Defensa de izquierda a Maduro ante EU no es apoyo a ultranza: Héctor Ibarra

 

Por César Valdez

16 de agosto de 2017

 

Héctor Ángel Ibarra, historiador y excombatiente internacionalista del FMLN en El Salvador, nos ofrece en esta entrevista su visión sobre el proceso de la Revolución Bolivariana, desde una perspectiva que no deja de lado el ejercicio de la crítica hacia dicho proceso, pero que pone en contexto histórico el papel de las oligarquías latinoamericanas y los Estados Unidos frente a los gobiernos emergidos de proyectos de izquierda, lo que plantea una disyuntiva que Ibarra resuelve con una clara toma de postura en contra de la lógica imperialista.

Como corolario, Héctor hace un análisis sobre la campaña que la derecha mexicana sostiene para tratar de mermar la intención de voto hacia Andrés Manuel López Obrador, comparándolo con los líderes de la Revolución Bolivariana.

 

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-Desde la izquierda mexicana, ¿cómo se ve la coyuntura actual del conflicto en Venezuela?

 

Hay que ver el caso desde una perspectiva integral. Como dice Enrique Dussel, no se trata de analizar este fenómeno como lo analizan algunos intelectuales que se dicen de izquierda, pero que ven el problema de una manera simplista, maniquea, de decir “o estoy con Nicolás Maduro o estoy con los contrarios, con la oposición y con los norteamericanos”, porque en realidad detrás de la oposición, detrás de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), está el gobierno de los Estados Unidos.

El problema es que hay dos vertientes dentro de la izquierda, o sea, una izquierda intelectual que analiza las cosas muy a la ligera, de forma maniquea, y la izquierda partidaria también, que es la izquierda ortodoxa que está viendo el problema así como: “O estoy con melón o estoy con sandía”. El problema es que estamos hablando de una revolución que tiene sus propias complejidades. Para empezar, el planteamiento este de “Revolución del Socialismo del Siglo XXI” yo no lo comparto mucho porque hablar de un socialismo del siglo XXI implica tener como referente el llamado “socialismo real”, el socialismo de la Unión Soviética que en sí no está acorde con el socialismo planteado por Marx, que era un socialismo en el que la clase trabajadora debía tomar el control de los medios de producción y hacer un socialismo de tipo comunitario, por decirlo así, más colectivo. Este socialismo “real” cayó en anacronismos porque se fue a una especie de capitalismo monopolista de Estado, donde una cúpula, una nata burocrática, al final se apoderó de los medios de producción, y cuando estos anacronismos hicieron crisis y el sistema se cayó allá por 1991, se repartieron todos esos medios de producción y no hubo el socialismo tal como ellos lo planteaban.

Ese referente me parece que desde un inicio parte de una visión equivocada, más bien lo que creo es que la Revolución Bolivariana, como parte de ciertas definiciones liberales, del bolivarismo pues, está más bien apegado a una visión de un concepto liberal, que es justamente el que se aplicó a mediados del siglo XX después de la Segunda Guerra Mundial, que son los modelos desarrollistas, con ciertas tendencias populistas en algunos casos, como en el de México, en donde el Estado empezó a tomar parte, a involucrarse dentro de algunos rubros de la economía en empresas estratégicas, y a partir de ahí generar ciertos beneficios a la sociedad. Lo que llamaron el Estado de bienestar social, el modelo desarrollista. Es un modelo que de alguna manera permite repartir un poco los beneficios, los ingresos de la sociedad, porque de otro modo el neoliberalismo sólo es para el uno por ciento de los grandes capitales.

Me parece que en ese sentido lo que es la Revolución Bolivariana iniciada con Hugo Chávez en 1998 para mí eso es la parte positiva del proceso revolucionario, que ha permitido acabar con la situación de desigualdad social que existía cuando estaba el COPEI [Comité de Organización Política Electoral Independiente o Partido Socialcristiano] y los “Adecos” [del partido Acción Democrática], cuando el 60 por ciento de la población estaba en la pobreza y entre el treinta y el cuarenta por ciento estaba en miseria extrema, y el bolivarismo permitió cambiar esa situación de desigualdad y generar una sociedad más equitativa.

Esa es la parte positiva que yo veo. Lo demás, eso del “socialismo” para mí es cuento.

