Celebro que AMLO ofrezca asilo a Assange: Cristina Sada Salinas

Celebro que Andrés Manuel López Obrador haya anunciado en la parte final de su conferencia mañanera de hoy, un ofrecimiento para que Julian Assange pueda venir a México como asilado político. Esto, ante el hecho de que una juez inglesa negó la extradición de este importante personaje a los Estados Unidos. (nota)

Probablemente, que esta medida se concrete será muy difícil, pero no puedo dejar de aplaudir el gesto presidencial, muy atrevido por ser nosotros vecinos de los Estados Unidos, país que acusa a este periodista y activista de múltiples cargos penales por haber revelado crímenes de guerra cometidos por el gobierno de la primer potencia militar del mundo.

Esta declaración de AMLO nos habla de que el presidente mexicano se siente suficientemente firme respecto a la soberanía nacional, al menos respecto a este tema, que es el derecho de asilo por motivos humanitarios, en lo cual históricamente México ha tenido un lugar de honor, del que son sólo algunos ejemplos el asilo a León Trotsky —asumido por Lázaro Cárdenas a pesar de la enorme presión diplomática del entonces todopoderoso Stalin— y la recepción de republicanos españoles en los años 30, o de disidentes sudamericanos en los 70, también a contracorriente de los intereses políticos estadounidenses.

Tal y como se hizo en esos ejemplos históricos, AMLO puntualizó que de concretarse el asilo a Assange, éste tendrá prohibido intervenir en temas de política de cualquier país del mundo, incluido el nuestro, un precio que podría ser alto para un personaje como Assange, gran luchador por la libertad de expresión y acceso a la información; pero ante la alternativa de permanecer prisionero o perder la vida, seguramente este ofrecimiento sea aceptado por el propio Assange, aunque sabemos que es muy difícil que el Reino Unido, eterno aliado de Estados Unidos, permita que el asilo en suelo mexicano se haga una realidad.

Assange es un héroe que ha roto reglas, pero siempre con la intensión de desenmascarar al poder político y económico que manipula y miente a la población sin el mínimo reparo de congruencia, llegando incluso a provocar guerras donde mueren jóvenes, niños y adultos, como peones desechables en su tabla de ajedrez.

Hagamos votos porque los buenos oficios diplomáticos de Marcelo Ebrard y el sentido humanitario de las autoridades inglesas se conjuguen para que este valiente hombre, símbolo de la libertad y la búsqueda de la verdad, se convierta en una persona libre en territorio nacional.

Larga vida a Julian Assange.

¡Por su libertad!