Caso Paula Petersen: desaparición e interés superior de niños, niñas y adolescentes. Entrevista

El pasado 29 de noviembre Paula Petersen González, de 16 años de edad, desapareció en Jalisco y su caso tomó gran relevancia mediática (nota). La menor habría sido sustraída de su hogar mediante engaños y manipulación por un instructor de ajedrez de 32 años de edad, quien tiene un historial de este tipo de prácticas según se dio a conocer en redes sociales y notas periodísticas (ver).

Especial atención recibió de la opinión pública la reacción del gobernador Enrique Alfaro, quien declaró: “Quiero aprovechar esta situación para hacer un llamado a las madres y padres de familia a mantener una comunicación asertiva con sus hijos para evitar este tipo de situaciones que duelen y que son más comunes de lo que parece”; lo cual fue considerado por grupos feministas y especialistas como revictimizante.

Hoy la joven ya ha sido localizada por autoridades de la Ciudad de México y se encuentra en proceso de regresar con su familia. Previo a esto, un despacho de abogados compartió un mensaje en video de la propia Paula, en el que aseveró: “Soy Paula Petersen González y fui reportada como desaparecida. Este video es para desmentir esa situación. Primeramente quiero agradecerle a Enrique Alfaro por ser el único que dijo las cosas tal y como son, sin buscar perjudicar a nadie. Tal como dijo, no fui secuestrada, tampoco manipulada y mi integridad no corre peligro. De hecho estoy bien feliz y tengo todo lo que necesito. Me fui de mi casa por voluntad propia” (leer).

Ambas reacciones, la del mandatario y la de la menor, desataron una amplia discusión en redes sociales acerca de hasta dónde se debe responsabilizar a las familias cuando suceden este tipo de ausencias de niños, niñas y adolescentes, así como sobre los límites de la libertad de elecciones de las y los menores, cuando hay adultos involucrados en la decisión de alejarse del núcleo familiar.

Ante esto, acudimos a la Dra. Guadalupe Ramos Ponce, destacada feminista, activista, académica, investigadora y defensora de los derechos humanos (perfil), quien en días pasados publicó un texto muy esclarecedor sobre el caso que aquí nos ocupa (texto), y que en esta entrevista nos arroja nuevos enfoques y llamados de atención sobre el fenómeno de la desaparición de niñas y adolescentes en el contexto de violencia e inseguridad que vivimos en México.

 

***

 

El pasado 29 de noviembre Paula Petersen González, de 16 años de edad (una niña según la Convención de los derechos del Niño) desapareció en Jalisco y su caso tomó gran relevancia mediática. ¿Por qué este caso en particular es paradigmático, en un país como el nuestro que tiene decenas de miles de personas desaparecidas?

Dra. Guadalupe Ramos Ponce: Sin duda fue la movilización social, el hecho de que existiera esta presión social en las redes sociales y que se conociera el caso mediáticamente, que tuviera tanta respuesta de la gente para difundir la imagen, para hacerla propia. Yo creo que eso fue fundamental, el conocimiento mediático que se dio a través de las redes sociales, la propia movilización social.

Un punto que nos parece a nosotros central ha sido el de la reacción del gobernador Enrique Alfaro, porque sintetiza la reacción de una parte de la sociedad ante la desaparición de mujeres, sobre todo jóvenes. Esta declaración del gobernador tuvo muchas reacciones, entre ellas la de usted y otras especialistas y activistas feministas, que lo calificaron como revictimizante de la familia. ¿Podría explicar para la gente que no está familiarizada con estos temas, por qué los dichos del gobernador son revictimizantes y no deberían ser emitidos por una autoridad como lo es Enrique Alfaro?

Claro, mira, sin duda esa declaración tan desafortunada refleja no solamente lo que buena parte de la sociedad piensa sino, lo que es más grave, lo que piensan las autoridades, el propio gobierno y las autoridades que investigan, y que por eso en muchos de los casos se quedan sin ser atendidos adecuadamente porque hay este estigma de que “se van con el novio”, “se van por su propia voluntad” y ya eso es razón suficiente para ya no buscarlas o para justificar de alguna manera la ausencia. Y esto es muy grave, porque justo no se analiza de fondo una práctica que es muy común de enganche para las jovencitas y las niñas, jóvenes y mujeres, este tema de la relación afectiva; un supuesto novio que las engancha, que se las lleva enamoradas, ilusionadas y en muchos de los casos después son objeto de trata y de explotación sexual. Entonces esta declaración por supuesto que refleja la ignorancia que existe sobre estos temas, pero lo que es más grave es que sea la propia autoridad quien difunda este tipo de mensajes que son totalmente equivocados y estigmatizantes. ¿Y por qué son revictimizantes?, porque justo le quitan ese papel de fuerza, de víctimas, para hacer incluso responsable a una niña, a una menor de edad, de sus actos en un momento en que ella no puede tomar esas decisiones, que está a cargo de sus tutores, de sus padres, y de alguna manera justifican esa ausencia. Eso por un lado. Por otro lado, en este caso concreto, además se contaba con elementos suficientes en la investigación para presumir que ella estaba con un adulto mayor de edad, que le dobla la edad, tiene 32 años; entonces eso en sí mismo estaba hablando de la posibilidad de la comisión de un delito. Entonces de ninguna manera el gobernador debió salir a dar esa información; que esa es otra violación al debido proceso, porque el protocolo de búsqueda señala que toda la información que se obtenga en la búsqueda de una persona debe ser objeto solamente de manera interna para la carpeta de investigación y en su caso para la propia familia, pero de ninguna manera se debe dar a conocer públicamente ni utilizarla para otros fines; entonces ahí también hubo faltas al debido proceso y violación al propio protocolo de búsqueda, y finalmente esas declaraciones también revictimizan a la niña y a la familia porque concluye su mensaje el gobernador con un llamado a tener una “comunicación asertiva”, una comunicación adecuada entre padres de familia y los hijos e hijas; entonces otra vez responsabiliza a las familias de que ocurran este tipo de situaciones, cuando sabemos que esto además es parte de una problemática nacional que vivimos con las desapariciones y en donde un número importante de víctimas son niñas, son mujeres, y un número muy importante de ellas son sustraídas de su hogar por adultos que se las llevan con engaños, con enamoramientos, con manipulación de muchas maneras, y que después son víctimas de delitos. Y para complementar algo sobre esto: durante mucho tiempo incluso en la propia fiscalía tenían como indicadores esas afirmaciones de “se fue con el novio” o “problemas familiares”; ¡como indicadores!, como una manera de justificar por qué no las buscaban, porque “se fue con el novio”, “ah es que tiene problemas familiares y decidió salirse de casa”; entonces eso era suficiente como para decir “pues no es necesario ya seguir en la búsqueda porque ella decidió hacerlo por su propia voluntad”, y cuando se trata de menores de edad pues claro que la voluntad puede estar presionada y manipulada.