Por otra parte, hay que diferenciar las cosas y por un lado hay que ver al imperialismo en su perspectiva, ver en contexto cuál ha sido la política de los Estados Unidos en relación no sólo a los procesos revolucionarios como en el caso de Cuba en América Latina, sino incluso a los procesos con modelo desarrollista que fueron también agredidos y que también fueron aplastados por los Estados Unidos en algunos casos.

Recordemos la política intervencionista del siglo XIX. Nada menos que la invasión de 1846 y 47 a México, y la invasión de 1856 y 57 a Nicaragua, en Centroamérica. Si nos venimos más adelante vamos a ver que Estados Unidos no sólo utilizó el estigma del comunismo para atacar a este tipo de procesos que consideraba socialistas, sino que también atacó modelos nacionalistas con un proyecto desarrollista como el de Guatemala. En 1954 organizan una invasión mercenaria con participación de gobiernos de Centroamérica, porque ahí hubo tropas de Nicaragua, hubo tropas de El Salvador, y los militares guatemaltecos que siempre estuvieron de la mano con las oligarquías en ese periodo, que aplastaron ese proceso que era nacionalista, con proyecciones de reformas, o sea, un modelo desarrollista que estaba generando bienestar social, que en el momento que ataca a los intereses del gran capital de los Estados Unidos como es la United Fruit Company, pues entonces invaden y aplastan ese modelo que ya tenía diez años y que se llamaba “la primavera democrática”, y que no era un proyecto comunista pues.

A mí me parece que Estados Unidos tiene una perspectiva clara.

Y si nos vamos a otros procesos como el de Brasil en 1964, que aplastaron también el proceso de Joao Goulart y que duró más de diez años también la dictadura militar. Luego podemos ver en 1965 también aplastan en República Dominicana el proceso de Juan Bosch, que era un gobierno legítimo. Y el más fehaciente es la Revolución Cubana, que originalmente, si la vemos tal cual en sus orígenes, es un planteamiento democrático-burgués, porque lo que ellos están planteando son reformas, pero en el momento en que esas reformas se profundizan empiezan las agresiones norteamericanas. Uno de los casos más relevantes o más despiadados de ese tipo de intervención pues fue la invasión a Bahía de Cochinos, en donde los cubanos no se durmieron en sus laureles como lo hicieron los guatemaltecos.

-Y más hacia el presente, en la experiencia en la que tú participaste en El Salvador, también tuvo su cuota de intervencionismo estadounidense…

Entonces aquí vemos que los Estados Unidos aplasta todo lo que va en contra de su modelo de libre mercado, todo modelo que en el que les parece que haya proyectos donde el Estado pueda generar bienestar social o pueda generar desarrollo en la sociedad.

En Nicaragua y en El Salvador la lógica histórica fue la de los golpes de Estado utilizando al ejército, a la fuerza armada, porque en El Salvador históricamente, durante más de medio siglo las dictaduras militares se instalaron mediante golpes de Estado con apoyo de los Estados Unidos, y en Nicaragua no se diga, Somoza sube a raíz del asesinato de Sandino y se instala como una dinastía por medio siglo.

Nosotros podemos ver que en el caso de Chile en septiembre de 1973 se inicia una nueva lógica de golpes de Estado, lo que llaman los “golpes suaves”. En ese caso incluso hubo una invasión militar porque el famoso plan Track I y II, que implementaron a través de la CIA, donde participó la Democracia Cristiana y los militares que dieron el golpe de Estado, pues es parte de todo eso, donde hay una serie de sabotajes al proceso, a las reformas que se están generando, como la nacionalización de las minas, o ciertas reformas que impulsó Salvador Allende. Se trataba de aplastar al proceso revolucionario. Luego, la especulación que se hace sobre los productos. Acuérdate que antes de la caída de Salvador Allende se dieron aquellas marchas de las cacerolas en las que salían las señoras y decían que no había insumos básicos, y no los había porque había especulación, los escondían, y se desarrolló el mercado negro y hubo fuga de capitales, fuga de dólares, y hubo sabotaje en todos los terrenos contra todas las reformas impulsadas por Allende.

Esto es lo que está pasando en Venezuela y es lo que yo como gente de izquierda no puedo asumir. O sea, si se trata de que me pongan en la disyuntiva de apoyar la política de los Estados Unidos o de apoyar la política de Nicolás Maduro, pues estoy con Maduro aunque haya cosas que no me gustan de Maduro.

