Revertir la autodestrucción

Mi publicación anterior sobre la detención del Dr. Mireles tuvo una respuesta “histórica” de mis amigos lectores, a pesar de que en estos días el Mundial de futbol nos puede distraer de importantes acontecimientos y temas que conciernen a nuestro país.

Por esa respuesta les estoy muy agradecida, sobre todo porque la publicación fue compartida más de 3 mil 400 veces, y ha merecido 300 amables comentarios a los que estas palabras intentan responder, ante la imposibilidad de hacerlo de manera personalizada.

Entre sus acertadas observaciones, hay inclusive peticiones de que yo encabece un movimiento de resistencia. Agradezco que se me adjudique un liderazgo que no tengo y entiendo que ante la ausencia del Estado, se busquen figuras que den coherencia a la indignación de las mayorías.

También comprendo las críticas que se me hacen en el sentido de que es irrelevante el esfuerzo de opinar en redes sociales, y aunque me cuesta más trabajo, también trato de entender a quienes llegan incluso a proponer el que nos levantemos en armas ante las injusticias como la detención de Mireles o la entrega del patrimonio nacional a compañías extranjeras, revirtiendo todas las conquistas obtenidas por el pueblo desde la revolución y durante la emblemática gestión del presidente Lázaro Cárdenas.

Les reitero que a pesar de que la partidocracia roba el pan a nuestro pueblo, lo deja en la miseria, lo abandona cuando está enfermo, lo mantiene en la ignorancia con su apoyo a Televisa y TV Azteca y permite la corrupción del obediente sindicato de maestros, yo no estoy a favor de que el pueblo se levante en armas contra el gobierno. ¿Por qué?, se preguntarán; si en realidad los elegantes caballeros de cuello blanco y las flamantes damas de la política con sus bolsas de Louis Vitton, con su corrupción, prebendas y “habilidades empresariales” están indirectamente matando a nuestros niños, permitiendo su ultraje a manos del crimen organizado y manteniendo el miserable salario mínimo, así como los constantes aumentos al transporte y demás imperiosas necesidades.

No estoy de acuerdo porque no creo en asesinar a otros seres humanos. Y no creo en que haya un solo asesinato “justo”, a pesar de que comprendo a quiénes señalan que la violencia es iniciada por “el sistema”. Comprendo que la guerrilla o la resistencia armada se conciba como un acto tan valeroso como el de los autodefensas de Guerrero y Michoacán, pero mi consideración (más allá de las casi nulas posibilidades de triunfo que se tendrían ante un sistema policiaco y militarizado respaldado por los Estados Unidos), obedece al hecho incontestable de que a quienes mandarían a enfrentarse con una improbable insurgencia armada serían los humildes soldados rasos de siempre, al pueblo mexicano enfrentado al pueblo; mientras tras gruesos muros y con aire acondicionado, la clase política aliada a los dueños del gran capital planea el asesinato y exterminio de líderes, como ahora acabamos de constatarlo con el arbitrario encarcelamiento del Dr. Mireles. Recordé una cartulina que se mostró en una marcha popular: “Gente pobre con uniforme, golpeando a gente pobre con hambre, para beneficiar a gente rica sin uniforme ni hambre”. No podría ser más acertada la persona que lo escribió.

Hay líderes en mi ciudad, y muchos más a nivel nacional que están tratando de revertir el rumbo de autodestrucción que ha seguido en los últimos treinta años el gobierno de nuestro país. Ellos necesitan de nuestro apoyo, y no dudo que entre quienes me leen haya gente íntegra y honesta capaz de convertirse en el nuevo a la nueva Gandhi de nuestra nación.

Nos convoco a apreciar la importancia que hoy tienen las redes sociales, las cuales ya han provocado toma de conciencia entre los pueblos, al saltarse a los medios de comunicación mercenarios, vendidos y comprados por los gobiernos y los poderes fácticos, y aunque parezca increíble han logrado detener muchas arbitrariedades a nivel mundial. Como ejemplo están Avaaz.com, Greenpeace. Amnistía Internacional, etc.

Nos convoco a que hagamos acopio de todo nuestro valor, y veamos y reconozcamos en cada uno de nosotros a un líder, que desde su condición única e irrepetible en todo el universo puede aportar su integridad y valor para colaborar con su unicidad a que este planeta tierra, este mundo, y en espacial nuestro país, sea un día más justo y equitativo.

Con aprecio y agradecida por su apoyo y seguimiento.

Cristina Sada Salinas.