueve, esta red que es muy poderosa, y que, repito, no se ha desmontado. Arsenio Farell en su momento ha estado muy vinculado también con los Salinas, fue señalado en 2001, cuando Suiza reenvía la investigación sobre lavado de dinero; fue señalado como uno de los operadores de los Salinas, al igual que Gamboa; entonces están todos muy vinculados; ese es el problema… todos estos personajes que tienen sus tentáculos por todos lados… Esta red de poder sigue vigente, y efectivamente por eso teme Lydia por su vida y por eso no está en condiciones de regresar”.

Es por esta terrible realidad que Lydia Cacho no baja la guardia y aunque es muy consciente del peligro que enfrenta, no se rinde. Al respecto le comentó a Carmen Aristegui: “Sigue la batalla, esto no me pone en menos peligro, al contrario, están más enojados que nunca, tienen a sus sicarios ahí afuera, sigue libre también Adolfo Karam Beltrán, que tiene hombres armados a sus servicio, así que tenemos que tener cautela, cuidado. Ahora estamos enviando un equipo de protección y seguridad para nuestros abogados en Cancún, a nuestro abogado. Y bueno… a seguirle dando, para demostrar y tener en la cárcel por lo menos veinte años al primer gobernador vinculado con casos de trata de personas y tortura de periodistas, me parece que es muy importante, seguirlo hasta las últimas consecuencias, y presionar a la autoridad para que no lo liberen como han hecho con otras detenciones muy escandalosas en México recientemente” (video).

Queremos a Lydia de regreso en casa

Ante tan abrumadoras evidencias, las y los mexicanos debemos seguir al pendiente de este caso y ¿por qué no?, alzar la voz para exigir que el gobierno de la Cuarta Transformación, que llegó bajo la bandera de purificar la vida pública y erradicar la corrupción, desmonte la red de poder que mantiene a Lydia Cacho en un injusto destierro, mientras los cómplices de Mario Marín continúan muy quitados de la pena en cargos públicos o buscándolos por la vía electoral, incluso a través del Movimiento de Regeneración Nacional.

En lo personal sigo reconociendo los aportes de Andrés Manuel López Obrador en su intento de transformación, el cual, sostengo, es la oportunidad más importante de los últimos cuarenta años para que por fin llegue la justicia a nuestro país; pero mientras grupos de poder mafioso como el que ha enfrentado Lydia sigan operando desde posiciones estratégicas, jamás veremos una transformación real del país; como no la veremos mientras el presidente tenga a una secretaria de Gobernación como Sánchez Cordero, quien a mi parecer debería ser destituida inmediatamente por tan bajo nivel ético y por sus traiciones a la justicia y a la mujeres y las niñas. ¿Por qué Andrés Manuel mide con tan distinta vara a unos funcionarios respecto de otros?, ¿por qué a pesar de tan preocupante “deuda moral y jurídica”, Sánchez Cordero sigue en su cargo, en contraste con un asunto de mucho menor gravedad, como fue el caso de la exsecretaria del Medio Ambiente, Josefa González Blanco Ortiz Mena, quien fue fulminantemente destituida (bajo el disfraz de “renuncia voluntaria”) por usar su poder para retrasar un vuelo comercial y así no perderlo? (nota)

Exijamos que el gobierno de la Cuarta Transformación de verdad regenere la vida pública y acabe con los perversos grupos de poder que no sólo dañan a la nación al enriquecerse mediante la corrupción, sino que también destrozan vidas de miles de niñas y adolescentes inocentes, y que garantice a Lydia su regreso seguro a casa.

Recordemos estas palabras de Lydia Cacho, reivindiquemos a las víctimas y exijamos justicia:

“Es una buena lección para los criminales, que sepan que no se saldrán con la suya y que vamos a seguir en busca de justicia, no de venganza, y también de protección a las víctimas, que las víctimas se sientan reivindicadas. Hay tres chicas, que fueron abusadas… que nos mandaron mensajes absolutamente conmovedores, emocionadísimas, diciendo ‘ahora son ellos los que tienen miedo y están encerrados y nosotras somos libres’, en fin, es muy conmovedor saber que ellas se sienten reivindicadas en su valentía de tantos años, por haber dicho la verdad siendo tan pequeñas”.

Por más equilibrios y concesiones que el presidente tenga que mantener ante un entorno tan corrupto como el que encontró en México, en el que las mafias de todo tipo dominan gran parte de los asuntos económicos y de estabilidad nacional; por más compromisos con dinosaurios de ese pasado en que el poder y el dinero fueron sus pilares para perpetuar todo tipo de abusos, nada debe detener hoy a nuestro presidente para limpiar a fondo lo más sucio de estas mafias, lo más degenerado; limpiarlo de todas aquellas personas que con sus acciones u omisiones hayan participado en infligir daños al cuerpo, la psique y el alma de las y los niños mexicanos.

Con la misma persistencia con la que Andrés Manuel López Obrador luchó por llegar a la presidencia, con la misma fuerza con la que millones de personas lo apoyamos, con esa misma voluntad debemos exigir a nuestro presidente que limpie su gabinete, que hable firmemente sobre toda la trama del caso Marín-Cacho, y que, caiga quien caiga, por fin se haga justicia.

Mujeres como Lydia merecen regresar a su patria con plena seguridad y reconocimientos, como la heroína que es, y las víctimas de estos criminales deben saber que el valor que tuvieron para denunciar no fue en vano.

Los mexicanos comprometidos con la justicia e indignados por estos negocios de trata de niños seguiremos recordándole al presidente que la Cuarta Transformación no será, mientras todos los implicados en estos ilícitos no son depositados en donde pertenecen.

Ellos también tras las rejas, pero después de ser despojados de su dinero ilícito, de su dinero proveniente de las corrupciones y degeneraciones de “los demonios del Edén”.

 

Fotos tomadas de: El Economista (ver) y Meganoticias (ver)