BOLETÍN: VÍCTIMA DE ABUSO RESPONDE A COMUNICADO REVICTIMIZANTE DE PAULINOS

BOLETÍN DE PRENSA

SOBREVIVIENTE DE ABUSO CLERICAL RESPONDE A COMUNICADO REVICTIMIZANTE DE LA SOCIEDAD SAN PABLO

 México, a 25 de mayo de 2022

Spes Viva, A.C., derechos de la infancia, respalda punto por punto esta respuesta de nuestro compañero de labores José Leonardo Araujo Araque a la Sociedad San Pablo, Provincia México-Cuba, respecto a un comunicado que esa congregación religiosa hizo pública hace unos días.

Compartimos aquí íntegra esa comunicación de José Leonardo:

A la sociedad de San Pablo (padres paulinos),

A los medios de comunicación de México, Venezuela y América Latina,

Al público en general.-

En mi calidad de sobreviviente de abuso sexual por parte del hoy exsacerdote Juan Huerta Ibarra, manifiesto el siguiente posicionamiento en relación al texto denominado “Sobre la separación del C. Juan Huerta Ibarra del sacerdocio y de la Sociedad de San Pablo”, fechado el 13 de mayo de 2020  (Boletín 002/RGB/13.05.2022) [leer] y firmado por Pbro. Dr. Rafael González Beltrán, vocero de la Provincia México-Cuba de la Sociedad San Pablo, texto que considero revictimizante:

1.- El boletín de la Sociedad San Pablo inicia mencionando que “nuestra provincia de México-Cuba fue objeto de escrutinio mediático al difundirse el caso de una probable (sic) víctima de abuso”, con lo cual se antepone el cuidado de la imagen pública de la institución y no el dolor de quien sufrió el abuso, además de que se pone en duda la veracidad mi palabra sobre los hechos que ya fueron canónicamente juzgados y que desembocaron en la expulsión del acusado del estado clerical.  

2.- Lamento profundamente que ustedes de forma expresa sostengan que tuvieron una actitud de sospecha respecto a mis intenciones. Es comprensible, que lo más fácil —aunque poco comedido— sea dudar; pero ésta no es una situación cotidiana, sino que estamos ante hechos de suma gravedad que demandan atención cuidadosa, bajo estándares profesionales, y ante todo exigen mostrar una actitud compasiva, de acogida y respeto por el dolor de la víctima, en franco apego a los valores evangélicos que ustedes afirman profesar. 

3.- Me resulta incómodo y oprobioso el que ustedes revelen las atenciones psicológicas y psiquiátricas que han tenido conmigo: “La Región de Venezuela, desde que se realizó la denuncia ha pagado terapias psicológicas y medicinas al señor José Leonardo N.”, ya que esto es una obligación básica conforme al derecho, como consta en la carta apostólica en forma de «MOTU PROPRIO» del Sumo Pontífice Francisco “VOS ESTIS LUX MUNDI”; y en segundo lugar, esto no nació como acto volitivo de la Sociedad San Pablo, sino que hube de solicitarlo por escrito y esperar que ustedes, según sus procesos, burocracia y tiempos lo aceptaran, marginando la grave situación de salud mental que mi persona atravesaba. 

4.- En Julio del año 2019 formulé una denuncia penal contra Huerta Ibarra, ante la Fiscalía Superior del Estado Mérida, Venezuela, de lo cual informé de inmediato a través de correos electrónicos al superior regional de la congregación en Venezuela y al Superior General de la congregación. No obstante, y en esa fecha, Huerta Ibarra fue trasladado desde Chicago a la casa provincial de México. Fue un deber ético por respeto a la verdad, y en franca colaboración con la justicia, el haber conminado a Huerta Ibarra a comparecer ante los órganos penales del estado venezolano. Sin perjuicio de los resultados penales, porque quizás esté prescrito el crimen (situación que aún está ventilándose ante los órganos judiciales), el deber era que él compareciera y, si sospechaban de mis intenciones, como ustedes lo aceptan, con mayor diligencia él debió ir para disipar tales sospechas.

5.- Lamento el que, desde ya, en lugar de ofrecer una disculpa por el crimen cometido y ya juzgado en sede canónica, ustedes expresamente mencionen la situación económica precaria que como institución religiosa presuntamente viven, lo cual interpreto como un argumento para justificar a priori el que no se cumpla a cabalidad con la reparación integral del daño infligido a mi persona. Cito el boletín paulino: “Según nuestras fuerzas, en un escenario de crisis económicas recurrentes, pandemias y reducción del personal efectivo de la Provincia de México-Cuba, estamos trabajando en la propuesta de reparación integral del daño ocasionado por el abuso”. Al respecto, me pregunto si ustedes entienden por “integral” lo que a su criterio y según sus “fuerzas” ustedes mismos dispongan, porque, si nos apegamos a derecho, la reparación integral debe ser proporcional al daño perpetrado, no a la capacidad económica del abusador y sus responsables solidarios, que para el caso es la Sociedad San Pablo. Al respecto, me permito citar unas palabras emblemáticas del papa Francisco, aludiendo a los abusos sexuales: “Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado. Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse”.

Es hora de que la iglesia católica institucional dé muestras claras, no solo de su arrepentimiento en tanto deber moral, sino también de su intención inequívoca de asumirse como sujetos obligados de derecho en la lucha por erradicar la lacra de los abusos sexuales, esos delitos recurrentes que han socavado la credibilidad de la institución y de sus ministros ordenados. Esta es una oportunidad valiosa para que, quienes fuimos víctimas de este sacerdote, seamos reconocidos en nuestros dolor. 

Atentamente,

José Leonardo Araujo Araque

joseleonardoaraujoaraque@gmail.com