-Es un punto importante. ¿Desde la izquierda cuándo es lícito ejercer la crítica a los gobiernos de izquierda? En este momento de crisis en Venezuela, en que el intervencionismo está desatado y la derecha apuesta al golpismo, ¿cómo se resuelve desde la izquierda el conciliar una visión crítica hacia el proceso revolucionario sin hacerle el juego a la reacción y al imperialismo?

Es que ahí es donde yo precisamente recurro a la posición de Enrique Dussel, quien dice que como izquierda tenemos que ser críticos, o sea, no podemos asumir que todo lo que ha hecho Maduro o todo lo que ha hecho la Revolución Bolivariana es lo correcto; ha habido errores y uno de los principales errores de origen es haber asumido ese proyecto del socialismo real, porque eso es lo que están asumiendo, están como importando la revolución soviética a su proceso y ahí es donde están equivocados, porque no es un proceso socialista, es un modelo liberal basado en una política desarrollista de bienestar social, que por eso lado me parece correcto. Pero yo no puedo asumir tampoco que es una dictadura porque no puede serlo un gobierno que ha convocado a 21 procesos electorales, de los cuales ha perdido dos, y ha aceptado cuando ha perdido. El último que se generó cuando ganaron los 109 de la Asamblea Nacional, donde ganó la oposición, la MUD, Maduro aceptó. Incluso Chávez cuando hubo una revocación también durante aquel referéndum que hicieron y que perdió, lo aceptó. Yo no puedo entender una dictadura militar de un gobierno así, que por ejemplo en la primera elección Hugo Chávez ganó con 3 millones y medio de votos, en la segunda ganó con 7 millones de votos y en la última, poco antes de morir, ganó con 8 millones de votos, y hoy en este referéndum para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente pues estamos hablando de 8 millones de votos, no es gratuito, la gente no es retrasada mental en Venezuela para estar votando. Supongamos que como dice la oposición no fueran 8 millones sino 7, ¡de todas maneras son 7 millones de votos! Yo no puedo entender una dictadura de ese nivel. Mi concepto de dictadura es Leónidas Trujillo, Alfredo Stroessner, Rafael Videla, Pinochet, las dictaduras militares de El Salvador, en donde entre 1979 y 1980 asesinaban a 20 personas todos los días, todos los días se morían 20 gentes asesinadas, y ya no digamos con Somoza, Somoza bombardeaba ciudades cuando la gente se alzaba en contra de él; o sea, ese es el concepto que yo tengo de dictadura. Un gobierno que en cuatro años se han muerto alrededor de 125 gentes, 123, pues oye, más se murieron en el “caracazo” cuando derrocaron a Carlos Andrés Pérez, ahí se murieron 300, el doble de los que se han muerto en cuatro años de Maduro, y hubo en aquel entonces mil heridos, sólo en el “caracazo” de Andrés Pérez.

-Y en este esquema, ¿qué papel ves tú que esté jugando la derecha paramilitarizada en el proceso venezolano?

 

Lo que está en juego aquí es el poder. Venezuela es el país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y a diferencia de México, en donde sólo el 12 por ciento del PIB  proviene del petróleo, en Venezuela el 90 por ciento de los ingresos nacionales venían de los energéticos. Venezuela es un país eminentemente petrolero, su PIB deviene del petróleo. ¿Cómo te puedes explicar tú que la oligarquía que siempre vivió el privilegio de apoderarse de ese recurso nacional va a aceptar ser desplazada y que venga un gobierno de lo que llaman la Revolución Bolivariana que inauguró Hugo Chávez?, no lo van a aceptar. Lo mismo los estadounidenses, que siempre se han beneficiado de este tipo de oligarquías, que son las que dominan nuestros países. Es el caso aquí en México, que el gobierno de los Estados Unidos siempre se ha beneficiado a través de los gobiernos del PRI, tan es así que ahora estamos viendo el problema de la privatización de una gran empresa que antes generaba bienestar social.

Entonces en Venezuela lo que hizo Chávez no lo van a aceptar, el haber puesto el recurso más importante de la riqueza nacional en función de la educación, en función de la salud, en función de proyectos de vivienda, en función del transporte público (el transporte Chávez lo llevó hasta las colonias populares), o esos proyectos de tierra adentro que ayudaron al desarrollo cultural y a la alfabetización de buena parte del pueblo, que antes pues digamos que el 50, 60 por ciento de los venezolanos eran analfabetas y las campañas que hizo Chávez contra ese problema son producto de los beneficios que generó el petróleo.

