Crítica y matices necesarios sobre la exoneración de Cienfuegos

Por Cristina Sada Salinas

Ayer en la noche, al conocer la noticia de que la Fiscalía General de la República había exonerado de todo cargo al general Salvador Cienfuegos, manifesté mi inconformidad, y señalé que es una decisión que indica que la 4T, en cuanto impunidad y acceso a la justicia, sigue la misma línea que los gobiernos neoliberales. Sostengo esa postura, aunque hay algunos matices importantes que se deben tomar en cuenta a partir de la conferencia mañanera de hoy, de la cual comparto aquí el video, en una versión en la que se trata solamente el tema de Cienfuegos.

Los puntos que resalto son los siguientes:

-¿Por qué en la conferencia mañanera de hoy quienes dieron la información fueron el propio presidente Andrés Manuel López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, y no el fiscal Alejandro Gertz Manero? ¿El hecho de que la FGR sea un organismo presuntamente autónomo no se contrapone con que haya sido el ejecutivo quien dio la cara para avalar a un fiscal que se supone independiente?

-Es muy positivo que el presidente haya ordenado que se haga público el expediente que la DEA envió al gobierno mexicano sobre el caso Cienfuegos, porque así los periodistas, expertos y ciudadanos, podremos forjarnos un criterio más certero respecto a si hubo o no elementos para procesar y condenar a Cienfuegos, tanto en Estados Unidos como en México.

-Si el gobierno estadounidense tuvo materia para detener a Cienfuegos, ¿por qué accedió a enviarlo a México, acompañado de un expediente que según López Obrador es “muy poco profesional” y no arroja elementos para procesar y condenar al imputado?

-Andrés Manuel López Obrador insistió en que la negociación para repatriar a Cienfuegos fue un acto de soberanía nacional que debería honrar al gobierno y pueblo de México, lo cual, aún asumiendo que fuera real, no es significativo frente al hecho de que prácticamente nadie en nuestro país cree en la inocencia de Salvador Cienfuegos, en especial en los casos de acciones criminales de las Fuerzas Armadas, como los sucedidos en Tlatlaya y en el asesinato y desaparición de los muchachos de Ayotzinpa. Estados Unidos no imputó a Cienfuegos ningún cargo por estas violaciones a los derechos humanos, entonces, ¿por qué no lo hace el gobierno de la 4T, que prometió resolver por lo menos el caso Ayotzinapa, un tema investigado amplia y minuciosamente por periodistas como don José Reveles y Anabel Hernández, quienes han demostrado con claridad que el ejército, al mando de Cienfuegos, tuvo participación directa en la desaparición de los 43?

El caso de Salvador Cienfuegos es complejo, sin duda, y como aquí planteo, deja más dudas que respuestas, y la conferencia mañanera de hoy no despejó muchas de ellas. Espero que con el análisis del expediente y con los probables nuevos elementos que aporte el gobierno de Estados Unidos, podamos acercarnos a la verdad, y que, si esos nuevos elementos aparecen, la 4T los asuma y lleve hasta sus últimas consecuencias, como hoy lo aseguró López Obrador.

Por último, para quienes amablemente siguen mis publicaciones y me comentan que “por fin” estoy recapacitando en cuanto a que Andrés Manuel López Obrador y la 4T no son lo mejor para México, o según algunos, es lo peor que le pudo pasar al país, les digo que si leen lo que desde hace años vengo publicando, se darán cuenta de que jamás he dado mi apoyo incondicional a nada ni a nadie, y que cuando alguna decisión del presidente o su gobierno no me parece adecuada, lo digo sin reparos, así reciba críticas, ataques y hasta insultos. No son tiempos de fanatismos ni de polarizaciones, lo que ahora necesitamos son análisis serios que nos den elementos racionales de juicio para ir construyendo entre todos un país mejor, sin esperar que venga un “salvador” de la Patria a solucionarnos todo.

Nuestro mejor aporte al cambio, seamos seguidores de la 4T o sus opositores, será el convertirnos en ciudadanos informados y participativos, pensantes y actuantes, que se niegan a ser robots o seguidores ciegos de consignas ideológicas de cualquier color o tendencia.

Insisto: en política, como en la vida, no hay blancos y negros solamente. Aprendamos a distinguir la enorme escala de grises. El caso Cienfuegos es una buena oportunidad para este ejercicio.