De Taltelolco a Ayotzinapa: ni perdón ni olvido

Cuando es domingo la ciudad se aquieta, las avenidas están libre de aglomeraciones. Hacemos labores hogareñas, algunos tenemos encuentros con la familia, otros aprovechamos este sosiego para meditar y hacer introspección.

Enfrente de mi ordenador recuerdo que hoy es 2 de Octubre, y es imposible no honrar la memoria de los caídos durante la masacre que el gobierno de México perpetró contra la población civil en 1968, hace ya 48 años.

Como todos sabemos, ese día se llevaba a cabo una manifestación no violenta de hombres, mujeres, ancianos y niños, claro, con fuerte participación de los aguerridos estudiantes, quienes pedían democracia para nuestro país. En la Plaza de Tlaltelolco el gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz respondió a esta protesta con brutalidad bélica hacia civiles desarmados. Era Secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez.

Aquí les comparto un documental sobre este cruel y sin embargo, claro episodio, sobre los extremos a los que puede llegar un gobierno autoritario: asesinar a la población civil pacífica que se atreva a exigir sus derechos constitucionales.

Creo que es indispensable recordar que para quienes nos indignamos, el lema del 2 de Octubre es “Ni perdón ni olvido”, con lo cual no podía estar yo más de acuerdo, pues aunque creo firmemente en el perdón predicado por Jesús en los Evangelios —“perdonar setenta veces siete”—, las víctimas exigen justicia y requieren la reparación del daño cuando esto es posible.

En los casos de asesinatos, violaciones, abusos sexuales, etc., por supuesto que es imposible reparar el daño, pero después de la exigencia de llevar a los responsables a la cárcel debido a los crímenes y la brutalidad del Estado y otras instituciones, es justo y necesario que las instituciones aporten al menos recursos económicos a los familiares como pena por el daño que causaron.

Tanto respecto a la masacre de Tlaltelolco como en el caso de Ayotzinapa, a quienes soñamos con construir un país justo y democrático, no nos es posible olvidar las respuestas asesinas de nuestro corrupto y autoritario gobierno, por lo que seguiremos exigiendo justicia a través de la protesta callejera, las redes sociales, las columnas de opinión, la investigación periodística, e incluso las instancias jurídicas nacionales e internacionales, hasta que las mentiras y falsas explicaciones de estos gobiernos traidores caigan por su propio peso.

La famosa “verdad histórica” de Murillo Karam con respecto a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es incendiada —esa sí— hasta quedar en cenizas, gracias al estupendo trabajo de investigación de uno de los mejores periodistas mexicanos (corresponsal, por cierto, en múltiples conflictos bélicos como los de Palestina y Siria) a quien seguramente ustedes conocen: Témoris Grecko. Él hizo un estupendo documental sobre Ayotzinapa llamado “Mirar Morir”, además de escribir un libro de reciente aparición titulado “Mentira histórica”.

Adjunto a mi escrito la columna de Témoris sobre la ficticia “verdad histórica” del gobierno de Enrique Peña Nieto, para que no dejemos de observar el hilo conductor entre ambas atrocidades, Tlatelolco y Ayotzinapa, a 48 años de distancia.

Desgraciadamente, después de tanta sangre derramada y hoy ya seca, de tantos desaparecidos, tantos heridos —algunos incapacitados de por vida—, así como del dolor de sus familiares, esa sangre sigue siendo un abono que aún no da las flores con las que nos regalaba un rayo de esperanza Elena Poniatowska cuando escribió:

La sangre pisoteada de cientos de estudiantes, hombres, mujeres, niños, soldados y ancianos se ha secado en la tierra de Tlatelolco. Por ahora la sangre ha vuelto al lugar de su quietud. Más tarde brotarán las flores entre las ruinas y entre los sepulcros. (ver)

La deuda sigue pendiente en estos dos crímenes emblemáticos y en tantos miles más que ha perpetrado nuestro gobierno.

Ni perdón ni olvido de Taltelolco a Ayotzinapa.

 

Cristina Sada Salinas

 

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Libro #MentiraHistórica: Murillo Karam responde con otra ‘coculización’

 

Por Témoris Grecko

 

Septiembre 29, 2016 / Aristegui Noticias

 

Texto tomado de: leer

 

Hace mucho tiempo que el gobierno mexicano renunció a imponer su “verdad histórica”, tanto la original como la alternativa. Saben que es imposible, fracasaron. A la historia –la de verdad- pasa ya como una mentira tan torpe como monumental.