En ese sentido es que nos parece muy relevante entender a cabalidad y analizar las declaraciones que la propia Paula hizo hace tres días, cuando publicó un video en el que da la razón al gobernador Enrique Alfaro y anuncia que se encuentra bien y que se fue de su casa por su propia voluntad. Esto ha desatado una gran polémica en redes sociales, pues hay quienes llaman a respetar la decisión de la niña, mientras que otros opinan que por encima de esa decisión de la menor hay que considerar que fue coaccionada por un mayor de edad, como usted dice. ¿Cómo debemos ver esta declaración de la propia Paula a la luz de lo que se conoce como interés superior de niños, niñas y adolescentes?

Por supuesto, esto que mencionas es fundamental porque hay varias cuestiones: el video de ninguna manera debió haber sido publicado por este despacho de abogados que sin duda está preparando la defensa legal del inculpado, de este adulto que la sustrajo de su hogar; entonces el propio despacho de abogados comete faltas al poner públicamente la imagen de esta menor de edad. En todo caso si contaban con ese material videográfico debieron hacerlo llegar solamente a la fiscalía para cuestiones de la investigación y la búsqueda, pero de ninguna manera exponer el video públicamente. Y la otra cuestión es que lo que ahí señala la niña evidentemente refleja justo lo que estamos hablando, el tema de la manipulación, el salir una niña a agradecerle al gobernador porque él es el único que sabe la verdad; evidentemente se nota aleccionada por alguien para que diga ese mensaje. Y yo creo que acá lo más importante es que en este momento en que ella ya está con las autoridades con posibilidad de regreso a casa, lo que se tiene que resguardar es su integridad física, emocional, que tiene que ser atendida, porque sin duda esa exposición mediática que se dio de su persona puede tener efectos físicos y emocionales a corto, mediano o largo plazo. Esto debe ser atendido. Y por otro lado también las investigaciones tienen que continuar y en caso que se demuestre que hay responsabilidad en la comisión de algunos delitos estos tienen que ser sancionados.

Hay un asunto digamos conceptual. Aquí hay o puede haber una línea muy delgada entre la Convención de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, que los considera sujetos de pleno derecho, y la responsabilidad que los adultos tenemos de salvaguardar la integridad de las y los menores. Es aquí cuando vemos este caso como paradigmático en el sentido de que la niña está manifestando algo que ella dice que es por su propia voluntad, hace una manifestación supuestamente soberana, pero está también la responsabilidad del mundo adulto respecto a los menores de edad. ¿Cómo dirimir este aparente conflicto entre la consideración de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de pleno derecho, y la responsabilidad que el mundo adulto y la institucionalidad tienen en cuanto a velar por el interés superior de niños, niñas y adolescentes?

Sin duda en este caso concreto lo que tenemos que ver es el contexto social que vivimos, un contexto de alta criminalidad, un contexto donde las desapariciones en el país, pero especialmente en Jalisco, son una realidad y se han agudizado y además tienen una connotación especial con las niñas, con las jóvenes, con las mujeres, en donde además se puede correlacionar esa desaparición con otros delitos; entonces sin duda que aquí debe prevalecer el interés superior de la niñez, pero también ver justo esta situación de riesgo, de vulnerabilidad en la que se encuentra, más allá de que ella expresara su voluntad para estar ahí con ese adulto y demás, pero en este contexto en el que estamos viviendo sin duda ella corría y corre grave peligro, por lo que quienes tienen que actuar de manera inmediata son las autoridades.

Por último, ¿qué mensaje daría usted a las personas que dicen que está bien que una niña de 16 años tome una decisión como esta de irse del seno familiar?

Lo que te menciono es que hay que mirar los contextos en los que se vive, incluso en los que se da esta desaparición, esa ausencia o la toma de esa decisión. Efectivamente hay muchos casos en donde por el propio contexto familiar en el que se vive deciden muchas de las jovencitas salirse de casa, y eso las expone a muchos riesgos; pero eso no exime a que como sociedad, como autoridades vigilemos que lo primero es que la integridad de esas niñas, de esas jovencitas, se salvaguarde, y de que en el lugar en el que se encuentren sea o no en casa o en el seno familiar, esté resguardada esa integridad. El mensaje es ese, a velar siempre por el interés superior de la niñez, por supuesto, y mirar los contextos sociales, familiares y demás, en donde se toman las decisiones de ausencia en el caso de que así ocurra y sobre todo mirando el salvaguardar esa integridad física y emocional de la niñez.

 

 

Entrevista realizada por César Valdez en exclusiva para www.cristinasada.com