Consulta popular, inicio de una revolución pacífica

Por Cristina Sada Salinas

Por primera vez tuvimos la oportunidad de salir a votar por una causa sumamente sentida por la gran mayoría de la ciudadanía y ejercer nuestros derechos como ciudadanos que no sólo eligen a sus gobernantes, sino que participan en forma legal en la conducción de su país hacia la rendición de cuentas de parte de quienes ocuparon el máximo cargo ejecutivo en nuestra nación.

Más allá de las causas por las que hubo pocos votos en comparación a una elección entre contendientes a cargos de elección, el resultado de la “muestra” fue estadísticamente contundente. La gran mayoría de las y los mexicanos que votamos tachamos una respuesta clara e incontestable: Sí, queremos que se enjuicie a los expresidentes.

De hecho, no sólo los queremos enjuiciar. Queremos verlos en la cárcel y que se les incauten sus numerosas cuentas bancarias a ellos, a sus familiares y demás prestanombres junto con sus propiedades.

¿Que no es posible hacerlo con todos debido a la legislación actual? Pues hagámoslo con Felipe Calderón —ese que se burla del resultado de la participación de más de siete millones de mexicanos en la consulta de ayer, pero vitoreó el hecho de que 234 mil mexicanos firmaran a favor de su partido “México Libre”—, y hagámoslo con Enrique Peña Nieto, quien feliz se pasea con su novia por donde le plazca mientras robó a diestra y siniestra junto con sus colaboradores en forma por demás descarada, al grado de exhibir en la revista “Hola” su trofeo de la “Casa Blanca” de su entonces esposa “La Gaviota”, que por cierto prometieron vender, sin cumplirlo.

Los expresidentes que exigimos sean enjuiciados —a pesar del porte y pomposidad de algunos— fueron títeres y actores al servicio del gran capital extranjero y nacional. Fue un pacto brutal de enriquecimiento ilegal entre los poderes fácticos y el poder político y el resultado es hoy evidente.

Nuestro enorme y abundante país padece de niveles de pobreza indignantes, de explotación de nuestros recursos no renovables por compañías nacionales y extranjeras, de impunidad rampante, de violencia cotidiana con aumentos de consumo de drogas cada vez más peligrosas, con zonas donde los cárteles dominan territorios, con ríos y afluentes de agua contaminados por la explotación minera, con contratos de más de 40 años que el actual presidente no puede cancelar ya que “faltaría” a las normas y tratados comerciales internacionales, por más corruptos y abusivos que estos sean contra nuestra nación; y un enorme y largo etcétera de condiciones inhumanas para la gran mayoría de los habitantes de nuestro país.

Cárceles como negocios, inocentes sin condenas, nuestros pueblos originarios aislados y sobreviviendo entre luchas por sus territorios que les son despojados por las transnacionales, estos pueblos que por cierto fueron excluidos de esta consulta, pues el INE no se tomó la molestia de traducir la pregunta a sus idiomas y mucho menos de instalar casillas en la gran mayoría de estos poblados; así como la negativa a instalar casillas en consulados de los Estados Unidos, país al que tantos paisanos han escapado a refugiarse de la miseria y la violencia desatada especialmente en el sexenio de Felipe Calderón.

Queremos cambios de leyes para que todos los funcionarios públicos puedan ser enjuiciados —no sólo los expresidentes— por traición a la Patria.

Queremos que todos los funcionarios públicos dejen de tener fuero.

Queremos regenerar al poder judicial y a buena parte de los organismos llamados “autónomos”, como el INE, donde se sirven con la cuchara grande con enormes sueldos y “dietas”, mientras la gran mayoría de la población sobrevive en pobreza o pobreza extrema.

Queremos justicia para todos los asesinados por el régimen neoliberal, por los que padecen hambre y sed de justicia, por los excluidos, por los discriminados, por los que sufren mientras sus “representantes” corruptos en los tres poderes de la Unión se dan vida de reyes.

Ya dimos el primer paso, y a pesar de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que enredó la pregunta, y a pesar del INE que boicoteó la consulta, y hasta a pesar de Morena que no participó en bloque, y aún a pesar del propio Andrés Manuel López Obrador que desde hace mucho venía declarando que él votaría por el “No”, lo que seguramente desanimó a muchos seguidores acríticos el presidente… A pesar de todo lo anterior, las y los mexicanos dimos una contundente respuesta mayoritaria del 98 por ciento por el “Sí”.

Juicio a los expresidentes y a todos los corruptos del presente y del pasado.

A la cárcel y a regresar lo robado.

Por nuestros muertos y desaparecidos, por nuestros enterrados en fosas comunes y por los padres y madres que los lloran, por la juventud hoy adicta a las drogas mientras Genaro García Luna y cómplices hacían narco negocios; por nuestros compatriotas que sobreviven sin educación formal en condiciones deplorables.

Las grandes mayorías no somos de derecha aunque la derecha haga mucho ruido y controle a casi todos los medios de comunicación.

Las grandes mayorías queremos un cambio verdadero y seguiremos luchando para que suceda.

Esta consulta es sólo el inicio de una transformación que debe de tocar todos los órdenes de gobierno, que está transformando conciencias, que está empoderando al pueblo.

En pocas palabras, este es el inicio de una revolución pacífica.