Preguntas sobre el “Medinazo”

Regresando al tema sociopolítico, ante los ojos de los habitantes de Nuevo León, y pronto ante toda la nación, estalla el escándalo del “Medinazo”.

Nuestro actual gobernador en sólo cinco años de “administración” incrementó la deuda que dejó el exmandatario Natividad González Parás -a su vez cliente del señor padre de Rodrigo, Lic. Humberto Medina Ainsle-, de 27 mil millones de pesos a 133 mil millones.

Más allá de las cantidades monstruosas para la promoción de su imagen, y más allá de frías cifras de deuda, yo me pregunto: ¿Cómo fue que se “invirtió” todo este dinero? ¿Cuánto de esta deuda se desvió a oscuras cuentas privadas? ¿De a cuánto fueron los “moches” para obra pública?

En pocas palabras: ¿Cuantos miles de niños neoleoneses han dejado de tener oportunidades educativas dignas? ¿Cuántos ancianos no son adecuadamente atendidos? ¿Cuántos enfermos no son medicados o sanados? ¿En qué desamparo queda el peatón con las obras de infraestructura en cuya planeación ni siquiera se le toma en cuenta? ¿Cuántas madres solteras y/o trabajadoras no cuentan con ayuda de guarderías? ¿Cuántos ancianos y niños mueren por enfermedades respiratorias provocadas por la contaminación del aire? ¿Qué tanto se incrementó la corrupción a todos los niveles de gobierno? ¿Cuánto creció la impunidad de cuello blanco? ¿Cuántos funcionarios públicos aprovecharon para enriquecerse siguiendo claros ejemplos de sus jefes?

Quienes nos atrevemos a levantar la voz creemos que lo hacemos -con todos los riesgos que eso implica-, a nombre de la ciudadanía indignada, pero es tan grande la putrefacción del sistema que mantiene a las masas en la ignorancia pero entretenidas con telenovelas y futbol, que el hecho de que los coahuilenses le hayan dado a ganar “carro completo” al PRI después de su “Moreirazo”, es un golpe casi devastador a nuestra esperanza, la esperanza que atesoramos de que en Nuevo León y en México, un día haya real democracia y justicia.

Admito que no sé qué es lo que sigue y que es muy difícil que ocurra un milagro en este país que vota a favor de sus verdugos, y en el que se dan casos tan patéticos como la reelección de un alcalde nayarita que admitió públicamente que había robado, pero nada más “poquito”.

No hay mucho de dónde alimentar la esperanza y es muy difícil hacer pronósticos alentadores. Mientras tanto, sigamos informándonos y compartiendo las verdades dolorosas, no para ahondar en el desánimo, sino para mantener los ojos abiertos y que a las mentiras oficiales no se sume nuestro desinterés, que sólo fortalece más a los poderosos en turno.

Los dejo con un análisis del “Medinazo” que el día de ayer publicó en el periódico El Norte Mariela Saldívar, a quien agradecemos la claridad de su explicación.

Un abrazo solidario, con los mejores deseos de que a pesar de todo, un día la esperanza prevalezca,

Cristina Sada Salinas

“Medinazo”

El Norte

OPINIÓN INVITADA / Mariela Saldívar
10 Jul. 2014

“Medinazo” es el término que en unos círculos ya se usa para referirse al crítico problema de la deuda pública en Nuevo León, y que en un futuro no lejano será bien conocido a nivel local y nacional.

Aunque la cifra oficial de 62 mil millones de pesos de deuda pública -reportada por EL NORTE- ya es una cantidad récord, especialistas coinciden que el monto real podría rondar los 133 mil millones que calculó la Coparmex. Es decir, la deuda pública de Nuevo León equivaldría a cuatro veces la cifra del “moreirazo” de Coahuila.

Un problema con los números es que Gobierno y especialistas difieren en los criterios para calcular la deuda. Mientras el Estado reporta sólo los adeudos en bancos y en el mercado de valores, los expertos incluyen en el estimado total todos los compromisos de pago a futuro, como los de las Asociaciones Público-Privadas (APPs), los adeudos a proveedores y contratistas, etc.

Otra dificultad es la opacidad y casos que parecen “deuda oculta”. Un ejemplo es Isssteleón, en el que parte de la información financiera está reservada “por cuestiones de seguridad”.

Un caso más es el de la Red Estatal de Autopistas (REA), que aparece con una deuda de 6 mil millones de pesos en los informes trimestrales del Ejecutivo, mientras en sus reportes de cuenta pública registra 11 mil millones.

Y así varios más.

Algunos funcionarios buscan confundir a los ciudadanos declarando que en el cálculo de la deuda pública no debe considerarse la de los organismos públicos descentralizados (como la REA, el ICV y el Isssteleón), cuando la Ley de Contabilidad Gubernamental es muy clara: deuda pública es todo aquello que debe cualquier ente público, por cualquier instrumento financiero y por cualquier figura jurídica.

No siempre estuvimos así. El endeudamiento se ha agudizado en los últimos años.

Si Natividad González Parás dejó una deuda de 27 mil millones de pesos, ¿cómo llegamos a 133 mil millones?, ¿a dónde fueron a dar esos recursos?

Mientras en Coahuila fue evidente el gasto en obras ostentosas de infraestructura, aquí en Nuevo León hemos sido testigos en estos últimos años del deterioro del Estado y el dispendio en rubros no prioritarios, como el derroche en Comunicación Social.

Para que se dé una idea, en el 2013 el Ejecutivo estatal se gastó en imagen y comunicación el equivalente al 68 por ciento del presupuesto total de la Procuraduría General de Justicia.

Imagínese: gastaron miles de millones de pesos para promover la imagen de un Estado seguro, en lugar de destinar más recursos para que así lo estemos.

Pese a todo esto, el principal problema de la deuda pública recae en los ciudadanos.

La gran mayoría de la población no está consciente de cómo la deuda pública compromete seriamente su nivel de vida y el de sus hijos.

Cuando estalló el “moreirazo”, por ejemplo, en Coahuila los precios de los trámites subieron entre 200 y un 500 por ciento.

No sólo se aumentaron la tenencia, los trámites de Registro Civil y del Registro de la Propiedad: hasta los pasaportes pagan una cuota estatal de 667 pesos adicionales al cobro federal.

Cuando estalle el “medinazo”, será natural que el Gobierno de Nuevo León busque subir los impuestos y limitar los proyectos de inversión. ¿Se imagina cómo será el servicio de salud? ¿El de transporte público?

Ante esto es predecible que el PRI busque deslindarse del Gobernador, cuando en realidad tanto el partido como sus Diputados son tan responsables de la deuda como lo es todo el Ejecutivo estatal.

Los ciudadanos inconformes voltearán a ver al PAN, el cual con sus propios escándalos de deuda y corrupción los terminará por desanimar para ir a votar. Y con un alto abstencionismo, ¿cuál cree usted que sea el partido que ganará la elección del 2015?

Los ciudadanos podemos mejorar este escenario: hablando del tema y compartiendo esta información.

Con más conciencia por parte de la población, los partidos políticos se presionarían en postular mejores administradores que nos ayuden a sobrellevar el “medinazo”.

La autora es estudiante de Maestría de Análisis Político de la EGAP del Tec de Monterrey.

marielasaldivar@hotmail.com