Esclavos en Estados Unidos, el “país de la libertad”

“Follow the money”, sigue al dinero, suelen decir los estadounidenses, ya que en el sistema económico actual, tan divorciado de las verdaderas democracias, es el interés por los beneficios personales y el lucro lo que casi siempre está en la base de las razones por las que se toman decisiones de política pública en casi todo el mundo.

Un grupo de defensores de los derechos humanos en Estados Unidos ha puesto en evidencia que lo que motiva al gobierno de los Estados Unidos para la detención masiva de migrantes indocumentados son los insaciables intereses privados, pues el personal de migración detiene a los indocumentados, y luego los entrega a centros de detención manejados por compañías privadas, en donde los encierran para explotarlos, violando todas las leyes internacionales y pisoteando la dignidad humana: la ambición, el afán de lucro y la ganancia monetaria. (Se anexa nota periodística de el periódico El Norte al respecto)

Valientes ciudadanos estadounidenses han derramado sangre, sufrido persecución, cárcel y toda clase de sufrimientos en la lucha por los derechos civiles, mientras que su gobierno intenta aparecer ante el mundo como campeón de la libertad, el derecho, la democracia y la justicia. Es muy grave que en pleno siglo XXI, en esa “tierra prometida” a la que viajan millones de personas buscando una vida digna que en sus países no podrían tener, terminen, si llegan a internarse su territorio, esclavizados en centros de detención amparados por la propia ley estadounidense o sus huecos.

Se podría pensar que cada país tiene derecho a sus propias leyes y que el gobierno de Estados Unidos está en su derecho si le parece que es justo reducir a los trabajadores que llegan de otros países a la esclavitud; sin embargo, no es así, ya que para eso en el siglo XX se desarrolló, tras grandes trabajos y luchas sin fin de gobiernos de avanzada y la sociedad civil, todo un sistema legal global, que se traduce en tratados internacionales de derechos humanos, que todos los países están obligados a respetar. Los Estados Unidos, paradógicamente, siempre se han negado a ratificar esos tratados, por lo que se sienten en libertad de invadir otras naciones, torturar en cárceles como la de Guantánamo o la de Abu Ghraib en Irak, o bien, esclavizar a los migrantes; todo, en nombre de la libertad, la democracia, y el “american way of life”. La sinrazón de la fuerza, sobre la razón del derecho.

En México (hay que admitirlo) los transmigrantes centroamericanos padecen ese mismo tipo de abusos y hasta peores, como son las violaciones sexuales, las mutilaciones, la cárcel, la tortura y hasta la muerte, a manos de criminales comunes, y de las propias autoridades en contubernio, de todos los niveles, pero el hecho de que nuestro atrasado y corrupto país esté peor en materia de derechos humanos, en relación al poderoso vecino del norte, no nos impide ver como una señal de alarma el regreso de la esclavitud a los Estados Unidos.

Si no cobramos conciencia de que los humanos de otras naciones, color de piel, nivel económico, religión, edad, género o preferencia sexual, son iguales a nosotros y tienen derecho a un trato de mínima dignidad, no podremos entender que si en cualquier parte del mundo se violan los derechos de una persona, la humanidad en su conjunto es la que pone en riesgo su seguridad y su paz.

Miremos como mexicanos el espejo de los Estados Unidos, y lo que veremos no será agradable. Que los abusos en contra de nuestros compatriotas por parte de un sistema legal perverso, nos hagan tomar conciencia de lo que nosotros, aquí y ahora, estamos haciendo con nuestros hermanos centroamericanos.

Para quienes quieran adentrarse en el tema, les recomiendo leer la novela de Alejandro Hernández “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, en la que describe con maestría y detalle la lucha tan desigual en la que nuestros hermanos de Centroamérica se embarcan, con la ilusión de salir de sus países donde las condiciones de vida para grandes masas de población están muy por abajo de los mínimos estándares de dignidad.

Un saludo,

Cristina Sada Salinas

VER NOTA:

Acusan esclavitud de migrantes presos

Rafael Mathus / Corresponsal / El Norte

Nueva York, Estados Unidos (30 junio 2014).-

Negocio redondo. Eso es lo que significa la detención de miles de migrantes en Estados Unidos.

Ello debido a que en muchas de las cárceles privadas a donde son enviados los hacen trabajar por menos de un dólar al día y el dinero sólo lo pueden gastar al interior de la misma prisión.

“Tenemos un nombre para la práctica de encerrar a la gente para que haga trabajos por el que no le pagan salarios reales. Se llama esclavitud”, sentenció Carl Takei, abogado y miembro del Proyecto de Prisiones de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

El año pasado, al menos 60 mil migrantes trabajaron en los centros de detención distribuidos por todo Estados Unidos.

La práctica es legal y está amparada en el programa de trabajo voluntario del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para los centros de detención de indocumentados.

Angélica Chazaro, una abogada mexicana que defiende a migrantes radicada en Seattle, Washington, denunció a REFORMA que hay indocumentados detenidos que reciben un chocolate como forma de pago en vez de dinero, y que están estudiando alternativas legales para presentar demandas.

“Es difícil porque están en un hoyo negro laboral. Como caen fuera del sistema penal, caen fuera de las protecciones que los presos han conseguido por la parte criminal”, señaló.

Chazaro dijo que las condiciones en prisión fuerzan a los detenidos a trabajar, pues así logran obtener al menos dinero para conseguir más alimentos.

Además, los centros de detención han puesto en confinamiento solitario a los migrantes que han protestado.

“Muchos no reciben la comida suficiente y la comida es muy mala, y por eso tienen que comprar de su cuenta, y para tener dinero la única manera es trabajar en la misma prisión”, afirmó.

“Ellos entienden que es un círculo cerrado: ellos trabajan, y un dólar es suficiente para algunas calorías que los ayuda a mantenerse vivos para sobrevivir la detención. Es muy injusto”, agregó.

Takei dijo que el salario que cobran los migrantes va a una “cuenta comisario” que luego ellos pueden utilizar para pagar llamadas telefónicas o comprar golosinas u otras meriendas en las prisiones. Esos servicios también forman parte del negocio, denunció Takei.

“Muchas veces los contratos telefónicos están estructurados de manera tal que la compañía telefónica y el centro de detención se benefician de una tarifa telefónica más alta”, explicó el especialista en derechos humanos.

El Gobierno de Barack Obama mantiene una cuota obligatoria diaria de 34 mil migrantes indocumentados en los centros de detención debido a una directiva del Congreso introducida en 2007 durante la discusión del financiamiento al Gobierno federal.

El lenguaje de esa directiva marca que se debe financiar al ICE para mantener 34 mil camas diarias.

Los activistas a favor de los derechos de los migrantes afirman que el Gobierno no está obligado a arrestar a 34 mil personas, sino sólo a pagar por 34 mil camas.

Muchas de estas facilidades son operadas por empresas privadas, principalmente, CCA y el Grupo Geo, que firman contratos con los gobiernos federal y estatales.

Hora de publicación: 00:00 hrs.

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