¿Cómo vamos a apoyar nosotros a las oligarquías que subsidian escuadrones de la muerte, o que subsidian grupos paramilitares? Es que quienes subsidian y quienes han creado a los grupos paramilitares y los escuadrones de la muerte en El Salvador, fue la oligarquía salvadoreña, los dueños del capital y de los cafetales, de las fincas cafetaleras, son ellos los que crearon los escuadrones de la muerte y después contaron con el apoyo de los Estados Unidos porque obviamente estaba afectando los intereses intervencionistas de los Estados Unidos.

Uno como gente de izquierda debe de diferenciar las cosas y no irnos con la finta, porque pues sí, ahí está Luis Almagro con la OEA y una serie de gobiernos vendepatrias y serviles a los Estados Unidos que están hablando de “la dictadura de Maduro” pero no hablan de la política del “golpe suave” que está generando Estados Unidos, que ahora ha generado un bloqueo económico contra Venezuela, y pues obviamente eso va a generar una crisis económica que se va a convertir en una crisis política, porque obviamente si la gente está viendo que no hay los productos de primera necesidad, pues la gente se desespera y pues sí, obviamente se está viendo ese problema, pero también la gente no es retrasada mental ni es tonta para no darse cuenta de que detrás de todo esto está la oligarquía, están los intereses de los Estados Unidos.

-Y a propósito de los intereses de Estados Unidos. Ya ves que a la derecha y ciertos sectores que se dicen de izquierda ya hasta pena les da hablar de imperialismo, ¿tú como historiador cómo lo ves?, ¿qué vigencia tiene el concepto de imperialismo?, sobre todo de cara a la reciente declaración de Donald Trump barajando abiertamente la intervención militar contra Venezuela…

Bueno, esa idea de ir matizando el problema del imperialismo por quienes han sido los intelectuales orgánicos -que antes algunos eran de izquierda y luego se convirtieron en intelectuales orgánicos del Estado o de la derecha-, pues eso viene desde la época en que se cayó la Unión Soviética, cuando hablaron de “el fin de la historia” y de “el fin de las ideologías”, y de que ya se pensaba que ya no había bipolaridad sino unipolaridad pues los Estados Unidos fueron los vencedores y sólo el modelo de ellos era el que iba a predominar. Entonces es obvio que ellos se sienten los únicos.

Pero también hay que ver el problema de cierta izquierda, sobre todo la izquierda partidaria. Porque, por ejemplo, yo no me chupo el dedo con eso de que al gobierno de Maduro hay que defenderlo a ultranza, porque también los modelos desarrollistas en todos los países del mundo demostraron su ineficacia porque la corrupción se apoderó también de este tipo de sistemas, las empresas se convirtieron en verdaderas cuevas de ladrones. Por ejemplo, acordémonos cómo fueron quebrando las empresas mexicanas estatales y paraestatales, de las que en México había cerca de mil, y fueron quebrando porque también los gobiernos se enriquecieron y se convirtieron en oligarquías a partir de saquear los fondos del Estado.

Una de las cosas en las que se basa la oposición en Venezuela es cuando habla de la “boliburguesía”, porque hay un sector de los chavistas, o del grupo de Maduro, que se ha enriquecido a través de la corrupción, a través de las empresas del Estado, sobre todo de la industria del petróleo, de PDVSA [Petróleos de Venezuela] pues. Entonces tampoco nos podemos estar chupando el dedo.

Hay otras cosas que tampoco me gustan de Nicolás Maduro, como eso de estar tolerando que en países como en Nicaragua se esté creando una oligarquía con los Ortega Saavedra, ni tampoco en El Salvador con lo que era la gente del Partido Comunista, que se han apoderado de ALBA Petróleos y se están convirtiendo en una oligarquía. Yo no dudo de las buenas intenciones de Hugo Chávez al haber subsidiado el petróleo, porque lo que estaban haciendo era subsidiar el petróleo en grandes cantidades, que hasta enormes tanques de almacenamiento le pusieron en Nicaragua y en El Salvador a estos grupos para que supuestamente se beneficiaran los sectores sociales a través de las alcaldías, pero eso no sucedió, lo que se creó ahí fue un grupo de oportunistas que se han aprovechado del petróleo venezolano para enriquecerse.