La estrategia es otra: provocar confusión, alargar los tiempos tanto como puedan, apostar a que capas de nuevos escándalos sofoquen éste en el olvido.

La “coculización” es uno de los ejes principales de esa estrategia: mantener a la opinión pública distraída en el falso debate de si hubo o no una pira fantástica en Cocula, el 27 de septiembre de 2014, donde hicieron cenizas a 43 estudiantes (“verdad histórica” original) o al menos a 17 (la alternativa). La semana pasada, la PGR anunció que pediría otro peritaje en el basurero. El quinto.

En el basurero de Cocula no incineraron a nadie esa noche. Eso quedó establecido hace más de un año. El peritaje incontestablemente más amplio, profundo, confiable y además público, el del Equipo Argentino de Antropología Forense, lo demostró. Los análisis y las conclusiones están disponibles para cualquiera.

Pero mientras ellos insisten en alegar y volver a alegar lo mismo, con ganas de coculizarnos, la atención pública deja de ponerle atención a las cosas que sólo se pueden ver si nos alejamos un poco de la foto pequeña y observamos el panorama completo, y que analizo en mi nuevo libro #MentiraHistórica:

En apretadísimo resumen: ¿Por qué permitieron las autoridades la creación de un imperio criminal en Iguala? ¿Por qué, si Iguala es el centro de una industria de la heroína que representa 10 mil millones de dólares anuales, y si Guerreros Unidos se dedica a ese tráfico, se han rehusado a seguir la línea de investigación de la heroína? ¿Por qué las autoridades ni siquiera mencionan la palabra “heroína”? ¿Por qué han torturado, ocultado, fabricado, manipulado y engañado sistemáticamente en lo que debió haber sido una investigación impoluta? ¿Por qué no han seguido el rastro de las propiedades y flujos financieros de Abarca, Guerreros Unidos y sus cercanos, para encontrar a los otros asociados con los que hacen negocio y se reparten y lavan esos miles de millones de dólares?

Ante el truco de la coculización, hacen falta buenos descoculizadores.

 

EL GRAN COCULIZADOR Y SU AUXILIAR

 

En distintos momentos, el exprocurador Murillo Karam dio dos versiones contradictorias de cómo fue que sus hombres llegaron al basurero de Cocula. Ambas son distintas, además, de la que aparece en los documentos de la PGR. Lo explico en #MentiraHistórica. Y a pocos días de la publicación de mi libro, Murillo Karam reacciona (a través de uno de sus amables amigos) revolcando las tres historias para compatibilizarlas y hacer parecer que se trata de una sola.

En su conferencia de prensa del 7 de noviembre de 2014, Murillo aseguró que cuatro detenidos (que firmaron declaraciones después de haber sido torturados), Sidronio Casarrubias, Patricio Reyes Landa, Agustín García Reyes y Jonathan Osorio Cortés, el día 28 de octubre de 2014, habían dado las pistas que condujeron al depósito de basura.

Un año después, en noviembre de 2015, Murillo le contó una cosa diferente a otro de sus amables amigos, Pascal Beltrán del Río, director de Excélsior, en entrevista: que uno de los padres de los 43 desaparecidos había sugerido que los jóvenes podrían estar retenidos en Cocula, que los agentes fueron a investigar y hallaron a un policía municipal dispuesto a contarlo todo, incluso que los habían incinerado en el basurero, a donde llegó Tomás Zerón.

Ambas versiones, a su vez, contradicen la que quedó asentada en el expediente oficial de la PGR: fue una llamada telefónica anónima la que indicó que los estudiantes habían sido llevados a un basurero localizado 10 kilómetros al suroeste de Cocula.

Pillado en la contradicción, Murillo Karam requirió o recibió la ayuda desinteresada de Héctor de Mauleón, quien este miércoles publicó en su columna que hace seis meses tuvo una charla con el exprocurador, de la que no había dicho nada, y que entonces Murillo le contó lo que es más o menos la mezcla de ambas historias: uno de los padres de los 43 le pidió ir a Cocula, los agentes fueron al cuartel policiaco de esa población, un municipal mencionó un basurero, la PGR revisó varios, una llamada anónima señaló el de Cocula y Agustín García Reyes dio la ubicación precisa, Murillo Karam (ahora no le dio el crédito a Zerón) acudió personalmente y “bajé como pude al fondo del basurero”.

