De Ayotzinapa a Puebla, la apuesta prianista

Por Cristina Sada Salinas

 

El abucheo y las acusaciones que a gritos recibió ayer la secretaria de gobernación Olga Sánchez Cordero, al presentarse en la ceremonia luctuosa de la gobernadora de Puebla Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle, fallecidos antier al caer el helicóptero en que viajaban, marcaron para mí un punto álgido totalmente desproporcionado e inaceptable del encono nacional que han desatado en redes sociales y medios de comunicación algunos sectores de opositores al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los mismos sectores que desde 2014 avalaron aquella “verdad histórica” que Enrique Peña Nieto fracasó en imponernos respecto al destino de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en la noche del 26 de septiembre en Iguala.

Estos dos sucesos sin aparente conexión están unidos por las posturas de quienes hoy desde la oposición acusan al Estado, mientras que antes, en respaldo al gobierno priista apoyaban la versión oficial.

Hoy 26 de diciembre, en que como cada mes en muchas ciudades de México y el extranjero se realiza la llamada “Acción Global por Ayotzinapa”, cabe analizar este hilo conductor de ambas tragedias.

 

Ayotzinapa: “Aceptar la realidad”

 

Dos ejemplos ilustran muy bien lo que afirmo: las conductas que ante estos eventos han desplegado el exsenador panista -que también ha apoyado al PRI- Javier Lozano, y el expresidente de México, igualmente panista y priista de ocasión, Vicente Fox Quezada.

El PRIAN no podría tener mejores representantes.

Ante la tragedia de los 43 Lozano emprendió una campaña de descalificaciones y burlas contra los normalistas y sus familias, mediante declaraciones a medios y publicaciones en redes sociales, como cuando compartió una caricatura del dibujante Calderón (un “espléndido cartón”, según Lozano) en la que se ridiculiza con estereotipos racistas a los familiares de los jóvenes y se hace mofa de la comisión de la verdad propuesta para este tema por López Obrador (ver).

El 27 de enero de 2015, apenas unos meses después de los hechos de Iguala, Lozano aseguró que ese mismo día quedaría cerrado este caso mediante una “investigación exhaustiva y seria”, lo que “No significa que los padres de los normalistas estén conformes” (liga). A más de ocho años de aquel horror el expediente sigue abierto, mientras que Lozano no ha cesado su campaña de odio contra los estudiantes desaparecidos, con “memes” infamantes como el que compartió en octubre de 2015 usando una imagen de la actriz Carmen Salinas (ver), así como avalando tácitamente la “verdad histórica” de la PGR peñista al condenar los fallos de tribunales a favor de una comisión de la verdad (liga).

Por su parte, Vicente Fox, también en 2015, en medio de un país conmocionado y movilizado por la exigencia de la aparición con vida de los 43, despertó la indignación generalizada al pedir a los padres y madres de los normalistas que dieran por buena la versión gubernamental y que siguieran adelante con sus vidas porque “no pueden vivir eternamente con ese problema en su cabeza… ya tienen que aceptar la realidad” (leer).

 

Puebla: “Es difícil aceptar esta coincidencia”

 

Con esos antecedentes llama mucho la atención que tanto Lozano como Fox, ante la tragedia del colapso del helicóptero de la gobernadora de Puebla, ahora asuman una postura por completo contraria a la que tuvieron respecto a la “noche de Iguala”, pues en lugar de esperar a que el nuevo gobierno lopezobradorista inicie siquiera una investigación, ellos lanzan insinuaciones y señalamientos disfrazados de exigencias de justicia y transparencia. Lozano pide una investigación que “tiene que ser exhaustiva, y se tienen que invertir los recursos que sean, y si no tiene los recolectamos entre todos, pero no me vengan que nos vamos a quedar con la duda de qué chingados pasó, no se vale” (video), mientras que por su parte Fox va más lejos y sugiere que la caída de la nave no fue una coincidencia. En Twitter señaló el exmandatario: “¡Exigimos una aclaración!, es difícil aceptar esta coincidencia después de una fuerte batalla democrática por Puebla” (leer), con lo que relaciona dolosamente la muerte de la gobernadora, Moreno Valle y las otras tres personas que con ellos viajaban, con la reciente elección poblana que causó tanta polémica y acusaciones de fraude por parte de Morena y el mismo Andrés Manuel López Obrador.

