Clases medias y MiPymes: desafortunada reacción de AMLO

Por Cristina Sada Salinas

Creo que ha sido lamentable y muy desafortunada la reacción que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha tenido al hecho de que su partido político, MORENA, haya sufrido un contundente golpe en su mayor bastión histórico, la Ciudad de México, con la pérdida de 9 alcaldías a manos de la coalición “Va por México” (PRI-PAN-PRD), al culpar de esa derrota a “las clases medias”, descalificándolas.

Como muestra, tenemos que el pasado viernes 11 de junio, en una generalización para mí inaceptable, dijo en su conferencia mañanera que “las clases medias”, todas, fueron manipuladas por los medios y son “aspiracionales y egoístas”.

Señaló AMLO: “Les funcionó aquí en la ciudad [la supuesta manipulación de los medios] y se explica porque aquí es donde se recibió el mayor bombardeo de mentiras y muchos compraron esas mentiras, muchos, y con esa manipulación en la capital de la República, que siempre había estado a la vanguardia, ahora hubo un avance hacia el conservadurismo”, y añadió: “Pero un integrante de clase media-media, media alta, incluso, con licenciatura, con maestría, con doctorado, no, está muy difícil de convencer, es el lector del Reforma, ese es para decirle: Siga usted su camino, va a usted muy bien, porque es una actitud aspiracional, es triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta”. (nota)

Hoy, también en la mañanera, intentó rectificar un poco al decir que sólo una parte de esas clases medias son individualistas, aspiracionistas y manipulables, lo cual no disminuye la gravedad de los señalamientos en contra de quienes efectivamente aspiran a ascender socialmente mediante el trabajo honesto. Dijo: “Hay un sector de la clase media que siempre ha sido así muy individualista, que le da la espalda al prójimo, aspiracionista, que lo que quiere es ser como los de arriba, encaramarse lo más que se pueda, sin escrúpulos morales de ninguna índole como son partidarios del que no transa no avanza, es increíble cómo apoyan a gobiernos corruptos, increíble, yo lo atribuyo a que son muy susceptibles a la manipulación, que leen el Reforma, un sector, no todos”. (leer)

Quienes creemos en el cambio estamos convencidos que son las micro, pequeñas y medianas empresas —las llamadas MiPymes— junto con sus accionistas, el motor principal de la economía de México, ya que conforman el 99.8 por ciento de todos los negocios y generan casi el 70 por ciento del empleo en el país (ver); y es un hecho que gran parte de los accionistas de estas empresas caen en esta categoría de clase media.

De lo que se trata es que vayamos todos juntos rumbo a un viraje en los rumbos de la nación, lo cual es no sólo conveniente sino urgente, no nada más por humanismo como repite AMLO, sino para que las necesidades de los más pobres no se conviertan en violencia en las calles y en ingobernabilidad.

Desgraciadamente, el señalar a este sector de la sociedad como egoísta y catalogar despectivamente a personas brillantes que han cursado maestrías y doctorados, obviamente los aleja de simpatizar con él como mandatario y por tanto de creer en su proyecto de transformación.

Me gusta mucho que AMLO le hable al pueblo, y sabemos que la mayoría de la clase alta lo rechaza porque algunos, no todos, perdieron sus abundantes privilegios; pero a la clase media el mandatario no la debe orillar a identificarse con esa clase alta que insiste en llamar “minoría rapaz”.

No debemos pasar por alto que este rechazo de los sectores medios hacia el presidente y la 4T no sólo se ha manifestado mediante este golpe electoral en la Ciudad de México, sino también en entidades tan importantes como Jalisco, en donde a pesar de todos sus errores sigue dominando Movimiento Ciudadano bajo el mando del gobernador Enrique Alfaro, y más aún en mi estado, Nuevo León, en donde si nos atenemos a la enorme ventaja que obtuvo en las pasadas elecciones, los votantes preferirán sobre cualquier otra oferta política a Samuel García como su muy probable candidato a la presidencia de México en 2024; sí, un candidato aspiracional y uno de los opositores más visibles de AMLO.

A todo esto está llevando AMLO a las clases medias al estar atacándolas desde el cotidiano podio presidencial.

El discurso de AMLO llega a las masas más humildes, y qué bueno.

Los subsidios llegan, y qué bueno.

Los ataques presidenciales a las clases medias no tienen explicación porque alejan al sector económicamente más dinámico de la economía, sin el cual no será posible consolidar la transformación ni los necesarios triunfos electorales que AMLO y la 4T necesitan en 2022 y 2024.

En lugar de atacar a este sector AMLO debería contar con él para democratizar el manejo de la industria y al comercio con políticas como la de no permitir monopolios que ahoguen los esfuerzos de estas empresas; con no permitir precios ridículos de la luz para las empresas más pudientes del país; con estímulos fiscales para MiPymes, y no menos importante, con el reconocimiento social que estos emprendedores merecen al ser el principal motor de nuestra economía.

Tengo el honor de haber sido invitada a formar parte del Consejo de la asociación, próxima a convertirse en cámara, llamada “Empresarios por la Cuarta Transformación Nacional” (E4T) (sitio), que agrupa a micro, pequeños y medianos empresarios, de los que soy orgullosamente parte.

Mucho nos hubiera gustado que Andrés Manuel hubiera tomado en cuenta a esta naciente organización (que ya tiene más de 30 mil miembros y contempla llegar a los cien mil en el corto plazo) en la reunión que tuvo el pasado 10 de junio con algunos de los empresarios de máximo nivel en el país, entre los que se encontraban Carlos Slim, Emilio Azcárraga y el mismísimo Claudio X. González, tan mencionado en las conferencias mañaneras, y no precisamente para bien. (nota)

Esperamos sinceramente que en próximas reuniones de este tipo AMLO también invite a E4T y organizaciones similares que forman parte de esa clase media ahora bajo ataque, pues ya quisieran esos empresarios tan poderosos y mediáticos generar la cantidad de empleos y de impuestos que nosotros generamos. Nuestra representatividad debería ser proporcional a nuestro papel de principales impulsores de la economía nacional.

¿Andrés Manuel podrá rectificar esta lamentable y muy desafortunada reacción?

¿Aún está a tiempo o el mal ya está hecho?