Aún con aumentos al salario mínimo, continúa visión empresarial inhumana

Por Cristina Sada Salinas

Después de escuchar esta entrevista que “Los periodistas” hicieron al presidente de la Coparmex, José Medina Mora, consideré importante aportar mi comentario respecto al reciente aumento al salario mínimo, un tema sobre el que tengo especial sensibilidad debido a mi historia personal como parte de familias empresariales que forjaron su progreso con un importante enfoque de justicia social.

Álvaro Delgado y Alejandro Páez cuestionan a Medina Mora respecto al acuerdo que la cúpula empresarial estableció con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en virtud del cual se estableció un aumento del 22 por ciento al salario mínimo, a lo cual el líder del empresariado respondió que esta negociación se había llevado a cabo de común acuerdo con la clase empresarial que también tiene la visión de que no es correcto que los salarios mínimos —en un país en el que por el 60 por ciento de la población está bajo la línea de pobreza— sigan quedándose rezagados entre los más bajos de nuestro continente, como lo estuvieron hasta la llegada del actual gobierno federal.

Las condiciones en las que ha tenido que vivir la mayoría de las y los mexicanos, lo sabemos, han sido patéticas, porque durante todo el periodo neoliberal de los últimos 30 años los salarios perdieron estrepitosamente el poder adquisitivo; por ello es que me parece muy importante la observación de Medina Mora respecto a que desindexar el salario mínimo respecto otro tipo de indicadores ayudó a evitar la inflación, porque precisamente ese es el argumento que muchos sectores usan en contra de aumentar estos salarios.

Dice Medina Mora: “Lo que existía es que el salario mínimo se utilizaba para pagos de servicios, de multas, de créditos hipotecarios, y por lo mismo cuando se subía el salario mínimo subían muchos de estos otros costos y esto generaba inflación. Entonces, el primer objetivo fue desindexar el salario mínimo. Una vez que esto se logró, el siguiente objetivo fue llegar a la línea del bienestar individual, es decir, que un salario mínimo le alcanzara a un trabajador para accesar a la canasta alimentaria, y el siguiente objetivo es llegar a la línea del bienestar familiar, porque nos dice el INEGI que en una familia en promedio hay cuatro personas, de las cuales dos trabajan; entonces tenemos que lograr que con dos salarios mínimos puedan tener acceso a la canasta alimentaria las cuatro personas de una familia. Este es un objetivo que nos hemos trazado para el 2024”.

Es evidente que un salario mínimo de poco más de 7 mil pesos mensuales no permite que una familia subsista, como admite el propio presidente de la Coparmex, por lo que el plan del empresariado en acuerdo con el gobierno es aumentar ese salario durante los siguientes años por encima de la inflación.

De lo dicho por Medina Mora me surge una reflexión:

¿Cómo es que se requiere de dos salarios mínimos para que se tenga una vida digna?

Cuando un hombre y una mujer se casan para formar una familia, ¿por qué están ambos obligados a trabajar y no es suficiente conque uno de los dos lo haga y pueda con ello sostener una vida digna? Mi opinión es que un solo salario mínimo debería ser suficiente para cubrir las necesidades de toda una familia: techo, cobijo, alimentación, educación, salud y recreación completas.

¿Por qué están de acuerdo los empresarios conservadores en que tenga que ser la pareja, dos personas de una misma familia, muchas veces con niños pequeños, quienes deban salir ambos a trabajar en las actuales condiciones de las grandes urbes, con horarios laborales de por lo menos ocho horas, más una hora y media de transporte de ida y otro tanto de regreso? ¿A qué hora esos padres y madres van a atender a sus niños?

Según mis estudios y mi observación, una familia sale adelante en gran parte por la atención y presencia de la madre, quien tiene con sus hijos vínculos biológicos y energéticos extremadamente fuertes, por lo que es prácticamente imposible que esos niños y niñas salgan adelante en la vida de manera sana si la madre está ausente, así sea por razones de supervivencia. Las marcas de esa ausencia materna quedan para toda la vida. Bendigo a aquellos padres varones que ante la ausencia de la madre aún así logran sacar adelante a sus hijos, pero son una rara excepción que sólo confirma la regla de que es la mujer sana en su papel de madre quien más beneficios psicológicos y de seguridad aportará a los niños en su tierna infancia.

Esta nueva línea del presidente Andrés Manuel López Obrador, de llegar a acuerdos con las cámaras empresariales para lograr incrementar los salarios mínimos abona a subsanar esa grave falta. Es un avance importante, sobre todo considerando que para ello AMLO ha tenido que enfrentar a uno de los sectores más conservadores del país que incluso bajo estos acuerdos impide lograr mayores avances en mejorar los ingresos de la clase trabajadora.

Avance hacia la justicia salarial sí lo hay en este dificilísimo sexenio —recesión, pandemia, cierres masivos—, pero estamos muy lejos de justicia para los millones de mexicanos que siguen ganando sueldos con los cuales una familia se mantiene en la pobreza. Y aún así, los conservadores se quejan de las ayudas sociales que se distribuyen por este gobierno de la 4T. ¡Ingratos!

Un salario mínimo que requiera que sean dos personas de una familia para lograr una vida mínimamente diga, no debería ser el parámetro para que los empresarios se sientan satisfechos.

Cualquier empresario —yo soy empresaria— debemos de asumir la visión, la responsabilidad y el coraje ético para reconocer que a nuestro trabajador le deberíamos de pagar por lo menos el doble del salario mínimo para lograr sostener a su familia, y si aparte su pareja ayuda, que sea ese ingreso por encima de las necesidades básicas.

A todas las personas que tenemos empleados nos debe quedar muy claro que el dar un salario mínimo, aún con los aumentos históricos del actual sexenio, nos deja en calidad de empresarios inhumanos y explotadores.