Entonces yo tampoco puedo estar muy de acuerdo con eso y eso es lo que yo creo que nosotros como izquierda tenemos que analizar, y no manejarnos en una posición maniquea: “O estás con el chavismo o estás con la oligarquía venezolana y el imperialismo”, yo creo que la cosa no es así.

-Con el conflicto en Venezuela se está haciendo política interna en México desde hace mucho, en el sentido de asustar con “el petate del muerto”, con el uso de la figura de “el dictador” venezolano para compararlo con Andrés Manuel López Obrador e inhibir el voto a su favor, un mensaje que le llega a la gente que sólo recibe los mensajes de los medios oligárquicos. ¿Qué opinión te merece este hecho?

Es más o menos parecido a lo que sucedió en el siglo XX con la coartada del comunismo, con la que se generaron esas fobias anticomunistas en todos los gobiernos, principalmente en las dictaduras militares, de que todo lo que fuera oposición a estos gobiernos dictatoriales, pues era comunismo y había que atacarlo, y había que atacarlo despiadadamente. En México con el PRI en el periodo de 1968 hacia acá, en lo que llamaron la guerra sucia, aquí hubo 2 mil desaparecidos, y la masacre del 68 y la masacre del 71, y las masacres en Guerrero contra los Cívicos, y las masacres contra el pueblo de Atoyac, y muchas masacres, la masacre contra quienes atacaron el cuartel Madera, y así te puedo manifestar muchas situaciones que se manejaron bajo el estigma del comunismo. Entonces ahora ser chavista o apoyar la revolución cubana pues es ser, como en la Guerra Fría, un comunista que debe ser aplastado.

Lo que pasa es que ya los tiempos han cambiado y por ejemplo ahora mismo hay gobiernos incluso de derecha que ya recularon cuando Trump dijo que si era necesario usaría la fuerza contra Venezuela. Dijeron “está cabrón”, porque saben que los Estados Unidos con esa política lo único que ha generado en los países que ha intervenido militarmente pues es un gran caos, una anarquía total, más miseria, más represión que la que había con otros gobiernos anteriores como en el caso de Gadafi o en el caso de Sadam Husein, ahora está peor la situación en sus países, o en el caso de Afganistán.

Las mismas derechas se están yendo con cuidado y hoy ya se pronunció China también, y Rusia, dicen que ellos no van a permitir ni van a aceptar pasivamente una invasión militar; aunque Trump echa muchas fintas y como dices, muestra “el petate del muerto” para generar pánico para ver si los demás se doblegan, esa es una política que siempre ha aplicado Estados Unidos a partir de que es una gran potencia económica, política y militar. Antes te amenazaban y te invadían pero ahora creo que el panorama mundial ya no está tan sencillo como para que ellos amenacen y sea tan fácil invadir. Acuérdate que antes, por ejemplo, cuando invaden Guatemala, el servil de Somoza pues sí prestó su país y sus tropas para poder invadir Guatemala; lo mismo el gobierno de El Salvador, que en ese tiempo no era tan de derecha, también se subordinó a los gringos, igual que Honduras, e hicieron una invasión mercenaria, porque la gran mayoría de las tropas que invadieron eran de otros países, no eran guatemaltecos. Las condiciones para eso no están muy dadas.

Un punto que no debemos olvidar, sin embargo, es que sigue pesando mucho el papel de los medios de comunicación que son parte de la oligarquía para mantener a la gente desinformada en esta guerra en la que sin duda los medios le van ganando la batalla a la izquierda, porque la izquierda hoy se ha olvidado de organizar a la gente y educarla, la izquierda estoy hoy sólo preocupada por los procesos electorales y los políticos que se dicen de izquierda sólo están preocupados por cuál será el cargo que van a ocupar en el siguiente periodo, hoy no están preocupados por la formación de la gente; antes había preocupación por sacar boletines, por sacar periódicos, por hacer círculos de estudio, y pues si la gente no está informada, va a ser muy difícil que tengan otro panorama que no sea el que les presenta Televisa y TV Azteca, o CNN, o todos esos medios al servicio del imperialismo.