No sé a qué se refiere con eso de “bajé como pude”: una de las cosas que demuestran la falsedad de su “verdad histórica” es que afirma que los asesinos arrojaron por la pendiente los 43 cadáveres, y que estos rodaron hasta abajo sin requerir mayores esfuerzos, lo cual es imposible: los desperdicios forman gruesas terrazas por las que es posible descender con relativa facilidad. Vamos, incluso, cuando hacíamos nuestro documental #MirarMorir, filmamos un hato de vacas que las utilizaban como camino sin problema, hasta llegar al fondo. ¿Cómo que “bajé como pude”? ¿O le cuesta más trabajo que a una vaca?

A dos años de que no se resuelve nada, Murillo Karam improvisa un cóctel de versiones para ocultar su desaseo. Inverosímil e incompleto, porque se lo saca de la manga, deja fuera a los otros torturados, requiere de la ingenua cooperación de policías municipales acostumbrados a la violencia brutal, y el conjunto es nuevamente contradictorio con la cuarta versión de la misma cosa, también incluida en el expediente: según el oficio 82867 de la PGR, dos semanas antes de lo que él cuenta, el 14 de octubre, fue solicitado personal para ir a inspeccionar el basurero. Esto es consistente con declaraciones, tomadas por la periodista Marcela Turati, de pobladores que aseguraron que el sitio estaba bajo control de las autoridades al menos diez días antes de que oficialmente sucediera.

Y además, como fue puesto en evidencia por las videograbaciones mostradas por el GIEI en su informe final, Agustín García Reyes no dio “el lugar exacto” de nada: torturado y vejado, Tomás Zerón lo condujo a los sitios donde después él tuvo que simular que mostraba el escenario del crimen.

Cuando escribo “desaseo” no me refiero al de la investigación, porque ésta nunca fue realizada, sino al de la operación de encubrimiento que intentó montar con todo fracaso.

Murillo Karam no va a aceptar que vino a contar esto como reacción a mi libro, obviamente. Por eso se lo dijo, según eso, a uno de sus cruzados de la fe de la “verdad histórica”, Héctor de Mauleón, hace medio año, como si no tuviera qué ver. Qué coincidencia.

Al final, De Mauleón escribe:

“-No es una entrevista, es una conversación- me dijo Murillo Karam en la puerta, antes de despedirme. Entendí. No publiqué una palabra. Lo hago ahora, seis meses después, cuando se cumplen dos años de la desaparición de los estudiantes”.

O sea, al principio tenía el valor de un diálogo privado, ¿y a los seis meses ese pacto se rompe?

¿Fue De Mauleón quien decidió la caducidad? ¿Hizo un favor pedido por Murillo Karam? ¿A pocos días de la aparición de un libro que revela la incongruencia de sus versiones?

De Mauleón cierra con el señalamiento de que la de Murillo Karam “es una versión más en la confusa historia” de este caso. Cuando Murillo era procurador, para De Mauleón no era una versión más: era La Versión, La Verdad Histórica. Yo lo vi casi gritarlo, de viva voz en su turno al micrófono, como hecho irrefutable, en la presentación del libro de Esteban Illades, en julio de 2015, en Casa Lamm.

Hoy, el exprocurador es un lastre para todo el mundo y el columnista siente que es buena idea marcar distancia. Ya bastante manchó su nombre (incluso a nivel internacional, como dejaron en claro federaciones de derechos humanos que lo cuestionaron en una carta abierta) como auxiliar de coculizador y en la campaña sucia contra quienes echaron abajo las mentiras de la PGR. Hoy lo quiere limpiar, enarbolando la denuncia de la criminalidad que atenaza la colonia Condesa.

Pero no puede escapar de lo hecho y sus viejas amistades le exigen lealtad. Tanto se coculizó que ahora no puede descoculizarse.

 

SENDEROS

 

Presentaremos #MentiraHistórica. Estado de impunidad, impunidad de Estado” en Acapulco, Guadalajara y Ciudad de México, por lo pronto:

Sábado 1 de octubre a las 19:00 en la Feria Internacional del Libro de Acapulco, en el Fuerte de San Diego. Participan Salvador Frausto y Alejandro Pérez.

Martes 4, a las 11:00, en el auditorio Silvano Barba del CUCSH de la Universidad de Guadalajara, con los periodistas Jorge Gómez Naredo y Arturo Espinoza, y la Dra. Carmen Chinas.

El mismo día a las 18:00 en el Foro de Usos Múltiples del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Con Rossana Reguillo y Flavio Meléndez.

El miércoles 19 a las 19:00 en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, con Edgardo Buscaglia y Homero Campa.