 

Respuesta: “Ya es una investigación internacional”

 

Es aquí en donde cobra mucha relevancia la respuesta que a estas insinuaciones y ataques velados y no tanto dio el presidente de México en su rueda de prensa mañanera de hoy, al anunciar que se buscará que la investigación del caso sea llevada a cabo por equipos internacionales que aseguren una total transparencia y confianza en los resultados.

Andrés Manuel dio la palabra al subsecretario de Comunicaciones y Transportes, Carlos Morán, quien aclaró que la pesquisa inició el día mismo de los hechos a través de la Comisión Investigadora de Accidentes de la de Dirección General de Aeronáutica Civil, y adelantó: “Ya es un proceso de investigación internacional, está presente el fabricante del helicóptero y de los motores… se pidió el apoyo del National Transportation Safety Board (Consejo de Seguridad del Transporte de Estados Unidos)”, aunque, explicó, se tendrá que esperar a que pase el “cierre del gobierno” decretado por Donald Trump para que esta instancia intervenga. Agregó Morán que también se pidió la asistencia del Consejo de Seguridad de Canadá pues en ese país fueron construidos los motores de la nave siniestrada, así como la de peritos europeos “de tal suerte que haya certeza absoluta sobre lo que haya ocurrido o al menos tener información completa que no dé lugar a especulaciones o a dudas de parte de absolutamente nadie” (video).

Cabe preguntarse si para Javier Lozano y Vicente Fox Quesada, así como como para la derecha que representan, no será suficientemente imparcial la participación de esos organismos internacionales en la investigación y si, al contrario de lo que hicieron con el tema de Ayotzinapa, ahora desacreditarán la versión oficial para insistir en sus acusaciones desde su papel de oposición a ultranza.

No olvidemos que esa derecha que estos personajes encarnan, al defender la “verdad histórica” respecto a “la noche de Iguala”, emprendió una campaña de odio, desprestigio y acusaciones infundadas contra el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que a petición de las familias de las víctimas envió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (nota).

¿Repetirán ahora su estrategia y se atreverán a lanzar una campaña similar contra las instancias señaladas por López Obrador y su equipo, para seguir insinuando que el nuevo presidente tiene alguna responsabilidad en la muerte de los políticos poblanos?

La respuesta que estos mismos personajes y los grupos afines a ellos den a esta pregunta definirá si le están apostando a una nueva guerra sucia como tantas que ha enfrentado Andrés Manuel, una guerra que, con el tabasqueño ahora en la silla presidencial, puede acarrear un agravamiento de la polarización del país, una división aún más acendrada de la que ahora tenemos, con todos los peligros que implica para la viabilidad de México como país democrático.

El gobierno de la Cuarta Transformación tiene muchas fallas que hemos criticado y seguiremos criticando en un afán de buscar con humildad y honestidad las mejores rutas para construir la Patria que queremos, pero también hay muchos aciertos y cambios positivos realmente importantes que el nuevo presidente está impulsando y que debemos apoyar, como lo es sin duda su actuar en torno a la tragedia que arrancó la vida de Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle.

Como bien afirmó Andrés Manuel en su conferencia de prensa de hoy, las cosas están cambiando y estas “campañas sucias” de las grupos “neofascistas” de internet ya no tienen éxito en su intención de torcer la realidad para favorecer oscuros intereses particulares y de grupo.

Apostemos por la verdad y porque las “benditas redes sociales” nos ayuden a valorar con justicia de qué lado está la verdad, si del lado de un gobierno que abre la puerta a una investigación independiente con actores internacionales, o del lado de personajes como Javier Lozano y Vicente Fox, que representan a esa derecha anclada en el pasado que, como dijo también hoy López Obrador, comete el mayor error que se puede cometer en la política, “hacer el ridículo”, “porque la mayoría de los mexicanos está muy consciente de lo que está sucediendo y no es susceptible de manipulación, ya eso se terminó” (leer).

 

Foto tomada de: liga