-Volviendo a la comparación entre Andrés Manuel López Obrador y Chávez o Maduro…

 

Bueno. Al margen de los recursos que usa la oligarquía para descalificar a los movimientos sociales, pues yo creo que López Obrador y Maduro son personalidades muy diferentes. Maduro viene de todo este proyecto de la Revolución Bolivariana, del chavismo del que ya hablamos un poco a fondo, y López Obrador ni siquiera creo yo que sea gente que venga del referente de la izquierda porque él no se formó en la izquierda, él se formó en el PRI, o sea, él tiene la escuela y muchos de los vicios del PRI, principalmente el vicio del autoritarismo. El PRI tiene una larga trayectoria en lo que Vargas Llosa llamaba la dictadura perfecta, es un modelo que viene de muchos años de autoritarismo.

Son dos personalidades muy diferentes.

López Obrador, sin embargo y dada la situación de este país, a lo mejor sigue siendo el mal menor.

En cuanto a Hugo Chávez pues no, porque fue un líder que, nos guste o no su estilo -no es un problema de gustos sino de idiosincrasia de su pueblo- es un líder carismático que tiene el mérito de que siendo un militar, y considerando que los militares en América Latina siempre estuvieron en la lógica de las dictaduras, de los regímenes autoritarios, el hombre por lo menos tenía un pensamiento nacionalista y progresista que sí se le puede reconocer.

Y además estamos hablando de proyectos y hay que ver una cosa: Venezuela viene de muchos años de dictaduras militares. Primero la dictadura de Juan Vicente Gómez, que fue de casi 30 años, luego fue la dictadura de Pérez Jiménez, que duró de 1948 a 58 más o menos, y luego viene la dictadura del bipartidismo, de los “Adecos” y COPEI, que se alternaban el poder como en un tipo de dictadura civil, autoritaria así como era el PRI aquí en México. Entonces Chávez dentro de eso tiene el mérito de haber generado un gran movimiento desde la fuerza armada, desde el ejército. Pareciera inconcebible, aunque a mí no me lo parece porque en América Latina ha habido movimientos progresistas dentro de las fuerzas armadas, sobre todo en el aspecto de los movimientos constitucionalistas. ¿Quién le abrió la puerta a la primavera democrática en Guatemala?, pues un movimiento de la juventud militar, Jacobo Árbenz fue una de las cabezas del movimiento de la juventud militar. El general Alvarado, Juan José Torres. Ha habido figuras también aquí en México como Lázaro Cárdenas, que habrá a quien no le guste pero el hombre dentro de lo que fue aquella época del militarismo sí tuvo un papel progresista a nivel de todos los gobiernos priistas que ha habido en la historia de México.

Andrés Manuel López Obrador no viene de procesos de ese tipo.

Nosotros esperábamos que hubiera una transición a la democracia a través de la izquierda, pero la izquierda no estuvo a la altura y a quien pusieron para pasar a la democracia fue a la derecha, fue al PAN al que se le dio la misión de pasar la transición a la democracia y no transitamos a la democracia porque era la derecha, la oligarquía.

El movimiento que genera Chávez pues permite cambios a nivel nacional dentro del modelo desarrollista, liberal, como ya comentamos.

No se comparan de ningún modo.

López Obrador cuando estuvo como jefe de gobierno del Distrito Federal, sí generó algunas mejoras como por ejemplo los apoyos para las personas de la tercera edad o las madres solteras, entre otros beneficios, pero luego eso se pudrió desde su gobierno porque lo utilizaron como un recurso electorero, y él mismo utilizó muchas mañas del PRI para agenciarse votos.

No es comparable, son cosas muy diferentes Andrés Manuel López Obrador y el chavismo.

 

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HÉCTOR ÁNGEL IBARRA CHÁVEZ

Es Doctor en Historia y Etnohistoria graduado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (INAH). Tiene 11 publicaciones sobre el tema de guerrilla latinoamericana y el papel de Teología de la Liberación. Ha escrito títulos como: “Juventud rebelde e Insurgencia estudiantil, las otras voces del movimiento político y social mexicano en los años setenta”, “En busca del Reino de Dios en la tierra. La teología de la liberación durante la revolución salvadoreña”, e “Historias de barro y otros cuentos de guerra en El Salvador”, entre otros. Combatió durante una década como internacionalista mexicano en el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), en el que alcanzó el grado de comandante.