Cártel de Jalisco declara guerra a la 4T. ¿Qué harían ustedes?

El atentado que el pasado 26 de junio sufrió el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch (nota), me dejó temblando, no nada más por la crueldad y la forma de perpetrarse por parte de un enorme número de sicarios que usaban armas de alto poder. Me estremecí también por el asesinato de algunos agentes que acompañaban a García Harfuch y de una pobre mujer que transitaba inocentemente por el lugar de los hechos; y me quedé helada porque entendí que este ataque pudiera ser el inicio de una escalada hacia la mayor violencia que hayamos experimentado en México.

La 4T no ha logrado parar la violencia que sufre México, y tal vez me equivoque, pero presiento que encima de todos los acontecimientos ajenos a la responsabilidad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador —al que le ha tocado enfrentarse con una recesión mundial, la baja de precios del petróleo y ahora la pandemia del coronavirus—, al atacar como es debido al crimen organizado, o sea más que con detenciones, con congelamiento de cuentas bancarias, esa violencia escale a niveles insospechados y no vistos incluso ni en los peores años de la guerra declarada por Felipe Calderón.

Una noticia que no recibió de los medios y las redes sociales la atención debida —me gustará saber por qué—, fue el llamado operativo “Agave azul”, mediante el cual la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda del gobierno federal, encabezada por Santiago Nieto, congeló de un solo golpe el pasado 2 de junio, 1,939 cuentas bancarias presuntamente vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) (leer). Este operativo no tiene precedentes en la historia de nuestro país; tan es así que un periodista tan opuesto a la 4T como Joaquín López-Dóriga lo anunció como “golpe histórico al crimen organizado en México”. (audio)

Siempre he afirmado que la forma correcta de enfrentar al crimen organizado es, como dice el dicho en inglés “follow the money” (sigue al dinero), o sea, que las autoridades se concentren en investigar cómo se mueve el dinero para luego decomisar ese dinero de las mafias. Eso es precisamente lo que ahora, a diferencia de sexenios pasados, está haciendo la 4T; y no hay que olvidar que además del CJNG en México está asentado desde hace décadas el Cártel de Sinaloa, considerado el tercero más grande y poderoso del planeta. De ahí mi temor: si esto es lo que hacen contra el secretario de seguridad de la capital para presionar a la 4T —en lo que parece una venganza por el congelamiento de las cuentas—, como dice el periódico El Norte-Reforma: “Declara cártel guerra a 4T”, ¿qué más se nos vendrá encima?

El propio García Harfuch adjudicó públicamente el atentado al CJNG. (ver)

Temo que lleguemos a ser testigos de atentados al estilo de Europa y Colombia en los que se hacen explotar bombas en estaciones del metro, edificios públicos y centros comerciales, y como secuela se venga una avalancha de asesinatos masivos que queden impunes por el poder de fuego y violencia que los cárteles tienen, aunado a su poderío económico.

Yo les hago una pregunta a ustedes y me encantaría que me la respondan: 

Si ustedes estuvieran en el lugar de Santiago Nieto o el presidente de la República —quien obviamente tuvo que aprobar el operativo “Agave azul”— ¿qué hubieran hecho? 

Una vez que se detectaron cuentas bancarias sospechosas de lavado de un dinero cuyo origen es el lucrar con el envenenamiento de nuestros jóvenes con las peores drogas que dañan cuerpo, alma y mente; ¿qué harían ustedes?, ¿permitirían que los cárteles sigan trabajando impunemente?, ¿congelarían las cuentas o los enfrentarían con la fuerza de las armas, como se hizo desde el sexenio de Felipe Calderón, o con una combinación de ambas medidas?

Siempre he temido la respuesta de los cárteles y sus aliados en gobiernos, policías, ejércitos, instituciones bancarias e iniciativa privada. El golpe que dio Santiago Nieto es histórico, como señaló López-Dóriga, y me parece el golpe más honesto: congelar el dinero con el que tanto daño hacen los cárteles; pero ¿cuál será su respuesta si se cumple este horrible encabezado de El Norte-Reforma?

Dios ayude a nuestras autoridades honestas a cumplir con la ley a cabalidad, así como a todos los ciudadanos de bien, y nos permita no entrar a un laberinto infernal.

¿Hacer lo correcto sin importar las consecuencias?

Espero sus comentarios.

 

Cristina Sada Salinas