VIDEO: Niños, las verdaderas víctimas inocentes

 

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Cuando lo comencé a ver, lo detuve, porque me angustié demasiado al imaginarme que de entre los escombros sacarían a un ser humano convertido en un cadáver. Era más de lo que podía tolerar.

Luego me avisaron que la tragedia terminaba en victoria, y decidí verlo completo.

No es un video nuevo, y lo que en él se ve no sucedió en Gaza a raíz de los recientes bombardeos por parte del ejército israelí, como indican muchas de las personas que lo comparten en redes sociales, sino que fue publicado en Youtube en enero pasado, con la mención de que los hechos corresponden al conflicto en Siria.

Es conmovedor ver cómo de entre los escombros surge la vida y la esperanza; pero es desalentador que escenas como ésta se repiten en Siria, Palestina, y muchos países más, por decisión de unos cuantos hombres de élite a los que parece no importarles dejar un rastro de miles de muertos, además de refugiados que padecen las peores condiciones de supervivencia.

Los niños muertos de la guardería ABC en Hermosillo (sea por accidente como asegura el gobierno, o asesinados como argumentan muchos familiares y medios de comunicación serios); los miles de niños migrantes y transmigrantes detenidos en México y en Estados Unidos, vistos como un negro espejo que molesta tanto a los poderes fácticos que deciden deportarlos lo más rápido posible; los niños explotados sexualmente por extraños o familiares, y clérigos pederastas protegidos por obispos y el Vaticano; los niños explotados por el “negocio” de la trata de personas al que tanto protegen nuestros políticos mexicanos; los niños convertidos en narcos al tener como héroes a los Chapos, sin contar con otra opción o salida; los niños huérfanos debido a la guerra de Calderón y la continuación de la guerra de Enrique Peña Nieto; los niños que mueren de hambre en el mundo; los que mueren de disentería en México, abandonados por los deplorables servicios de salud; o niños como el que aparece en el video, sacrificados por el odio y la avaricia de los adultos; todos, representan faltas capitales de las que en alguna forma todos somos corresponsables.

¿Cuándo aprenderemos que los niños son responsabilidad de nosotros los adultos y que si faltamos al deber de protegerlos hemos fallado como civilización?

¿Cuándo aprenderemos que no hay guerras “justas”, y que en todas sin excepción la mayoría de las víctimas son los civiles, y entre ellos están los más inocentes de todos: los niños?

¿Cuántos niños en cuántos países no tienen la suerte de este bebé de Siria, y quedan sepultados no sólo por escombros sino por la injusticia oficial, o peor, por nuestro olvido y apatía?

Este niño rescatado con éxito por su comunidad, bien puede representar la certeza de que sólo con la unidad de los ciudadanos que no tienen más poder que sus convicciones, su fe y su capacidad de trabajo; de quienes no tienen más armas que su voluntad y sus brazos generosos, es como nuestras golpeadas sociedades van a salir adelante de la ola autoritaria que golpea al mundo. La fortaleza de ese pequeño que resistió y se aferró a la vida, a la que lo regresaron sus persistentes salvadores, es la fortaleza de los pueblos que se enfrentan a todo el arsenal de infamias con el que los poderosos nos han sometido a lo largo de la historia.

Que el estremecimiento y el alivio que estas imágenes nos provocan nos obliguen a pensar y entender que en el camino de las políticas económicas, sociales y bélicas aplicadas actualmente, van implicadas las vidas de miles, millones de niños que no tienen culpa alguna de nuestra ceguera o indiferencia.

¡Basta ya, genocidas de la élite política, económica y financiera!

¡Sepulcros blanqueados! Estamos cansados y hartos de sus crímenes y sus hipocresía.

Cristina Sada Salinas.

Liga al video:

https://www.youtube.com/watch?v=KRgO2GS5rGE