Carta para Ana

Para Ana Briseño

 

Martes 31 de octubre de 2017

 

Querida Ana:

 

Por fin, encuentro un espacio de madrugada para darte las gracias, ya que estar metida hasta el grado que estuve en la idea, creación, gestión y realización del concierto “México, canta y no llores”, absorbió la gran mayoría de mis energías, y como te habrá contado César tu marido, incluso de mis descansos.

Todo esto sucedió en medio de conmociones internas, de la visita de una de mis hijas, de la estancia de un huésped en mi hogar, y de las hospitalidad que decidí brindar a los invitados especiales que llegaron de Oaxaca y Ciudad de México, de pasada a mi concierto, pero en realidad debido a otro importante evento del día posterior, como lo fue la presentación del libro “Norberto Rivera, el pastor del poder”, coordinado por Bernardo Barranco, de lectura obligada para todos los que queramos asomarnos a esta terrible forma de ser iglesia que el Arzobispo primado de México representa.

Cuando apenas el pasado 15 de septiembre decidí realizar un concierto para recaudar fondos, movida por la tragedia del primero de los sismos de ese mes, sí me pareció una empresa atrevida, no sólo por su magnitud, sino por la fecha tan cercana en la que fijamos realizarla, pero nunca imaginé el grado de dificultad que implicaría, ni medí con claridad desde el principio el fuerte compromiso y riesgo a mi nombre y credibilidad al que me estaba exponiendo si el concierto no resultaba exitoso, tanto en su convocatoria como en su calidad musical.

Según toda la evidencia y comentarios, públicos y privados, estamos tu marido y yo -como asociados en esta extraña empresa que es mi página de Facebook y la actividad sociopolítica en la que se sustenta-, por concluir el círculo de creación, realización y cierre del concierto “Canta y no llores”, debido a que por fin conseguimos la necesaria cita con el maestro oaxaqueño Francisco Toledo, por lo que planeamos viajar este próximo domingo 29 de octubre para hacer físicamente la entrega del cheque, producto de lo recaudado, a nombre de todas las personas que me hicieron el honor de confiar en mi integridad y honestidad, así como en la calidad musical de lo que entregaríamos a cambio del costo de su boleto, a su fundación, la cual, todos sabemos, confiamos en que hará un uso escrupuloso de cada centavo recaudado en Monterrey para aliviar las necesidades básicas de nuestros hermanos.

Todo lo anterior Anita, para decirte que hasta esta madrugada encuentro la paz necesaria para darte las gracias por tu importantísima colaboración en la realización de todos los gráficos que se utilizaron en la publicidad de este evento. Sabemos tú y yo que empezamos tarde a anunciar el concierto, que todo fue un torbellino de prisas, urgencias, e incluso que nos topamos con muchas puertas cerradas para anunciarlo gratuitamente en los medios de comunicación, pero aun así, no dudo de que parte del milagro de que todo esto se coronara con éxito en recaudación de los fondos, fueron los hermosos gráficos que nos obsequiaste para elaborar toda publicidad del concierto.

Mujer fuerte, mujer amorosa y generosa. Mujer intelectual pero también misteriosa. Así te percibo.

Gracias Ana por ser quien eres y por formar parte importantísima de los cimientos que nos sostienen a César y a mí, para realizar el esfuerzo hasta ahora implacable porque este país sea cada día un país menos injusto e insensible.

Tal vez no logremos cambiar nunca nada del terrible engranaje que sostiene a esta máquina financiera-política y militar devorando vidas y destrozando hogares, ya que las fuerzas contrarias tienen el poder de la oscuridad y la impunidad, pero al menos, antes de que yo muera, algunas pocas personas se habrán sentido escuchadas y sostenidas en sus desgarradoras luchas por la justicia y contra la impunidad.

Gracias Ana por crear el bello póster de “Canta y no llores”, canción emblemática de los rescatistas y los ciudadanos que arriesgaron su vida para salvar a nuestros hermanos enterrados.

Nuestros hermanos de Oaxaca, hoy tan desamparados, se beneficiarán por tu arte y generosidad.

 

Cristina Sada Salinas